Cuba en el contexto de la Cumbre Climática

Las tendencias al agravamiento de las condiciones climáticas globales están hoy ampliamente documentadas desde el punto de vista científico y corroboradas en la práctica. Por consiguiente, existe un importante consenso mundial sobre la necesidad de actuar con fuerza para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI) que provocan el calentamiento global.

Es un hecho que la mayor parte de las emisiones mundiales históricas y actuales de los GEI se han originado y son responsabilidad de los países desarrollados. Sin embargo, son las naciones en desarrollo las que enfrentan los efectos devastadores de eventos extremos como ciclones, tormentas, inundaciones, olas de calor, sequías y aumento del nivel del mar. En consecuencia, es imperativo la adaptación a los impactos climáticos y desarrollar resiliencia[1] para el futuro.

Como se señaló en el Informe más reciente de la Comisión Global de Adaptación “las personas que hicieron menos para causar el problema (cambio climático), especialmente aquellos que viven en la pobreza y las zonas frágiles están en mayor riesgo”.

Ante la urgencia de elevar los compromisos a través de planes concretos para reducir las emisiones de GEI (mitigación) y hacer frente a los efectos del cambio climático (adaptación), se celebrará el 23 de septiembre, en Nueva York, la Cumbre de Acción Climática. Esta es una iniciativa convocada por el Secretario General de las Naciones Unidas y debe reconocerse como un significativo paso de sensibilización ante la grave situación climática global.

Cuba, Estado insular que ya sufre los efectos negativos del cambio climático y que su aporte a las emisiones globales es de apenas el 0.08%, llega a esta Cumbre de Acción Climática con los avances obtenidos y los retos a cumplir en la implementación del Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático (Tarea Vida) aprobado en abril del año 2017 y de su Contribución Nacionalmente Determinada en respuesta al Acuerdo de París.

En ambas plataformas de trabajo, donde se asientan las políticas climáticas del país, la adaptación se presenta como la prioridad principal, al tiempo que se asumen importantes compromisos vinculados a las energías renovables y a la eficiencia energética. A la fecha, Cuba analiza los resultados de la Tarea Vida en su primer plazo (año 2020) y estudia la actualización de su Contribución Nacionalmente Determinada, teniendo en cuenta diversas acciones que están en curso y que responden a los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social al 2030.

Los resultados que hoy pueden exponerse ante el mundo de la Tarea Vida, son consecuencia de la alerta que de manera anticipada trasladó el líder histórico de la Revolución Fidel y el trabajo continuado desarrollado por nuestro Estado en el que se ha involucrado a todos los sectores de la economía y la sociedad, en la implementación de las cinco (5) Acciones Estratégicas y 11 Tareas. Especial mención debe hacerse a la Tarea No. 10, dirigida a sensibilizar y educar a la población cubana en estas temáticas, lo que ha propiciado la activa participación de niños, jóvenes y mujeres de todo el país.

En general, los dos años dedicados al comienzo de la implementación de Tarea Vida, bajo la conducción del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, confirman el acertado rumbo que esta ha trazado en la búsqueda de proteger la vida humana y asegurar la sostenibilidad del desarrollo del país, en condiciones de un clima cambiante. 

Fuente: Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente

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Publicado Por: Radio Progreso

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