El arte del gran pentagrama y los desmanes de la memoria

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La música clásica con sus márgenes dentro de la cultura, si bien no identifica a la idiosincrasia cubana, se afilia a ella como un género más dentro del repertorio. Constituye un arte de investidura a nivel mundial por el valor estético, la proyección y complejidad de su técnica, el alto grado de producción intelectual, su internacional vistosidad y ser una de las más trascendentales expresiones desde el surgimiento en su primigenio siglo XI hasta esparcirse como vorágine en la contemporaneidad.

En octubre del 2015 Cuba fue sede de un evento que por reunir todas las características antes señaladas, honra al arte clásico en su plenitud. La primera edición* del Festival Mozart-Habana, organizado por el Lyceum Mozartiano y la colaboración de la Oficina del Historiador de la Ciudad aderezó las tablas de la gran escena capitalina con presentaciones en diferentes áreas del Centro Histórico de la Habana para agasajar los 259 años del nacimiento del ingenioso pianista y compositorAmadeus Mozart.

Tal acontecimiento devino como un suceso sustancial de intercambio entre instrumentistas de Francia, Austria, Bélgica, Alemania, entre otros. Igualmente, exposiciones fotográficas, cuartetos y clases magistrales a cargo de célebres agrupaciones nacionales como la Orquesta Sinfónica del Instituto Superior de Arte (ISA) y el Coro Polifónico de La Habana.

Indudable es la arraigada lucha de Cuba por mantener vigente y al alcance de la memoria la tradición campesina, los nuevos ritmosy demás géneros artísticos que han distinguido la autenticidad del cubano en su ir y venir cotidianos, sus creencias, costumbres e identidad. Mas no es suficiente conformarse con lo que es nuestro irrefutablemente y limitarnos a ello ignorando la majestuosidad de otras artes que han repercutido con las mejores voces concebidas por la humanidad en las líneas y claves musicales de los grandes pentagramas.

¿Por qué Cuba, en su empeño por preservar las tradiciones de la música popular bailable que la identifica, no ha fomentado a grandes rasgos el interés por el arte lírico? ¿Qué ha sucedido con las entidades mediáticas, la televisión, la radio y demás medios de difusión masiva que operan en penumbras y ocultan su apoyo en ladifusión de inyectar en las venas de los públicosla estimación y el interés?

No es menos cierto que se habla de un arte especializado, el cual establece entre sus requisitos una formación académica predeterminada debido a la dote superior del género, sin absolutizar, claro está.

Las Escuelas Elementales y el Instituto Superior de Arte (ISA) son establecimientos que despliegan su consagración en el rescate de las tradiciones enmarcadas en el ámbito de la llamada música culta o de concierto, fomentando un diálogo de evolución en diversas líneas de apreciación estética. Sin embargo, a pesar de lo exquisita que resulte la preferencia hacia este género, y por consiguientepredomine un público selecto, influye además la debilitada promoción a la hora de propagar la magnitud y celebridad de este arte, y el estímulo desde edades tempranas para ejercerlo, sin limitarse únicamente a su enseñanza en instituciones acreditadas.

La complejidad de la ópera prima y la amplia gama de matices que reúne la colocan dentro de las más importantes variedades de la colección sonora de concierto. Por ser de calidad superior, la terminología para describirla como clásica se debe a su digno merecimiento deimitación. Insignes exponentes se deben a ella: Amadeus Mozart, el mejor compositor y concertista de su tiempo, quien apenas con cinco años de edad fue presentado en la corte de Viena para interpretar diversas composiciones al piano.

Por otra parte vale mencionar a Juan Sebastián Beach, Claudio Monteverdi, Alejandro Scarlattiy Beethoven, por indicar algunos de los más notables genios universales que aun embelesan los oídos de fanáticos del género e incluso de aquellos que, por ignorancia o simple discordancia de gustos no la incluyen dentro de la lista de éxitos.

Si bien en Cuba la música clásica no marcha en la línea de las mayores solicitadas, el país cuenta con una agrupación reconocida: la Orquesta Sinfónica Nacional, que fundada en 1959 ha mantenido una considerable compilación sinfónica y de cámara desde el estilo barroco hasta la melodía contemporánea. La orquesta debuta anualmente entre presentaciones dentro y fuera del territorio nacional con espectáculos de concierto y ballet.

Dígase además el maestro Leo Brouwer, Juan Blanco, y Carlos Fariñas, Roberto Valera, Héctor Angulo y Calixto Álvarez, Frank Fernández, José María Vitier. Admirable lo fue además el Movimiento de la Nueva Trova Cubana a finales de la década de los 60’ y sus fundadores Noel Nicola, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Por otra parte, en la canción popular bailable Juan Formell y los Van Van. La salsa cubana con orquestas como NG La Banda; el son; la tradición guajira ilustrada en la rima de la décima espinela junto al inolvidable Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí.

Teniendo en cuenta el planteamiento precedente, es innegable que Cuba goza de una heterogénea gama de géneros del folklor que forman parte de las raíces haciendo propia de ella una versatilidad entregada al desarrollo de ritmos en constante evolución, ya sea mediante su fusión con otras sonoridades o por la versatilidad de su cultura. Pese a esto, la inclusión de revolucionarios estilos y su popularidad en la preferencia urbana, así como el advenimiento de otros que simulan entre los más adheridos a la juventud, la música culta tributa como un espectro intangible dentro de la conglomerada vorágine de géneros.

Asimismo, surge la duda de por qué en los países desarrollados, en las potencias primer mundistas destacan los excelsos escenarios por acoger en los primeros lugares de favoritismo a los mejores exponentes de la gran escena. A a lo que podríamos decir que la música de concierto deviene como una corriente aristocrática al formar parte de un contexto regido por sociedades burguesas de coloso desarrollo. Incluso, dicho planteamiento se explica a partir del surgimiento de esta manifestación en una época que devino en Occidente, o más específicamente Europa Occidental.

Tal vez el género es capaz de describir la posición social de un continente, desde sumergirse en la identidad de los pueblos hasta influir en lo físico y psicológico del hombre, su cerebro y estado emocional, capaz, por ejemplo, de reducir el estrés o mejorar la concentración. Científicos afirman que escuchar piezas de Mozart mejora el razonamiento espacio-temporal y la memoria a corto plazo, por lo que también se ha empleado para fomentar el desarrollo cerebral de niños puessurte la capacidadcognitiva. Y lo que es mejor aún: alimenta la conmoción del alma, y con toda la belleza del arte que representa en sí.

Autora: Lisdanys Alfonso Rivas

*Se han realizado cuatro hasta 2018.

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