Ana Josefa Antonia Fernández Velazco: patriota, educadora y benefactora

Nació en Santa Clara el 8 de marzo de 1848, estudió en el colegio La Unión dirigido por  Carlos Vasseur  Agüero y  Sofía Agüero Barranco, alcanzó una vasta cultura, que incrementó con la amistad de hombres como Miguel Jerónimo Gutiérrez, Eulogio Cápiro y Eduardo Machado. Su familia apoyó el movimiento independentista cubano.

Según cuentan los historiadores su primera maestra fue Nicolasa Pedraza y Bonachea que formó a la generación que en 1869, se alzo en  «El Cafetal»,  Manicaragua, para luchar por la independencia de Cuba

A pesar de haber nacido en Santa Clara, su labor como educadora  y  benefactora aconteció  en Cienfuegos, donde fue muy conocida  como Anita Fernández.

Ella se formó en el seno de una familia patriota, que apoyó el movimiento independentista cubano, por lo cual al producirse el alzamiento del 10 de octubre de 1868,   se incorporó a la lucha, bordando los escarpelos para los primeros revolucionarios villaclareños.

En su casa se efectuaron reuniones de la Junta Revolucionaria de Santa Clara,  la propia Anita Fernández escribió: «Tuvimos que emigrar a la ciudad de Cienfuegos, pues teníamos siempre al Capitán Zurbano rondando nuestra casa, a la que  llegaban combatientes  del campo de batalla, donde estaban los hombres de mi familia».

El 20 de abril de 1870 llegan a la villa de Cienfuegos, desde Santa Clara, varias  personas  forzadas a cambiar de domicilio por ser estimadas contrarias a la causa de España. Entre estas estaba  Ana Fernández de Velasco, hija del brigadier Vicente Fernández. En las filas insurrectas eran reconocidos los encendidos poemas revolucionarios de Ana Fernández, firmados bajo el seudónimo de Estrella,  que mostraban su identificación con la causa revolucionaria.

La familia de Anita, se estableció en la calle Velasco entre San Carlos y Santa Cruz

 Su talento, cultura y buenas costumbres, fueron reconocidos my pronto en Cienfuegos y muchos padres le solicitaron que fuera maestra de sus hijas, ella les aclaró que  no tenía  título; pero su carisma de educadora,  le permite el sostenimiento de su familia.

La pedagogía empleada se correspondía con aquella época y estaba basada en valores evangélicos y la confraternidad, enseñándolas a prestarse mutuo apoyo, igualdad entre todas las niñas, aboliendo los privilegios de castas y jerarquías.

Dio clases de Aritmética, Geografía  e Historia de Cuba, que enseñó a través de su ejemplo, al haber colaborado por  la independencia de Cuba,  con valor con tenacidad y constancia.

A pesar de contribuir a la  noble tarea de educar, fue denunciada ante la Junta de Instrucción local por el padre de una de las alumnas, alegando que ejercía la docencia de manera ilegal; dicha denuncia no la amilanó y continuó superándose hasta obtener certificado oficial para ejercer como maestra  el 11 de enero de 1875 y en el año 1879 la Junta Local de Instrucción Pública la premió por su labor educativa.

Al producirse el alzamiento de 1895 se incorporó al Club revolucionario de Cienfuegos, presidido por Lino Hernández, quien afirmó: «Anita con sus prédicas constantes nos animaba y daba alientos» y ella expresó: «en la Guerra  de Independencia para poder enviar auxilios a los combatientes, tuve que vender mis prendas y cristales pues yo sólo tenía mi lo que ganaba con mi trabajo». Se refería  a  ropas, medicinas, comida y otros  objetos necesarios durante la lucha.

Cuando aconteció la increíble  «reconcentración» ordenada por Valeriano Weyler en 1896, Anita presidió el Comité organizador para crear el «Asilo Huérfanos de la Patria», que se fundó el 1 de enero de 1899 en las calles de Santa Elena y Hourruitiner, en un local cedido por Pedro Modesto Hernández, el citado asilo  se trasladó después para la calle San Carlos, más tarde  para el Paseo de Vives. y finalmente, para Santa Cruz y Tacón.

El «Asilo Huérfanos de la Patria» dejó de funcionar el 9 de septiembre de 1901, por  las influencias que se movieron con del gobernador militar.

Los niños fueron atendidos por familiares, personas caritativas y algunos  llevados a  la Escuela de Artes y Oficios, de la Habana o para la Casa de Beneficencia, que estaba  a cargo de las «Hijas de La Caridad de San Vicente de Paul». que a solicitud de Monseñor Valentín Zubizarreta, atendieron a partir de 1926,  el nuevo Asilo fundado con el nombre » Anita Fernández», bajo la asistencia espiritual de los sacerdotes jesuitas.

En 1902, Manuel Felipe Ledón, director del Instituto de segunda Enseñanza de Santa Clara, escribe en la publicación periódica «El Villareño»: «… que se diafanice más y más la historia inmaculada de esta villareña de las primeras de nuestro profesorado, de las primerísimas en el ideal revolucionario separatista… Porque ella redactó las primeras comunicaciones   de la «Junta Revolucionaria Villaclareña», presidida por Miguel Jerónimo Gutiérrez…»

El 7 de agosto de 1912 costeada por suscripción popular le entregaron  la escritura  de la casa de Argüelles No. 268; después de trasladó la Calle Cristina No. 75, casa que más tarde  ofreció para instalar en ella la escuela de Marsillán, prestando  un nuevo servicio a la causa de la educación y se mudó para San Luis No. 35 y finalmente vivió en San Fernando 286 entre Cid y O’Donnell, hoy Avenida 54  No. 4514.

Anita Fernández murió el 22 de enero de 1922, después de una larga enfermedad, su fallecimiento conmovió a toda la sociedad cienfueguera y el día 23 fue declarado por el Ayuntamiento día de duelo local y el Liceo y el Yacht Club pusieron sus banderas a media asta.

El cortejo fúnebre partió a las cuatro de la tarde desde la casa donde vivía en  la calle San Fernando y  sus restos depositados en la Bóveda N o. 13 del Primer Patio del Cementerio Municipal de Reina.

El 28 de febrero de 1926 fue inaugurado el Asilo Anita Fernández, como homenaje a la valiente santaclareña quien fuera patriota, educadora y benefactora, defensora desde muy joven de la independencia de Cuba. En ese local se develó el 22 de mayo de 1926, un monumento en su honor; el  edificio fue ocupado después por el internado de enseñanza especial «Octavio García Hernández», más tarde radicó allí la Escuela de Instructores de Arte, inaugurada por Fidel Castro el 28 de septiembre del 2001 y actualmente lo ocupa la Escuela Formadora de Maestros.

Fuentes utilizadas: 

La Historia de Cienfuegos, investigación de Teresita Chepe,  y  Bitácora de Jagua. boletín cultural de la Oficina del Conservador de la ciudad, además de publicaciones de la prensa local.

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Publicado Por: Manuel Varela Pérez

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