Benny Moré, fiel a la Revolución

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Culturales Especiales
Ernesto Agüero: Benny Moré y las orquestas de jazz band. Foto Internet.

Mi amigo Humberto Albanés López, conocido locutor cienfueguero, quien es un  estudioso de la vida de Bartolomé Maximiliano Moré, tiene recopiladas diversas anécdotas relacionadas con el quehacer artístico del Sonero Mayor.

Cuenta que después del 1 de enero de 1959, se especuló mucho sobre que  Benny Moré abandonaría el país en cualquier momento, pues no estaba de acuerdo con el proceso político que trajo un gran cambio social en Cuba.

Pero era todo lo contrario, desde el primer instante se identificó plenamente con la Revolución y con su líder Fidel Castro. Como primer ejemplo podemos decir,  que en 1960 la firma disquera RCA Víctor, de la cual era artista exclusivo, le ofreció la cifra de 20 000 dólares para que dejará el país y se fuera a grabar a los Estados Unidos, propuesta que Benny Moré rechazó de inmediato.

También con motivo de la inauguración de nuevas  instalaciones en la playa de Varadero, Fidel Castro le envió una invitación para que actuara con su Banda Gigante y cuando el portador del mensaje le preguntó, que cuánto cobraría por la presentación, contestó rápidamente: “Fidel ya hizo bastante por mi país y puede contar con mi actuación, sin cobrar un centavo…”

Entre las muchas anécdotas, relata que Israel Castellanos, integrante y delegado de la Banda Gigante, contó que: “En Santiago de Cuba estábamos parados en una esquina y pasó una muchacha, estaba… muy bien y Benny dijo: “ Mira, qué bárbara…” y entonces, le salió del corazón a un muchacho anónimo que escuchaba, contestar: …” Que va, compay, el bárbaro es usted… “

Esa misma noche, en la CMKC surgió el Bárbaro del Mambo y lo estuvieron llamando así hasta que en La Habana, al  comenzar  el programa del ritmo Batanga, de Bebo Valdés, en la RHC Cadena Azul, ya no se le podía llamar el Bárbaro del Mambo y entonces  Ibrahim Urbino, locutor del programa, lo presentó como el Bárbaro del Ritmo.

El archivo de Albanés atesora opiniones de Pablo Milanés: quien afirmó: “…El Benny tenía una tremenda humanidad, una tremenda personalidad encima del escenario, un magnetismo que era una proyección distinta, ya que en ese caso tenemos que hablar de él como carácter, como persona que representaba muchísimas cosas; él representaba mucho, no sólo desde el punto de vista técnico o musical: si le damos una explicación política a la personalidad de Benny Moré, representó la resistencia cultural de nuestro país a la penetración foránea en nuestra música, en nuestra cultura de aquella época…”

El afamado trovador agregó:  “…Creemos que la influencia de Benny Moré no se circunscribe sólo al ámbito nacional. Su modo de inspiración, de improvisación, para que se entienda mejor, ha sido para todos los soneros, tanto cubanos como latinoamericanos, de la llamada salsa, inclusive, un punto de partida. También en el caso de la Nueva Trova, existe su influencia. Benny Moré es un artista verdadero que se identifica con el pueblo…”.

También Albanés guarda  esta valoración  de  José Antonio Méndez: “… Como autor e intérprete, Benny Moré era completo; interpretaba a los demás y las obras suyas con gran dominio, lo hacía genialmente. Cuando se envía un mensaje, y se envía con honestidad, con sentimiento, llega al público y El Benny vivió exclusivamente para el público y le trasmitía su mensaje en las interpretaciones y actuaciones. Cuando se habla de son en Cuba, ya El Benny es un clásico y se mantendrá toda una vida. Todo lo que él interpretaba lo hacía con una maestría tremenda. Quizás, algunas piezas cantadas por otros artistas, no hubieran tenido el arraigo que causaron si no es por la interpretación de El Benny…”

El  municipio cienfueguero de Santa Isabel de las Lajas tiene el orgullo de ser la tierra natal de Benny Moré y la localidad sureña de Palmira guarda el triste privilegio de haber  sido testigo de la última actuación en público del Bárbaro del Ritmo, quien ya enfermo llegó el 16 de febrero de 1963  a cumplir con el compromiso que tenia de cantar para ese pueblo.  Esa noche  hubo que rogarle para que terminara y  pocos días después falleció en  La Habana.

A pesar de su desaparición física  el Bárbaro del Ritmo, continua actuando para su pueblo no sólo en la eternidad de los adelantos tecnológicos, pues ha tomado forma en  bronce y  se pasea por el Prado, para orgullo de los cienfuegueros.

Ahí en Prado y San Fernando está su escultura, no en un pedestal solemne, sino afincada en el suelo, con el rostro al nivel de las miradas de los que se cruzan con él.