Boxeo cubano no alcanza expectativas en Serie Mundial

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La escuela cubana de boxeo es una potencia mundial, eso no lo duda nadie. Sin embargo, Domadores de Cuba no pudo con la franquicia Lobos de Astaná este sábado 15 de julio durante la final de la VII Serie Mundial de la disciplina.

¿Cómo debe haber sufrido Alcides Sagarra? La Mayor de las Antillas tenía cinco victorias a dos y solo era necesario ganar un combate y ninguno lo logró hasta que la escuadra contraria emparejó las acciones.

Un enfrentamiento final para definir el campeón tampoco dio resultado y vimos con pesar como se nos escaparon las últimas posibilidades, aunque todos sabíamos que Frank Zaldívar con tan solo 20 años de edad, dos subcampeonatos nacionales y tres éxitos en la Serie Mundial, no era la figura indicada para agenciarse el desempate, por su poca experiencia.

El C1 esta vez estuvo mejor, pues perdió las dos primeras peleas (Argilagos y Javier Ibáñez) y se agenció tres al hilo, pero el C2, con mucha mayor calidad, ganó dos y perdió tres para obligar al desempate.

Llegado ese momento y visto el primer asalto de la pelea número 11, ya empezamos a sufrir como Alcides Sagarra y observábamos paso a paso que se nos escapaba la tercera corona.

No hacen falta muchos análisis; la escuadra cubana de boxeo esta vez no estuvo a la altura de su preparación física y sucumbió; se pueden hacer otras valoraciones, pero la Comisión Nacional de Boxeo dirá la última palabra.

Por mucho que se quiera justificar la no presencia de José Ángel Larduet en la justa, nadie va a entender ese descalabro, que constituye una derrota para los especialistas de la disciplina, fundamentalmente de los directivos de este deporte.

Cuando Vimos Perder a Yohandi Toirác, quien estuvo muy lejos de sus posibilidades reales, nos dijimos esto empeora, aunque la mayoría no le daba el favoritismo al súperpesado del patio. Ver perder a Lázaro Álvarez, en decisión injusta de los jueces, significaba el derrumbe, al tiempo que Roniel Iglesias tampoco pudo con su oponente. Dos derrotas consecutivas de hombres con un probado palmarés.

El fantasma de Larduet empezó a rondar el cuadrilátero y a minar los ánimos de los miles de aficionados que nos levantamos temprano en la mañana para llevarnos esta menuda sorpresa; demeritar al contrario nunca, pero no lo queremos creer, aunque el boxeo de aquél país es uno de los más fuertes del mundo, Cuba le lleva la delantera.

Tampoco podemos echarle la culpa a todas todas a los jueces, ni al favoritismo de la sede, con lo que ello implica, público en contra y demás; las decisiones fueron bastante justas, excepto el caso de Lazarito, con alguna que otra discrepancia, pero en sentido general fueron bastante buenas, solo que el boxeo cubano no fue capaz de situarse a su altura.

Ahora lamentarnos no tiene sentido, ni resiste profundas valoraciones sobre qué pasó, porque todos sabemos muy bien lo sucedido. Con Alcides Sagarra jamás hubiera ocurrido tal descalabro. A sacar experiencia, no queda otra alternativa.

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