Casi dos mil 440 kg de drogas fueron incautados por Cuba

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El año 2018 evidenció el incremento de las amenazas globales del narcotráfico por la rápida variación de las rutas, los modos de operar y métodos de ocultación.

La negativa tendencia internacional a la legalización de la marihuana; la persistencia del uso de itinerarios tradicionales de tráfico internacional de drogas cercanos a nuestra área geográfica y la incidencia de grupos criminales de extranjeros y emigrados cubanos con interés de introducir drogas al territorio nacional.

En ese complejo escenario y como resultado de la implementación de su estrategia de prevención y enfrentamiento al uso indebido y el tráfico ilícito de drogas, Cuba incautó el pasado año 2 438 kg de esas sustancias, la mayoría marihuana procedente de recalos provocados por operaciones internacionales de narcotráfico que no tenían a la Isla como destino.

Esta cifra representa la menor cantidad de droga ocupada en los últimos tres años, e incluye 2 071 kg de marihuana, 363 de cocaína, tres de cannabinoides, uno de crack y 0,15 de hachís, sin embargo, no significa una disminución de los peligros regionales o desafíos internos, de acuerdo con información aportada por el Ministerio del Interior.

Amenazas del canal marítimo

En nuestra área geográfica más del 90 % de las operaciones de narcotráfico se realiza por la vía marítima, y ello impacta en el arribo de drogas a nuestras costas. Confirma el informe que el 77 % de la droga ocupada en el país fue por concepto de recalos; que se enfrentaron operaciones organizadas por cubanos radicados en el exterior con el empleo de lanchas rápidas, y da cuenta del movimiento de medios navales por rutas cercanas al país, así como la detección de hechos de tenencia y consumo por yatistas.

Se descubrieron y frustraron dos intentos de introducir drogas mediante lanchas rápidas por la vía marítima, con un saldo de cuatro detenidos y 144 kg de marihuana. Además, fueron neutralizadas dos operaciones en aguas jurisdiccionales y capturados igual número de narcotraficantes extranjeros, ocupando otros 132 kg de marihuana.

Casi 50 operaciones frustradas en el canal aéreo

En la frontera aérea se neutralizaron 49 operaciones de intento de introducción de drogas, la mayoría con el propósito de comercializarla en el país, con 90 detenidos (54 cubanos y 36 extranjeros) y un total de 81 kg de narcóticos ocupados, superior a los 64 kg del año anterior.

Estas operaciones fueron organizadas por redes delictivas integradas por extranjeros y nacionales y se concentraron principalmente en el aeropuerto internacional José Martí, aunque se investigó un hecho de introducción por el Frank País, de Holguín, así como dos casos por el canal postal y uno por la terminal de carga internacional de la capital. En total se incautaron 77 kg de cocaína, tres de cannabinoides, uno de marihuana y pequeñas cantidades de hachís.

Los modos de operar utilizados por este canal entrañaron un mayor uso de herramientas de comunicación por internet –Imo y WhatsApp–, interviniendo garantes en las operaciones; formas de ocultamiento cada vez más complejas para su detección, como envoltorios en la vagina, cápsulas ingestadas, adosados al cuerpo, en alimentos y en la paquetería. La mayoría se organizó y financió en el exterior por traficantes emigrados cubanos, con el empleo de correos de varias nacionalidades y el origen en diferentes países.

Batalla contra el comsumo y tráfico internos

En lo interno, las principales acciones de enfrentamiento estuvieron dirigidas a neutralizar hechos de escamoteos de recalos en la costa; de cosechas aisladas de marihuana; de traslado de esas sustancias a otros territorios, pero fundamentalmente hacia la capital; así como a la prevención del consumo de drogas y medicamentos de efectos similares.

Como resultado del enfrentamiento a esas modalidades en la profundidad, se incautaron 83 kg de drogas, superior a los 18 kg del año anterior, con lo que se evitó su comercialización y consumo.

Se intensificaron las acciones de prevención y enfrentamiento en territorios, sectores, ámbitos y áreas de mayor complejidad, con la finalidad de minimizar el impacto en la sociedad, así como evitar la basificación del crimen organizado y que se utilice a nuestro país como punto de tránsito hacia terceros países.

Fortalezas de la cooperación

Efectivos del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en estrecha coordinación con otras instituciones, organizaciones sociales y de masas, incrementaron las acciones de disuasión y enfrentamiento para defender nuestras costas de la incidencia de las operaciones internacionales de narcotráfico y de las pretensiones de tratar de introducir drogas al país por ese canal. En ese empeño destaca la participación popular en el enfrentamiento a los escamoteos, a través de los Destacamentos Mirando al mar y las instituciones que inciden en zonas del litoral.

Además, a través de la Jefatura de Tropas Guardafronteras se ha mantenido el intercambio de información a tiempo real con servicios antidrogas del área (ee. uu., Jamaica, Bahamas y México) y continúan las investigaciones para asegurar los elementos de pruebas necesarios y solicitar mediante la cooperación operacional, la extradición y enjuiciamiento penal de cubanos radicados en el exterior que promueven esas operaciones de manera que no queden impunes.

En ese sentido, recientemente, las autoridades de Cuba, en cooperación con las de Costa Rica, procedieron al retorno del ciudadano cubano Neftaly García Testa, en respuesta a la circulación internacional de arresto emitida por la Oficina de Interpol La Habana y la solicitud de extradición presentada por la Fiscalía General de la República, de conjunto con el Tribunal Supremo Popular y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Ese individuo fue identificado como organizador de envíos de drogas frustrados en el territorio nacional entre 2011 y 2016, actividades por las cuales se sancionaron por los tribunales cubanos a 16 personas, siete de ellos costarricenses.

Asimismo, en la cooperación operacional internacional se fortalecen los vínculos con 37 servicios policiales extranjeros, Interpol y otros organismos, en función del intercambio de información, la promoción y desarrollo de investigaciones cooperadas y la asistencia judicial recíproca.

Se continuó consolidando la obtención de información adelantada, para descubrir en frontera posibles personas involucradas y se mantiene una sucesiva precisión al sistema de enfrentamiento para obstaculizar y ocupar la droga.

De igual forma, siguen fortaleciéndose las capacidades de detección mediante la adquisición de medios técnicos para el control de pasajeros sospechosos y las cargas con indicios, la técnica canina y el trabajo cooperado entre los órganos del Minint, de conjunto con la Aduana General de la República y las administraciones de las instalaciones aeroportuarias; además, la realización de ejercicios de comprobación en los aeropuertos y la preparación sistemática de las fuerzas.

Los resultados de 2018 confirman el compromiso absoluto de Cuba en aras de lograr una sociedad libre de drogas ilícitas, como elemento vital para alcanzar un desarrollo sustentable y el bienestar de nuestro pueblo.

La posición geográfica de la Isla la ubica en el curso de algunas de las rutas que conectan las fuentes de producción de drogas ubicadas en Sudamérica con el mayor mercado de consumo, Estados Unidos, en un planeta donde el narcotráfico se ha globalizado, los países de riesgo se multiplicaron en menos de una década, de una decena a más de 170 en la actualidad; los laboratorios proliferan en el norte e invaden los mercados que se abren en todos los puntos cardinales; las drogas sintéticas compiten y desplazan poco a poco a la cocaína, la heroína o el éxtasis.

Mientras, la marihuana (la más vendida y consumida en el mundo) es la «reina» indiscutida del negocio y como es lógico los grandes beneficiarios y traficantes tratan de coronarla, mediante su legalización como una mercancía más de la economía capitalista, que llena los bancos occidentales con una parte importante de los cerca de 600 000 millones de dólares anuales que genera el tráfico ilícito de narcóticos a nivel mundial.

Esas amenazas y riesgos continuarán impactando en nuestro país como en el resto del mundo, pero con la diferencia de que el gobierno revolucionario cuenta con la voluntad política de enfrentar ese flagelo, con una estrategia de tolerancia cero, con la participación mayoritaria de la sociedad, sus instituciones, organizaciones políticas, sociales y de masas que siguen desarrollando planes de acciones concretos e inteligentes en sus respectivos sectores, que se controlan y cuya implementación efectiva se exige; ofrece opciones gratuitas de rehabilitación a los enfermos y aplica medidas jurídico penales severas que se cumplen con absoluto rigor.

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