Céspedes: con fuerza como la luz, pensamiento práctico y militar

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Roberto Hernández, investigador del IHC, autor del libro Céspedes con fuerza como la luz. Foto Yirian García de la Torre.

Novedoso, atractivo, elocuente es la cita, de cada segundo jueves del mes, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, las tarde de la tertulia: Memorias de la Guerra, conducido por doctor Yoel Cordoví Núñez, historiador y vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba (IHC), quien sirvió de anfitrión al tema “Pensamiento práctico y militar de Carlos Manuel de Céspedes”, basado en el libro Céspedes: con fuerza como la luz, presentado por su autor, el máster Roberto Hernández.

Entre las acciones enumeradas el escritor narra el recorrido de Céspedes y sus hombres, así como las disposiciones militares del ejército español, sus planes de ahogar la revolución, y la incorporación de los cubanos a medida que se iban acercando a la capital bayamesa o en sus entornos estratégicos.

Evoca al poema de Céspedes,  reflejo practicamente de una autobiografía de su pensamiento, luego de la destitución, y donde refleja la indiscutible fortaleza de convicción al reconocer que alguien tenía que renunciar para que la causa por la independencia de Cuba en la Guerra de los 10 años, continuara adelante.

Hechos, sucesos contradictorios, sin dudas, con investigaciones anteriores, o en plena polémica de lo acontecido en la vida de quién fuera, al decir de Eusebio Leal, “patricio de alta cuna, hijo de una de las familias más ricas y respetables de Bayamo, se crió entre sábanas de seda mimado por los suyos; estudió abogacía en Barcelona, donde también se doctoró, y viajó por varios países. Recibió desde su nacimiento la refinada educación que acompaña a los dones de un linaje, y físicamente era un varón de complexión fuerte, avezado jinete y esgrimista. En circunstancias naturales es probable que hubiera disfrutado una larga vida.” Aunque esas cualidades fueran el acicate de un revolucionario determindo en sus propósitos.

Tal como coinciden, con Leal Spengler, los ponentes en el encuentro Memorias de la Guerra, a propósito de Céspedes, “Era partidario de un Gobierno dirigido por un solo hombre, y tenía una plataforma de lucha, por no llamarla política, muy bien definida y sólida. En la lectura de este Diario se percibe que no confiaba más que en su propia honestidad, en su propia integridad y en su propio amor por Cuba. ¿Tenía un ego demasiado fuerte? Es probable, pero ¿quién puede poner en duda que la Guerra de los Diez Años haya durado tanto precisamente por la poca capacidad de sus líderes para ponerse de acuerdo en los asuntos más esenciales? Céspedes estaba plenamente consciente de los peligros que entrañaba la fragmentación de mandos para la marcha orgánica de la guerra.”

Rafael Acosta de Arriba, doctor en Ciencias Históricas, por su parte aborda en sus escritos que el independentismo comenzó con el avanzado pensamiento de Félix Varela; Céspedes lo desarrolló al darle formulación republicana en el fragor de la lucha, y Martí lo culminó como expresión antimperialista del pensamiento político cubano.

El investigador agrega que “el independentismo de nuevo tipo, que surgió y se desarrolló con el pensamiento de Carlos Manuel de Céspedes, fue el conjunto de ideas en torno a lograr la independencia de Cuba, sin condiciones, mediante la lucha armada contra el colonialismo español, con la abolición de la esclavitud como su primera e insoslayable tarea en el orden político social y con la instauración de una república democrático burguesa como proyecto nacional.”

Añade que, “para lograr en el orden práctico esos fines, fundó el cuerpo armado mambí, (término que Roberto Hernández, invitado del día no encontró en su búsqueda más que una vez) contribuyó de forma fundamental a la unidad de los patriotas y, creados los órganos representativos de la República en Armas, fue el más legítimo defensor de los principios jurídicos que la sustentaron.”

Igualmente, sentido y hermoso homenaje en las palabras del vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba a los estudios realizados por historiadores, la valía del “Diario perdido de Carlos Manuel de Céspedes” y el papel de la historia en su constante necesidad de apuntar en las búsquedas de cada perfil, actualización y necesaria presencia en las leyendas populares, bardos o personalidades de diferentes modos de abordarlo, lo cual no quita que como investigador histórico lleva la mejor carta, quizás, quien se adentra en archivos y libros, textos literarios o cuanta bibliografía sostenga o contradiga la idea o el campo investigado.

El pensamiento político de Céspedes, quien dio inicio en su ingenio La Demajagua a la Guerra de los Diez Años, consideraba que un gobierno colegiado no era lo más conveniente para una Cuba en guerra, dados los muchos conflictos y contradicciones que suponían no solo las enemistades personales (de las que él mismo fue víctima), sino la variedad de intereses económicos que existía entre los hacendados cubanos alzados contra España, por no hablar de las ambiciones políticas individuales que tanto daño hicieron a la independencia de la isla y fueron, en algunos casos, la causa de la desaparición de los mejores hombres de nuestra historia nacional.

Amor a la vida, a la familia, a la Patria, al prójimo, versaban el propósito del hombre que igualmente fue poeta. Céspedes, contado por  Roberto Hernández, no concuerda con algunas aristas planteadas por estudios anteriores, es ahí, quizás, donde lo curioso, indecible o polémico llama a profundizar aún más en el libro de su autoría.

Incluso habla de las descripciones que bien pueden ser recursos literarios, aunque él las prefiere desde su propio estudio, que ahonda en la estrategia de Céspedes, a través de mapas sobre su recorrido por la zona, su sistema de grados, la preparacion de la ciudad para la guerra, la presencia de un sistema de servicio militar obligatorio en el ejército contrario, así como su propia visión para unir intereses de los revolucionarios: dígase negro, cubano libre o extranjero, el carácter de ley que ofrece a sus dictámenes necesarios en la guerra.

Para Hernández, está claro, el Padre de la Patria, fue el primer Comandante de la guerra, tiene en cuenta su concepción y la necesidad de un himno, una bandera. No hay dudas, la historia hay que contarla cruda y dura como es, de mucho sufrimiento, angustia. Señala la edición del Cubano Libre del 27 de octubre de 1868, que refleja en su exposición, entre mapas estratégicos, y reconoce más de un himno por esas fechas.

Por su parte Edel Morales, presente en la sala Federico García lorca, invita al 20 de octubre, Sábado del libro, en el que se presentará el libro que cuenta sobre las versiones del himno nacional.

Este jueves de noviembre, en el espacio histórico Memorias de la Guerra, continuará reflejando misiones, perspectivas, pensamiento militar, misión de revolucionarios en las luchas por la independencia de cuba, un año del recorrido ya de 150 desde que dieran inicio aquel histórico 10 de octubre en el ingenio La Demajagua. Un valioso encuentro para conocer, indagar dudas o debatir conceptos y miradas de autores, escritores de la guerra, historiadores, investigaciones desde otros perfiles del conocimiento, donde la historia tiene su propio lugar.

Para orgullo de nuestra Cultura nacional y de los valores humanos de este pueblo, estuvieron en el encuentro del Centro Cultural Dulce María Loynaz, abrazando principios y en absoluta complicidad con el pasado y el futuro Eslinda Núñez (Santa Clara, 27 de diciembre de 1943), actriz cubana de cine, protagonista de varios audiovisuales de nuestra historia de Cuba, Premio de actuación de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y su esposo, el cineasta villaclareño Manuel Herrera.

Fragmento del poema “Al Cauto”     Poesía de Carlos Manuel de Céspedes

Así es el hombre. Entre caricias nace;

risueño, el mundo al goce le convida;

todo es amor, y movimiento y vida.

 

Mas el tiempo sus ímpetus deshace,

Y, grave, serio, silencioso, umbrío,

baja y se esconde en el sepulcro frío.

Palma Soriano, 1852.

Antes del segundo jueves del mes habitual, el Centro Cultural Dulce María Loynaz* invita a su espacio Gentes y lugares de La Habana, que tendrá lugar el próximo 29 de octubre (cada segundo miércoles del mes), con el reconocido periodista e intelectual Ciro Bianchi para develar misterios ocultos de Cuba, a las 4 p.m.

En esta oportunidad cuenta con la presencia de Ernesto Limia, historiador e investigador que abordará el tema de los 150 años de las Guerras de Independencia. La entrada es libre para todos los interesados.

*Calle 19 esquina E, en El Vedado.

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