Cienfuegueras destacadas: Mercedes Matamoros del Valle

Decenas de cienfuegueras  lograron sobresalir, a pesar de la discriminación a que eran sometidas las mujeres, primero  en la etapa de la colonia y  después durante la  republica mediatizada,  hasta el triunfo de la Revolución en enero de 1959, en que les fueron reconocidos todos sus derechos.

Muchas son homenajeadas y sus nombres aparecen,  en la  historia local, reflejado en documentos, tarjas, bustos, y monumentos que  recuerdan a esas mujeres que constituyen  valores  patrimoniales de la Perla del Sur. Un ejemplo de ello fue, sin lugar a dudas, la poetisa, María de las Mercedes Dolores Leandra Matamoros del Valle («Ofelia»).

La inolvidable Mercedes Matamoros, nació en Cienfuegos el 13 de marzo de 1851 y murió en Guanabacoa, el 25 de agosto de 1906, está considerada iniciadora  de la poesía intimista femenina y destacada en  el modernismo hispanoamericano, firmó sus trabajos como Ofelia y  «La alondra ciega».

Quedó huérfana de madre cuando sólo contaba tres años de edad, por lo que toda su educación y crianza pasó a ser responsabilidad exclusiva de su padre, Dionisio Matamoros, natural de La Habana,  quien se esforzó en darle una formación académica poco frecuente entre el resto de las mujeres de su tiempo.

Le enseñó inglés y francés; pero las traducciones que realizó, demuestran que también dominaba el alemán y el italiano, pues entre las múltiples disciplinas humanísticas a las que tuvo acceso, se  decidió por el conocimiento de idiomas, que  le aseguró una brillante carrera como traductora.

Mercedes Matamoros tenia de una amplia cultura y conocía varios idiomas, lo que le permitió traducir al español obras de poetas ingleses, irlandeses, franceses y alemanes.  En 1879 su poesía se publicó en la prensa  cubana y  en revistas de Europa  y Sudamérica.

 Según los críticos de la época, la  colección de sonetos denominada  El último amor de Safo, la hicieron precursora de una poesía apasionada, que buscó en los amores mitológicos los símbolos donde su pasión podía cumplirse sin limitaciones.

Los estudiosos de su obra aseguran que lo mejor  de Mercedes Matamoros es el poemario El último amor de Safo, formada por veinte sonetos que consagran a la autora entre los grandes cultivadores de este género poético.

Para tener una idea completa de su obra es imprescindible conocer la poesía patriótica, con la cual trasmite su  amor por Cuba, que ella resumió al contestar al periodista de El Fígaro, que le preguntó ¿Si usted no fuera cubana, en dónde quería haber nacido?  Y ella respondió: Si yo no hubiera nacido en Cuba, quisiera haber nacido en Cuba.

 Su idea de lo que es la Patria lo define en esta estrofa de  Sensitiva XX:  Bastarán una flor, una armonía; / para acordarte de la ausente Patria; / Ella es tu madre, y por la madre siempre; / derrama un hombre  sus mejores lágrimas. /

En La Habana, vivió en la calle Virtudes, estudió en el colegio El Sagrado Corazón y comenzó a publicar en la prensa artículos de costumbres con el seudónimo de Ofelia  y la Alondra Ciega.

Al enfermarse el padre en 1867 se trasladó a Guanabacoa, en La Habana, donde publicó  sus primeros artículos de costumbres en El Siglo y El Occidente. También colaboró en La Opinión, en El Triunfo, El Almendares y además en la Revista de Cuba hasta 1883.

A partir  de 1884 las dificultades familiares la separan de las letras, y labora como maestra particular y en el colegio María Luisa Dolz.

Su vida trascurrió en la segunda mitad del siglo XIX, en que se  consolidaron la cultura y la identidad nacionales y acontecieron las guerras por la independencia de Cuba, fue  contemporánea de Julián del Casal, Juana y Dulce María Borrero, Enrique José Varona, y del Apóstol José Martí, quien escribió sobre un abanico de la poetisa estos versos, dedicados a ella:

A Mercedes Matamoros:

«Como las plegarias, pura; / como la cólera, altiva; / como tus sueños, triste; / como la inocencia, tímida; / tú, la doncella garbosa / en cuyos ojos anidan / blandas miradas de tórtola, / trágicas luces sombrías./

¡Mercedes! Bien nos las hizo / quien dio encomienda a las brisas / de que bordaran tu cuna / del Almendares en la orilla / con hojas de nuestras cañas / y flor de nuestras campiñas.» José Martí.

Otra demostración del patriotismo de Mercedes Matamoros fue  cuando se presentó en el Teatro Villanueva, con el pelo suelto y un lazo azul en la cabeza, el 22 de enero de 1869, cuando los asistentes manifestaron su apoyo a la lucha independentista que se libraba en Cuba desde el 10 de octubre de 1868.

Además  durante los diez años que duró la guerra no publicó nada, para no hacerlo en medios favorables a la metrópoli, y cuando Martí cayo combatiendo  en Dos Ríos, fue de las primeras en rendir  tributo al Apóstol  y dedicó sus Siemprevivas a los ocho estudiantes de medicina  fusilados el 27 de noviembre de 1871.

Hay diversas opiniones en la ubicación de Mercedes Matamoros en las escuelas literarias, pues  Aniceto Valdivia, dice que «en la poesía cubana ella representa el clasicismo en toda su fuerza, Rafael Estenger  y Chacón y Calvo, la sitúan en el romanticismo, Hortensia Pichardo en el premodernismo, mientras José Lezama Lima y Fina García Marruz la encasillan en el modernismo..

Mercedes Matamoros falleció en Guanabacoa, el 25 de agosto de 1906. A raíz de su muerte, Antonio González Curquejo afirmó que “era la más genial de las poetisas cubanas contemporáneas» y cierra su nota necrológica con estas palabras: «Descanse en paz la insigne poetisa cuyo nombre fulgurará siempre con luz intensa en el Parnaso cubano».

En el paseo del Prado cienfueguero, calle 37 entre las avenidas 52 y 54, el 10 de octubre de 1921, por iniciativa de Pedro Modesto Hernández, se colocó en su memoria un busto de mármol blanco de Carrara, de 3.00 metros de alto, de gran valor artístico, ejecutado por el escultor E. Baralta.

Con el texto siguiente, en el pedestal:   A Mercedes Matamoros (Ofelia) la desventurada cantora del dolor, su ciudad natal.  1858-1907

Para la redacción de este trabajo, usamos entre otras fuentes, un estudio de la que fuera brillante investigadora Teresita Chepe Rodríguez, archivos de  la Oficina del Conservador de la Ciudad y  del Centro Provincial de Patrimonio; trabajos del poeta, historiador y escritor Florentino Morales Hernández, del Arq. MSc. Irán Millán Cuétara, el MSc. David Soler Marchán y  de la prensa relacionados con la historia de Cienfuegos y sus poetas.

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Publicado Por: Manuel Varela Pérez

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