Cinismo insolente y resbaladizo (+audio)

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Mientras se acercan momentos cruciales en el Continente, vale recordar lo dicho por Roger Waters, cofundador y bajista del grupo Pink Floyd, cuando aseguró que  el concierto organizado por el excéntrico multimillonario británico Richard Branson “no tiene nada que ver con ayuda humanitaria”, ni “…con las necesidades de los venezolanos” o con la democracia, “nada que ver con la libertad” ni con ayudas. El músico dijo tener fuentes fidedignas en Caracas, donde”no hay una guerra civil, no hay caos, no hay asesinatos, ni dictadura, ni censura a la prensa”.

Otros testimoniantes dentro y fuera de Venezuela dan fe igualmente de que tanto el espectáculo que  se prepara en la frontera colombiana, como la tan cacareada y forzadaayuda humanitaria, son parte de un diabólico plan.

El diario norteamericano  The Wall Street Journal, en su edición del pasado 30 de enero, publicó un artículo afirmando que primero le darían baja al gobierno venezolano y después a los de Cuba y Nicaragua. Los argumentos iniciales los dio sin empacho alguno  en noviembre el  consejero de seguridad, John Bolton. Este siniestro personaje acumula un historial asqueroso, donde entremezcla su preferencia por las torturas y los sabotajes y otras arremetidas ilegales contra estados soberanos. Se acoge a laviolencia en cualquier de las variantes usadas por distintas administracionesestadounidenses en la extendida historia de maltratos y usurpación.

Precisamente hace solo horas, la vocera de la cancillería rusa, María Zajárova denunció que Estados Unidos “está trasladando fuerzas especiales y equipos a la frontera de Venezuela”, donde la situación, arriba “a un punto crítico”. Avisó, sobre “Una provocación peligrosa y a gran escala programada para el 23 de febrero: (con) el cruce de la frontera por parte del llamado ‘convoy humanitario’ incitado y dirigido por Washington”. Hay evidencias sobre el empeño de provocar un enfrentamiento entre partidarios y opositores al gobierno de Nicolás Maduro.

Ese choque serviría de pretexto para una intervención militar que ya está más que preparada. Hoy mismo, ElliotAbrams, nombrado por Donald Trump como organizador de la ofensiva anti venezolana, salió en uno de los barcos que intentará penetrar por algún punto de las costas bolivarianas.

Este es otro personaje que no debería ostentar cargos pues acumula acciones muy criticadas en su momento, por parte del congreso norteamericano, ante el cual ocultó o le dijo mentiras a granel sobre acciones criminales para mantener viva a la contra nicaragüense y actuar contra el sandinismo en los años ochenta.

“El colmo del cinismo fue el llamamiento directo del presidente de Estados Unidos al Ejército venezolano, que instaba a ignorar las órdenes del legítimo jefe del Estado”, abundó la diplomática rusa, para quien lo hecho es “un chantaje abierto” al decirle a los militares que lo perderán todo si no se insubordinan.

Si “los planes de los organizadores de la provocación se llevan a cabo, ello significará que la política exterior agresiva de Estados Unidos subirá al nivel de las aventuras militares”, advirtió la Zajárova, previniendo también sobre otras implicaciones del caso que agudizarán tensiones y la “confrontación en el mundo”. Es fácil advertir que las próximas horas serán peligrosas y decisivas.

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