Comentarios de esquina: por la tierra desde Cuba

Comentario

Especiales Reforma Constitucional
Bosque en la ciudad de Santa Clara. foto Yirian García de la Torre.

La industria del entretenimiento, el mundo del espectáculo, comanda en una escalada ascendente nominada ya en 1967, por Guy Debord, en su texto “La sociedad del espectáculo». Está en el presente de muchas maneras, sin embargo el empeño del día a día exige el apego a la tierra, a la naturaleza, al origen.

La moda, sin que suene a delito, si el joven no quiere tener hijos, si no se va a casar, si desea un futuro que en ningun trabajo o estudio profesional en Cuba hoy puede lograr, millones acá o millones allá, gastar  más de lo que gana en el trabajo o alamedas de redes sociales, conectividad y las consabidas You tube, Twitter y Facebook; pautan como etiquetas es un posible universal, o virtual.

En lo convulso del mundo, Cuba propone el Festival de la Tierra, para noviembre, en consonacia con pensamientos por amar a la Madre Tierra, por eliminar brechas cada vez más infranqueables, por asentarnos en el hoy posible, potencialidades propias, prácticas existentes, aunque poco conocidas, concilio de amor, creación, arte y cubanía, desde las raíces e historia de un país que se reinventa cada vez.

Las grandes empresas “empoderan” gobiernos y estados en el mundo, en la política, en las comunicaciones; tanto es así en la crisis económica, política, social y medioambiental vivencian muy lejos el origen, donde cada vez más estudiosos, pacifistas, seguidores, hacen tangibles el cuidado integral del cuerpo, la salud, el reciclaje y los recursos de la Pacha Mama.

Muy a su pesar, advertido, estudioso o no, los que van en los clasisismos, los más conservadores, viven una especie de doble juego, con música o arte, a veces no tan crudo, de mejores letras, quizás; el llamado «arte»… mientras los  Doramas y Culebrones, ensueñan el paraíso de lujosas mansiones, granjas, propiedades, amores idílicos y contextos de la vida real más que virtual y lejana.    

Comillas de Textos

“No creas (…) que los cariños que se pintan en las novelas vulgares (…) copian realmente la vida, ni son ley de ella. (…) de esos afectillos de librejos, escritos por gentes incapaces de poner remedio a las tremendas amarguras que origina su modo convencional e irreflexivo de escribir pasiones que no existen, o existen de una manera diferente a aquella con que las describen.”

José Martí (Fragmento de una carta a su hermana Amelia)

  

Igual padres con pocos recursos económicos se enfrascan en una competencia sin igual, por los pedidos de infantes y adolescentes de casa. Párbulos paenas, como primer juguete desean un tablet, una lap top, un móvil…

No es hacerle contrapartida a opciones de compra, de complacencia para «que tenga lo que yo no tuve», «no pase lo que yo pasé», «no me carezca porque yo puedo – o no, pero me esfuerzo -«.

Tampoco ir contra «molinos de vientos» modernos, en opciones de consumo y moda  como el anime, la Voz Kid, los Videos juego y la 3D, entre muchas dianas en el entretenimiento, en un camino más “concursivo”, fácil e irreal. Moda es moda.

Tanto, que escuchas niños o niñas, a  cubanos pidiendo una banana, o el pelo y pelado es tal o más cual, del manga, o tan lacio, de rapado y con colita… como cualquier oriental, del sol naciente, en uno u otro punto de la geografía.

Entiéndase que es mirar conscientemente el contenido, la observación, consumo como nutriente de vida, desde el audiovisual hasta la comida más idónea en cada caso, salud y economía posible… Es nutrir la vida que inicia desde la infancia, más de bien, cambia y regenera con cada edad, sentando sus bases en los que le vio crecer.

¿Qué consumen en casa “los locos bajitos”? ¿Qué tiempo tienes, como inmigrante digital – padres, abuelos, hermanos, tíos? ¿Qué gracias le ríes ahora, y en qué se convertirá cuando grande esa gracia?

Cuba crece a su ritmo, ahí está el modo de incluir en tu palabra lo que puedes cambiar en la Carta Magna, en el día a día, en tu entorno. A quién amar, dar, por quién vivir, diría el cantor… cuando tenga la tierra…

Si ya la tenemos, en ciclos que marcan la economía, las comunicaciones, las tecnologías. Nos consumen sin raseros, somos prosumidores de un mundo nuevo, de tanto en tanto posible en lo virtual, con miras a una sociedad con todos y para el bien de todos.

¿Va en la intencionalidad comunicativa de las transnacionales del entretenimiento para que construyan entornos? ¿Realmente haces posible lo que puedes cambiar?

Respuestas, tendencias, noticias rigen nuestro camino, no siempre centrado, mucho menos sublime, aunque sí coincidente en la oportunidad de crear, de tin en tin, ese mundo mejor posible que cada quien quiere, en ellos va ese nutrir consciente en la vida, la propuesta de un Festival de la Tierra, que irradie desde Cuba, una vez más el amor por ella.

Desde la cultura, identidad, raíces, historia de un país con alas.

 

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