Crítica y autocrítica en la Serie Nacional sub 23

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Solo cuatro jornadas han pasado desde la inauguración de la serie nacional de béisbol para menores de 23 años. Tan solo una subserie particular, 96 horas desde que se lanzó la primera bola; y las críticas de la prensa especializada y los aficionados vuelven a caer como bombas en el techo de la Comisión Nacional de Béisbol de este deporte.

Unas horas antes de su comienzo oficial, se filtró la fatídica noticia de la suspensión de la serie completa entre los cachorros holguineros y las avispas de Santiago de Cuba por problemas con el hospedaje de los visitantes en la ciudad héroe.

Luego llegaron reportes de colegas en las Tunas, molestos al ver a sus jóvenes leñadores caminando algunos kilómetros desde el hotel donde estaban alojados hasta el estadio por falta de transportación. Más tarde se suspende un partido en Matanzas porque los árbitros llegaron casi dos horas después de la hora pactada y a los oídos de la prensa llega una nota que dice “suspendido por lluvia”.

¿Qué está pasando? ¿Quiénes son los responsables? ¿Quién se para delante de una cámara de televisión o le da la cara a un periodista para dar explicaciones?

La Comisión Nacional de Béisbol, ante la avalancha de críticas y el malestar generado en los siempre fieles aficionados a nuestro deporte nacional, publicó una escueta nota en su sitio oficial:

“La Dirección Nacional de Béisbol ha analizado en las últimas horas las causas que ocasionaron la suspensión de varios partidos en el inicio de la VI Serie Nacional Sub-23 años.

En tal sentido queremos informar que la responsabilidad de esos sucesos es totalmente nuestra y se han tomado las medidas disciplinarias correspondientes.

Ratificamos el compromiso de superar estas dificultades y llevar a feliz término el evento”

Dirección Nacional de Béisbol

La Habana, 24 de abril de 2019

De sobra sabemos que la responsabilidad es totalmente vuestra pero, ¿de qué medidas estamos hablando? ¿Qué funcionarios de bajo nivel han respondido por esto? ¿De qué manera podemos confiar en la justicia cuando la transparencia y la autocrítica verdadera se han ido corriendo como gacelas asustadas? ¿Qué garantías tenemos que esto no vuelva a ocurrir?

¿Qué tiene que pasar para que el absurdo secretismo y las especulaciones desaparezcan para siempre de nuestro entorno beisbolero? ¿Cuándo nuestros dirigentes deportivos van a interiorizar las palabras de nuestro presidente Miguel Díaz Canel y se van a remangar la camisa, le van a dar el pecho a los problemas, van a prender las luces de pasillos y oficinas, y van a abrir puertas y ventanas, para poder trabajar todos juntos por un futuro mejor bajo un aire fresco que nos limpie los pulmones?

Los muchachos del sub 23 están haciendo su trabajo, los lanzadores han reducido ostensiblemente las bases por bolas y los jugadores de posición los errores al campo en estos cuatro días de competencia. Aun con muchas deficiencias se han entregado en el terreno de juego bajo el sol abrasador de nuestro trópico tratando de elevar un poquito más el nivel de nuestro pasatiempo favorito, pero ellos solos no pueden.

Nuestro sistema deportivo, mucho más en tiempos de crisis y guerras económicas, necesita del interés real y del sacrificio de nuestros dirigentes, de su trabajo serio, del amor incondicional por lo que hacen, de su capacidad organizativa, de su inteligencia, y sobre todo, de que se hagan imprescindibles en sus funciones. De lo contrario, solo estorbarían y frenarían nuestro desarrollo.

Después de la ruptura del acuerdo con la Mayor League Baseball (MLB) por parte de la administración Trump, a nuestros prospectos se les cayó el alma a los pies mientras las mafias despiadadas que trafican con personas se frotan las manos y los bolsillos. Ahora más que nunca hay que planificarse mejor, quitar las piedras en el camino de esos jóvenes, brindarles el mejor apoyo moral y logístico que tengamos, respetarlos y brindarles seguridad.

Por eso criticamos desde nuestra trinchera y por eso, no creemos en mansas autocriticas ni en “arakiris” con espadas de goma. Queremos cambios, acciones, y resultados. Nos vemos en el estadio.

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