De lo malo lo peor

Se le ponen las cosas bien feas al agente naranja que, como el defoliante de igual nombre, e infame recuerdo, envenena y mata. Y ocurre cosas como que el jefe del Pentágono, Mark Esper, anuncie públicamente oponerse a la idea de Donald Trump de desplegar al ejército para controlar los disturbios que afectan al país de costa a costa, tras el asesinato del afro norteamericano George Floyd, evento nada extraordinario en Estados Unidos, pero gota para colmar impaciencias y daños por la Covid-19 con sus efectos sobre la economía de clases medias y bajas.

El presidente quería echar mano de la Ley de Insurrección, decretada por Thomas Jefferson en 1807, un recurso excesivo y nada acorde con la índole de las protestas, ni con el momento específico que están viviendo los estadounidenses.

Aunque algunos puedan haberse sumado a saqueos de comercios o a hechos de vandalismo, las investigaciones prueban que se trata de actos provocados por  supremacistas blancos con el propósito de capitalizar el problema y dirigirlo hacia sus objetivos, incluyendo una guerra racial.

Uno de esos movimientos se conoce como los “aceleracionistas”, neonazis en definitiva, instigadores de cometer actos de violencia que justifiquen una exacerbación de las tensiones étnicas y el largo malestar provocado por el trato discriminativo sobre la población negra e inducir reacciones represivas desproporcionadas, como la propuesta por Trump, y capaz de desatar un pandemónium nacional.

En ese sentido se expresó el ex jefe del Pentágono, James Mattis,  quien hizo declaraciones en la revista The Altantic, acusando a Trump de “abuso de autoridad” término similar al usado por la Unión Europea, ante el doble hecho de recurrir al Ejército para aplacar las protestas antirracistas y por la dispersión con métodos muy agresivos de los concentrados pacíficamente en las inmediaciones de la Casa Blanca, pero molestia para el presidente en su desplazamiento hacia una iglesia católica cercana, adonde fue para hacerse una foto ridícula con una biblia en la mano y teniendo de fondo el edifico dañado la víspera.

Las propias autoridades eclesiásticas criticaron con fuerza  el empleo de dos instalaciones cristianas con fines de auto propaganda cuando el momento exige a gritos templanza e inteligencia.

Mattis también dijo algo importante denunciado antes por políticos, artistas e intelectuales famosos. “Donald Trump es el primer presidente en mi vida que no trata de unir al pueblo americano, ni siquiera lo finge. En su lugar, intenta dividirnos”. Notable dicho por perro rabioso  como solían llamar a este veterano marine, para nada en el ámbito de la izquierda. Fragmentar es un recurso útil, usado siempre por los extremistas de derecha y conveniente para sus proyectos destructivos.

Aunque intentan culpar a elementos progresistas o a entidades como Antifa, conceptuada por Trump como terrorista, se descubre de muchas formas dónde está el tumor. Los servicios de Twitter anunciaban en estos mismos días la eliminación de una cuenta en apariencia representativa de los antifascistas, pero la examinaron debido a los llamados a la violencia que se estaban haciendo desde una cuenta, que comprobaron fue creada por el grupo supremacista Identity Europa.

Las redes sociales se vienen empleado por el presidente como su principal medio de comunicación y no decentemente. Las ha convertido en un estercolero político y esos medios se ven precisados a reaccionar

para no convertirse en pro pugnadores de odios, intimidación o fanatismos.

Las  citadas declaraciones de Esper, ocurren luego de que circulara un comunicado con la firma de cuatro comandantes de las fuerzas desplazadas en Europa, África y la sexta flota apostada en el Pacifico. La misiva, circulada entre las tropas y redirigidas por el Pentágono, dejan en claro que entienden la reverberación ciudadana –no solo de afro estadounidenses, quede dicho- y abogan por encaminarla.

«Todos los estadounidenses deberían estar furiosos porque la conducta exhibida por la policía de Minneapolis pueda seguir teniendo lugar en 2020». Así se expresó el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea,  general Dave Goldfein, en memorando dirigido a sus suboficiales y asumido después por la secretaría de defensa.

La nota  denuncia «el espectro de prejuicios raciales, discriminación sistemática y parcialidad inconsciente» que «a veces de manera explícita, a veces de manera sutil» afecta a la población afroamericana». El texto invita a indagar sobre esa situación y a cómo enmendarla.

Estas oposiciones al desmadre de Trump, son importantes. Él no esperaba tantos reparos civiles y menos estos realizados por las fuerzas armadas, dándole un carácter diferente a las tensiones, logrando encaminar el momento hacia cauces menos crispantes. Tanto es así, que la Casa Blanca se vio precisada a posponer el uso del ejército para encarar la oleada de inquietud social.

Como Trump tiene el respaldo de los extremistas, su reelección está comprometida, pero no acabada. Se mantiene como un grave peligro interno y no menos en lo  exterior. Envalentonado y con 4 años por delante, hace prever lo malísimo de lo peor.

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Publicado Por: Elsa Claro

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