Dedica Ballet Nacional de Cuba gala especial al Festival Habana Titiritera

El Ballet Nacional de Cuba (BNC), Patrimonio Cultural de la Nación, que jerarquiza la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza, clausuró con una gala de lujo el Festival Habana Titiritera: figuras entre adoquines, en el legendario Teatro Martí. 

El programa artístico incluyó una aproximación al mundo teatral y danzario.  El maestro Alberto Méndez, Premio Nacional de Danza, comenzó el espectáculo con una escena, signada por la imaginación y la fantasía, y en la que un títere y un bailarín interpretaron, con la música del maestro Piotr Ilich Chaikovski, un pasaje de El lago de los cisnes.

Con posterioridad, los amantes del ballet clásico y los colegas de la prensa especializada que cubrieron esa00 función, pudieron apreciar el ballet Muñecos, con coreografía de Alberto Méndez y música del maestro Rembert Egües, interpretado por los bailarines Katherine Ochoa y Roque Salvador, así como La muerte del cisne, con coreografía del maestro Mijaíl Fokine y música del maestro Camille Saint-Saëns. El papel protagónico lo desempeñó la primera bailarina Sadaise Arencibia, figura insignia del BNC.

Concluyó esta gala, La hija del Danubio, con coreografía, escenografía, vestuario y luces de Alberto Méndez, y música de los maestros Adolphe Adam, Károly Goldmark y Vincenzo Bellini; obra interpretada —entre otros— por los bailarines Katherine Ochoa, Yandi Álvarez, Amanda González y Claudia Cristina, muy bien secundados por el cuerpo de baile de una de las mejores agrupaciones danzarias del orbe.

Los talentosos bailarines del BNC, discípulos aventajados de la septuagenaria Escuela Cubana de Ballet, fundada por los maestros Alicia, Fernando (1914-2013) y Alberto Alonso (1917-2007), mostraron en el proscenio del Coliseo de las cien puertas, que no solo dominan al pie de la letra el binomio técnica académica-interpretación teatral, sino también que intelectualizan y espiritualizan los movimientos corporales en que se estructura el arte danzario en general, y el ballet clásico en particular.

Por otra parte, los miembros del BNC convierten los sentimientos en movimientos, una de las características fundamentales en que se sustenta la danza clásica, y que la diferencia —esencialmente— del ballet contemporáneo, el cual transforma los movimientos en sentimientos. A los amantes del arte de las puntas que asistieron a esa gala no les quedó la más mínima duda acerca de la excelencia artístico-profesional que, en cualquier plaza nacional o foránea, distingue a los bailarines de la emblemática compañía, tan cubana como universal.   

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Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

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