Del paripé al parió papá

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El fundador de Wikileaks, Julian Assange, luego de ser detenido por la Policía Británica. Foto Radio Rebelde.

Demasiado grotesco el acto  ocurrido en Londres, al darle acceso a la policía  británica para que dentro mismo de la sede diplomática ecuatoriana, fuera arrestado Julian Assange.

Según escandalosos preliminares, volverán a procesarlo por dudosos delitos. Mostrando la complicidad ilimitada a Washington, el propio Scotland Yard admitió de modo oficial que se hizo a pedido de la administración norteamericana.

Entrar en detalles del caso no debe impedirnos la obligada referencia a varios aspectos fundamentales de lo ocurrido horas antes en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, por tercera vez convocada para tratar sobre Venezuela o, para mejor decir, buscando justificar lo que carece de moral. Ningún abuso es aceptable en cualquier época y en esta se está transformando de mal paramaligno. Ese no es un trabalenguas, sino un síntoma inquietante.

Si se parte de lo formulado por el Coordinador de la ONU para ayuda de emergencia, es posible apreciar el daño provocado al país bolivariano por Estados Unidos y sus secuaces y, en sentido contrario, los esfuerzos del gobierno de Nicolás Maduro para dar  asistencia a su población.

Mark  Lowcock,  especificó que la falta de suministros médicos, no es culpa del estado o a la carencia de fondos para adquirirlos, sino debido a la madeja de sanciones norteamericanas que dificultan la compra de esos y otros insumos mientras afirma que desea donar ayuda humanitaria. El agresor, por enésima oportunidad se pinta de generoso mecenas.

Lowcock dejó constancia de los varios programas instituidos para suministrar alimentos subsidiados y recursos médicos a millones de familias, sin preguntar a cuál filiación política pertenecen. La exploración sobre el terreno permite que tanto la ONU como la Cruz Roja, colaboren en este empeño por paliar una situación agravada y con evidencias de continuar emponzoñándose.

El representante de China, remarcó cómo los castigos estadounidenses, agravan los problemas y alejan soluciones. En nombre de Beijing hizo un llamado a cambiar de actitud y no seguir acusando a otros países de lo provocado por el propio Washington.

En ese sentido y remitiéndose al amplio espectro del problema,  el embajador ruso Vasili Nebenzia, expuso: “Lo que está sucediendo hoy en el Consejo de Seguridad, desafortunadamente, es solo otro episodio del ataque frontal al que están sometidos Caracas y los ciudadanos venezolanos”.

Insistiendo en lo obvio remarcó que Venezuela no constituye ningún tipo de amenaza a la paz y seguridad internacionales. Ocurre al revés, son actores externos quienes amenazan “la paz y la seguridad de Venezuela”. Los representantes de Sudáfrica e Indonesia, también abogaron por que se abandone la política de asedio.

El vicepresidente Mike Pence, al contrario,  adoptó desde el inicio del cónclave, una postura agresiva  de máxima prepotencia pero Samuel Moncada, el embajador bolivariano, en una contundente exposición, desnudó la falsedad de las acusaciones imperiales. “Las ganancias de las refinerías han sido confiscadas para pagar a los amigos de Trump”, aseguró, recordando también la complicidad del Reino Unido, negado a entregar el oro depositado en el banco central.

Situando las resabidas diferencias de los casos, vale decir que tal como actúan con Assange, violentan o transgreden normativas mundiales que será difícil reponer a corto plazo.

Pence también la emprendió contra Cuba, Irán y todos cuantos no aceptan su política injerencista,  pese a que mucho más de la mitad de las naciones representadas en el mismo órgano que emplea como plataforma de ataques, tampoco concuerdan con tan siniestro plan.

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