Dos estrenos mundiales de Danza Contemporánea de Cuba

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Culturales

Foto: Carlos Mera

La emblemática compañía Danza Contemporánea de Cuba, que jerarquiza el maestro Miguel Iglesias, llevó este fin de semana a la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso el estreno mundial de las obras R=V (El criterio del camello) y Coil, de los carismáticos artistas George Céspedes, Premio del Certamen Iberoamericano de Coreografía (CIC) Alicia Alonso, y Julio César Iglesias, respectivamente.

Con respecto a R=V…, Céspedes declaró a la prensa local que esa obra habla de « […] mis experiencias vitales, porque necesito motivación tangible para decir. No tengo el oficio para crear sobre cualquier tema; por eso, necesito enroscarme en la idea, más que enamorarme».

Por otra parte, Iglesias sostiene que Coil «tiene que ver con los ciclos: terminar y empezar, y con los ritos y supersticiones [populares]. Hacer un ritual es una acción repetitiva que provoca un cambio, entonces me interesa la repetición que genera cambios, verlo como algo cíclico. No tiene nada que ver con la religión, sino con el propósito de la danza más allá del hecho de bailar».

Los amantes de la danza contemporánea pudieron apreciar, una vez más, la excelencia artístico-profesional que identifica a los integrantes de una de las mejores compañías de su tipo en el mundo; virtuosismo basado —fundamentalmente— no solo en el dominio de la técnica académica y la interpretación teatral, sino también en la forma sui generis utilizada por ellos para intelectualizar y espiritualizar los movimientos corporales en que se estructura la danza en general, y la danza contemporánea en particular.

DCC volvió a mostrar la dinámica y la versatilidad estilística que la caracteriza, desde hace casi seis décadas, en cualquier escenario nacional o foráneo. En esta ocasión, con dos obras que poseen diferentes estéticas y visiones sobre la coreografía actual.

A las figuras insignia de la compañía: Norge Cedeño, Jennifer Tejeda, Thais Suárez y Laura Ríos, se les unieron en el proscenio bisoños bailarines y estudiantes recién egresados del sistema cubano de enseñanza artística. Tantos unos como otros están conscientes de que, para alcanzar la cúspide de la fama en el campo de la danza contemporánea, deben dedicarles todo el tiempo a la preparación física, la barra, los ensayos, las clases y los escenarios donde se presente la agrupación.

No me asiste duda alguna de que los fieles seguidores de esa manifestación artística que asistieron a los dos estrenos mundiales de DCC recibieron —con la puesta en escena de R=V…, y Coil— la dosis exacta de energía y vitalidad que les alimentó — ¡quién lo duda!— la mente y el alma.

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