Eduardo Bernabé Ordaz y Noemí Pérez Valdés: figuras emblemáticas de la psicología insular*

Comentario

Culturales

El día 13 de abril se festeja, en nuestro archipiélago, el Día de la Psicología Cubana, para evocar la memoria de don Enrique José Varona (1849-1933), quien, junto al venerable padre Félix Varela Morales (1788-1853) y José Martí Pérez (1853-1895), deviene una de las piedras fundacionales de la ciencia del espíritu en la mayor isla de las Antillas.

En el aniversario 15 de la creación del Día Nacional de la Psicología por una feliz iniciativa de la Sociedad Cubana de Psicología y de la Sociedad Cubana de Psicología de la Salud, dedicaré este artículo a dos figuras emblemáticas de dicha disciplina de las ciencias neurales y sociales, no solo en el país, sino también fuera de nuestras fronteras geográficas: los doctores Eduardo Bernabé Ordaz (1921-2006), director fundador del Hospital Psiquiátrico de La Habana (HPH) y Noemí Pérez Valdés (1926-2008), profesora fundadora de la Escuela (hoy Facultad) de Psicología de la capitalina Alma Mater.

Según Augusto Comte (1798-1857) «la historia de una ciencia, es la ciencia misma […].» Con apoyo en esa frase antológica del eminente filósofo francés, para conocer el valioso aporte de esas figuras emblemáticas de la psicología cubana e iberoamericana a su perfeccionamiento como ciencia y profesión, es indispensable indagar en la evolución histórica de dicha disciplina científico-social en nuestra geografía insular.

Desde el 9 de enero de 1959, fecha en que el comandante-médico del Ejército Rebelde asumió la dirección del antiguo Hospital de Dementes de Cuba, calificado por el Comandante Fidel Castro Ruz (1926-2016) como «Infierno de Dante», mejoraron las condiciones materiales y espirituales de vida de los pacientes recluidos en aquel almacén de enfermos mentales y se les garantizó atención médica calificada, incluida —por supuesto— la psicológica.

Por otra parte, se respetó su inviolable dignidad al tratarlos como seres humanos, quienes —por el solo hecho de serlo—  merecen afecto y  consideraciones de toda índole.

En pesquisas realizadas acerca de la historia del HPH, he tenido acceso a fuentes documentales y orales que hacen referencia a la época republicana, pero —hasta donde yo conozco— en ninguna de ellas se hace la más mínima alusión a los psicólogos como integrantes del cuerpo facultativo de aquel mal llamado hospital de dementes.

Por lo tanto, no es hasta después de la alborada revolucionaria que el doctor Bernabé Ordaz creó el servicio de Psicología, nombró jefe al doctor Juan A. Portuondo (1927-2005), profesor de Psicodiagnóstico Rorschach en la Universidad Masónica José Martí, nacionalizada en 1961 por Ley del Gobierno Revolucionario, y contrató a un pequeño grupo de profesionales de la ciencia del espíritu para que evaluaran a los pacientes desde el punto de vista psicológico, y, además, les ofrecieran atención especializada.

En 1970, el doctor Portuondo marchó a la Península Ibérica; en consecuencia, el único cubano propuesto a los premios Nobel de la Paz y de Medicina designó como nueva jefa del otrora servicio, devenido departamento de Psicología, a la doctora Noemí Pérez Valdés.

Con el apoyo incondicional del doctor Bernabé Ordaz, la profesora Pérez Valdés le dio un gran impulso al desarrollo de la ciencia que estudia las leyes, categorías y principios sobre los cuales se estructura la vida psíquica y espiritual del ser humano.

De acuerdo con esa línea de pensamiento, los doctores Ordaz y Pérez Valdés organizaron el primer curso para Técnicos Medios en Psicometría, que se impartió en el país a principios de los años 70 del pasado siglo. Ulteriormente, estimularon a los graduados de ese curso para que matricularan la carrera de Psicología en nuestro máximo centro de educación superior y continuaran ensanchando su horizonte científico y cultural.

En 1972, promovieron la Primera Jornada Interna de Psicología, devenida congreso nacional de la especialidad; en 1975, fueron los gestores de la I Jornada Nacional de Psicometría, a la que asistieron profesionales y técnicos de la Psicología de toda la nación, mientras que, en 1989, devinieron los principales artífices de la II Jornada Interna de Psicología, en la que participaron psicólogos y psicometristas de la actual provincia de La Habana.
   
Una importante contribución a la bibliografía especializada fue la publicación, en forma de libros, de las memorias de esos dos primeros eventos científico-técnicos, así como la traducción y difusión de las obras fundamentales de los más ilustres representantes de la Psicología Soviética.

Desde finales de los años 70 del finado siglo XX, desempeñaron las funciones de director y editora, respectivamente, del Boletín de Psicología (1978-1998), convertido dos decenios después en Revista de Psicología de la Salud (1998-2003), para que los psicólogos cubanos y extranjeros contaran con un órgano de prensa propio, cuyas páginas recogieran el fecundo quehacer teórico-práctico de esos profesionales en los terrenos de la asistencia, la docencia superior y la investigación científica.

En 1978, alentaron la confección del Glosario Cubano de Psicología; proyecto lamentablemente interrumpido por causas ajenas a su voluntad. En 1988, el HPH, con el auspicio del Centro de Pruebas Psicodiagnósticas y Didácticas de Bratislava (hoy República Checa), creó el Centro Nacional de Pruebas Psicodiagnósticas. La sede de ese centro funcionó en dicha institución hasta principios de la década de los noventa de la anterior centuria, en que desapareció como consecuencia de la desintegración del bloque socialista este-europeo y la extinción de la Unión  Soviética.

En 1997, fundaron el Centro Provincial de Psicodiagnóstico Rorschach, radicado en el Departamento de Tratamientos Especializados (DTE). Hasta su disolución en los albores del presente siglo, en ese contexto académico-asistencial se enseñó y aplicó el método de investigación de la personalidad más completo y complejo que existe, hasta hoy, en el campo de las neurociencias.

Con esa visión de futuro que los caracterizara, le dieron vía libre al Psicoballet; proyecto artístico-terapéutico valorado por el líder histórico de la Revolución Cubana como original aporte al desarrollo de la psicología y la cultura nacionales.

Entre otras cosas, habría que destacar el hecho indiscutido de que los doctores Bernabé Ordaz y Pérez Valdés apoyaron históricamente no sólo a los psicólogos que laboraban en el HPH, sino también a todos los psicólogos del país, y defendieron con ardor tanto su perfil ocupacional como su identidad profesional e inalienables derechos como egresados universitarios que viven, aman crean y sueñan en la mayor isla de las Antillas.

Además, se convirtieron en los más entusiastas organizadores de las conferencias internacionales de Psicología de la Salud, que —desde 1992— vienen efectuándose en el Palacio de Convenciones de la Ciudad Maravilla.

Para saldar, sólo en parte, esa deuda de gratitud que los psicólogos cubanos tenían —y tienen— con los doctores Eduardo Bernabé Ordaz y Noemí Pérez Valdés, la Junta de Gobierno de la Sociedad Cubana de Psicología de la Salud decidió, nemine discrepante, otorgarles la categoría de Miembro de Honor a Bernabé Ordaz y de Presidente de Honor a Pérez Valdés, por su decisiva contribución al desarrollo de la ciencia psicológica caribeña.

En el seno del evento PSICOSALUD 2008, a esas figuras cimeras de la psicología cubana contemporánea se les rindió sentido homenaje de recordación, al igual que humildemente hago hoy a través de este artículo periodístico, a quienes pusieron lo mejor y más puro del intelecto y el espíritu al servicio de la humanidad…, sin esperar nada a cambio, solo la inmensa satisfacción del deber cumplido

*El autor es miembro titular de la Sociedad Cubana de Psicología de la Salud y miembro numerario de la Sociedad Cubana de Psicología.

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

11 − seis =

RSS
FACEBOOK
TWITTER
YOUTUBE