El buen teatro invade La Habana

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Culturales

Vuelve la capital cubana a invadirse de buen teatro, no solo de Cuba, sino de otras partes del mundo. Del 19 al 27 de octubre llega a varios escenarios la décimo octava edición del Festival de Teatro de La Habana.

Con propuestas para diversos públicos y de varios formatos. Esta vez se dedica a la figura de Vicente Revuelta y a su estructura concepto- técnica-dirección. Precisamente a su legado se dedican las primeras sesiones teóricas de este encuentro con las tablas.

Crítico villaclareño, Omar Valiño, director curatorial del Festival. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Omar Valiño tiene en sus hombros la responsabilidad curatorial del Festival de Teatro de La Habana. Cuando quedan pocas horas para que inicie la fiesta bienal de las tablas cubanas, el crítico, ensayista, profesor y editor cubano conversa con Cubadebate sobre los retos de esta edición. 

“El festival tiene una larga tradición, y no nos hemos percatado lo suficiente que en enero llega a sus cuarenta años. Comenzó el 22 de enero de 1980, justo en el día del teatro cubano”. 

Valiño asegura que en estos años el FTH ha respondido a distintas relaciones conceptuales en dependencia de las épocas que ha vivido y ha tenido transformaciones a lo largo del tiempo, pero también desde hace mucho se ha consolidado como nuestro festival internacional. “Ese papel es su dote central, una fusión entre la muestra internacional y la presencia nacional”. 

– ¿Qué trae esta edición del FTH?

“En este evento han ido ganando un espacio propio las acciones relacionadas con lo teórico y con el intercambio, que tiene q ver con la fuerte formación que hay en Cuba sobre las artes escénicas y el papel de los críticos y los especialistas. Es un festival dentro del festival.

“En un tiempo hubo críticas fuertes, porque era demasiado desmesurado, demasiado grande. En cierto sentido la idea era que lo grande significaba vida automáticamente.  Por mi parte tengo el concepto que la vida real nace de la calidad y son las pretensiones que hemos hemos tenido en las curadurías más recientes: que el arco de la amplitud y la diversidad hable a través de la calidad y no a través de lo masivo, ni para lo internacional ni para lo nacional.

“Aunque hoy las personas puedan pensar que el festival es pequeño, no es resultado de las limitaciones materiales últimas del país, sino que parte de este entendimiento conceptual.  Además, que sea relativamente pequeño el festival nos ayuda a ser más organizados”. 

¿Cómo se ha pensado la curaduría? 

“Decidimos dedicarle el festival a Vicente Revuelta. Queremos atrapar esas zonas históricas de Vicente con la curaduría; lugares y momentos culturales y teatrales con los que él dialogó. Incluso nos imaginamos dónde estaría Vicente hoy de estar vivo. Si era un hombre que siempre indagó, preguntó, sostenemos la idea de que estaría hoy en ese tipo de ejercicio escénico, más que teatral, que derrumba las barreras  tradicionales. 

“Queríamos que esas muestras nos sirvieran para refrendar lo mejor que está haciendo nuestro teatro, por eso solo hay diez obras principales. Lo vivo, no es estreno, pero es lo más reciente que se ha hecho. Por su parte, la muestra internacional busca mostrar cosas que no se hacen en Cuba, para lograr así el intercambio cultural. 

“En la muestra invitada tenemos obras cubanas que han renacido y que queremos que el público más joven vea, por la calidad estética de la propuesta”. 

Según Valiño el festival va a estar donde La Habana ve su teatro, en salas y espacios que funcionan habitualmente. “No inventa una falsa vida, la potencia pero no la inventa, porque esos teatros se usan habitualmente”. 

Entre los retos que quedan por delante, el crítico considera que el  teatro cubano tiene una planta más alta a los cambios cualitativos y cuantitativos que produce.  “Debería producir más calidad (…) El teatro cubano tiene que autoexigirse. Los creadores, las instituciones, los artistas, el público y el festival deben amparar y tener en la mira que la calidad en la diversidad es el punto que nos puede distinguir”. 

¿Qué no se puede perder en este Festival?

Las amargas lágrimas de Petra Von Kant:

Días 19, 21, 22, 23, 24, 25 (9 pm) y 20, 27 (5 pm) en Teatro Trianón  en Línea, entre Paseo y A.

Foto: Yuris Nórido.

Misterios y pequeñas piezas

Días 19 (9 pm) y 20 (5 pm) en Sala Tito Junco del Centro Cultural Bertolt Brecht, en Calle 13, esquina a I.

Foto: Facebook Argos Teatro.

Traslado

Días 22, 23, 24 (8: 30 pm)  en Casona de Línea, en Línea, entre D y E.

Foto: Facebook Impulso Teatro.

Woyzeck

Días 19, 26  (9 pm) y 20, 27 (5 pm) en Teatro Buendía  en Calle K, entre 25 y 27.

Foto: Facebook Teatro Buendía.

En el país de las sombras

Días 19, 21, 22 (3 pm) en Teatro Las Carolinas cita  Amargura No. 61.

Foto: Facebook Danza Teatro Retazos.

Retrato de un niño llamado Pablo

Días 19, 20 (10:30 am) y 21 (3 pm) en Teatro de Las Estaciones, en Calle Oficios, esquina Churruca.

Foto: Facebook Teatro de las Estaciones.
  • Para conocer más detalles descargue el programa del Festival aquí.
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