El cántaro, la fuente y Trump

Continúan acumulándose problemas serios sin intenciones de dilucidarlos. Me refiero a Irán y Yemen en el Medio Oriente o a destruida Libia, en el norte de África, el más destacado exponente de un fracaso a lo grande, y un triste resultado para ese pueblo. Imposible pasar por delante del fenómeno en el centroasiático Afganistán, sin mencionarlo.

Solo este último tema nos lleva aenjuiciamientos diversos. Como dejaran entrever Donald Trump y algunos analistas al interpretar los móviles para destituir a John Bolton, los hechos nos colocan ante una guerra inconclusa y nada exitosa para Washington. El ex asesor de Seguridad Nacional, afirman, boicoteó el momento final de las negociaciones sostenidas con los talibanes, justo en el momento en que todo se movía para dilucidar tan largosumarioagresivo.

Intentando mantener un enfoque de máxima imparcialidad, tendremos al menos dos grandes posibilidades. Una, que, en efecto, Bolton no deseaba concluir el episodio bélico, dadas sus características de halcón que ampara el uso de la fuerza por encima de ladiplomacia. Un segundo enfoque nos lleva a conjeturar que el bigotón, como solía llamarle Trump fue usado por el presidente como pretexto para no concluir lo avanzado.

¿Bolton chivo expiatorio? en estas lides y con esos personajes, todo es posible. Para Trump, una retirada de tropas, aunque fuere solo parcial, le iba servir para darle cumplimiento a una de sus promesas de campaña. Recuérdese que durante esa etapa, hizo reiteradas referencias a los conflictos militares inconclusos que poca honra le aportaron a Washington.

También, en similar sentido, le hubiera servido para efectuar uno de esos dudosos ahorros de los cuales tanto habla y poco consuma.  Ningún otro presidente norteamericano tuvo antes tan alto presupuesto militar (700.000 millones de dólares el 2018 y 716 mil millones este año).  La cifra es equivalente  a toda la riqueza que cada año logran, unidos, dos países como Colombia y Chile. No bastándole, Trump presume, además, de que forzó a los miembros de la OTAN a elevar los gastos en esta materia hasta los 100 mil millones. Y no está satisfecho todavía.

El crecimiento de la economía estadounidense ha disminuido durante el año en curso y de acertar los economistas, entrará en recesión a corto plazo, exportándola–a semejanza del 2008- hacia el resto del mundo  por medio de las manipulaciones sobre el dólar y otros resortes creados para mantener  supremacía sobre los demás.

Los tiempos cambian, desde luego,  y si bien la guerra comercial con China,  provoca fuertes lastimaduras al comercio y las finanzas internacionales, muchas naciones salvaguardan sus arcas deshaciéndose de los billetes verdes que se entronizaron como la principal divisa de reserva en todo el planeta. Los mayores tenedores de bonos del tesoro y de la moneda norteamericana  los venden y compran oro. Ese hecho tiene implicaciones tanto a corto como a mayor plazo.

La Europa comunitaria tiene el euro, pero se abocan a una inestabilidad de envergadura con la salida del Reino Unido de la UE y la posterior recomposición de ese espacio, cuando las señales de alerta llueven en materia de crecimiento.

Estas realidades no son todas, pero si se parte ellas son suficientes para preguntarse: ¿tiene sentido incrementar los focos de tensión existentes o crear nuevos? Pese a la obvia impugnación, vemos que Trump deshace pactos  o incrementa castigos y, sobre todo, pretende que el resto de las naciones cumplan con sus determinaciones.

El crecimiento de la extraterritorialidad de las leyes estadounidenses, no se ciernen solo sobre Cuba. Están afectando a empresas de todos los tamaños y, por ende, a los países. Trump, intempestivo, sanguíneo, miope, se inclina demasiado a desatar una nueva contienda, porque con Bolton o sin él, la mesura es un plato que no se come en la Casa Blanca.

Las provocaciones a Irán, (no deseamos «guerra, pero defenderemos a nuestro pueblo y nuestra nación», dijo el canciller persa, Mohamad Yavad Zarif) o la permisibilidad irritante hacia el Israel sionista, quiebran determinaciones mundiales y el necesario derrotero para concluir muchos conflictos. Eso también actúa sobre la economía en lo general y en lo más específico. Similar, que poco creativos son, sucede con la política anti venezolana, tergiversando el curso de las cosas, colocándolas en una peligrosa vertiente

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Publicado Por: Elsa Claro

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