En Prado y Neptuno: Aragón y Original de Manzanillo

Comentario

Culturales

Las emblemáticas orquestas Aragón y Original de Manzanillo entablaron un «mano a mano» en la céntrica esquina habanera de Prado y Neptuno, donde —en la década de los 50 de la pasada centuria— el maestro Enrique Jorrín (1926.1987), se inspirara para componer el cha cha cha La Engañadora.

Ese número antológico, estrenado y popularizado por la Orquesta América, que dirigía el maestro Ninón Mondéjar (1914-2006), recorrió todos los confines del mundo.

Esas agrupaciones charangueras —cada una con el estilo y el sonido que las identifica en el universo insular de las corcheas y las semicorcheas— interpretaron los géneros musicales incluidos en el repertorio característico de las orquestas típicas: danzones, cha cha cha, sones, boleros, entre otros que fueron del agrado de los bailadores que asistieron a esa cita nocturna con la música popular bailable cubana, la auténtica, la verdadera..

Por otra parte, hicieron vibrar de emoción a un público al cual le agrada «echar un pie» al compás de las contagiosas melodías que —con éxito indiscutible—han llevado al pentagrama cubano y universal, tanto la Aragón como la Original de Manzanillo.

La octogenaria Orquesta Aragón, que jerarquiza el maestro Rafael Lay Bravo, se distingue —en cualquier escenario nacional o foráneo— por el sonido que la singulariza, y que es el resultado melódico de las caricias que el maestro Rafael Lay Apesteguía (1927-1982), les hacía a las cuerdas de su violín; y que —posteriormente— extrapoló a los demás instrumentos: viento (flauta de sistema), cuerdas (violines, piano y bajo) y percusión (tumbadora, paila y güiro); sonido único e irrepetible, que configura el formato charanguero, y que ha exaltado a los «aragonísimos», al decir de la maestra Carmen Solar, Premio Nacional de Radio, a planos estelares en los cinco continentes que han visitado, y a los que han llevado el calor del trópico y el dulce sabor de la caña de azúcar.

La Orquesta Original de Manzanillo, dirigida por su fundador, el maestro Pachi Naranjo, Premio Nacional de Música, posee un ritmo y una sonoridad muy peculiares, que convierten a esa agrupación en un paradigma en lo referente a la música popular bailable, cultivada en las provincias orientales del país, sobre todo por la originalidad y la creatividad que particularizan su repertorio tradicional y contemporáneo.

Los bailadores capitalinos y de otros territorios de la provincia que acudieron a ese encuentro fraternal entre las orquestas Aragón y Original de Manzanillo, disfrutaron al máximo las actuaciones de dos agrupaciones ícono de la genuina música popular cubana.     

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