Encueritos – Radio Progreso, La Onda de la Alegría

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Este mundo nuestro

Si 22 partidos de Venezuela se inscribieron para participar en los próximos comicios regionales del país, a efectuarse el 10 de diciembre, es de suponer que están validando, en los hechos, al Consejo Nacional Electoral, órgano convocantes de esos comicios y que acaba de ratificar en el cargo al presidente Nicolás Maduro.

Competir ahora, por lógica, implica que esas fuerzas adversas, reconocen legítimo un gobierno capaz de medirse con sus adversarios en condiciones pariguales. De ahí la enorme contradicción de que muchos hayan empleado recursos de fuerza contra un mecanismo legal que entre sus primeros decretos establece someterse al juicio de la voluntad popular, con todos los riesgos que implica, pues la ofensiva en los planos económicos y mediáticos, se mantiene actuando y ha dañado muchísimo al chavismo, en algunos sectores sociales.

Viendo las cosas con la mayor objetividad, la reacción externa es exagerada y superior a la existente dentro de Venezuela, donde los antagonistas no tienen nada de pacíficos. Si los opositores aceptaron en cantidad abrumadora ser partícipes del escrutinio, todos aquellos que desde otros países siguen declarándose contrarios al ejercicio de las normas que ellos mismos exigen y dan por excelentes, se da la absurda situación de oponencias externas que lindan en la injerencia monda y lironda.

Por supuesto que no se debe perder de vista que no todos los que se inscribieron para el certamen lo hacen con total limpieza. Ante todo, ninguno de los que participaron de guarimbas, bloqueos de calle y quema de personas vivas, se comprometen a dejar de hacerlo, a través de una especie de “cese al fuego” que permita un clima adecuado para ese certamen en urnas.

Por tanto, eso obliga a una desagradable expectativa, pues cualquier tipo de provocación o acto fuera de lo aconsejable, es dable esperar.

Declaraciones como las hechas por  Henry Ramos Allup,  de Acción Democrática (AD), agrupación que se supone heredera de la socialdemocracia histórica, pero con propensiones ajenas a lo clásico de esa tendencia, (participaron no se han criticado las acciones facistoides de los últimos 4 meses) indica hacia donde dirigen los tiros.

AD tiene representantes en varios estados y va a intentar obtener alcaldías y gobernaciones en esta nueva cita a urnas. Sabedores de que en particular la guerra económica, es un  estimulante del descontento ciudadano,  están en favor de acentuarla como  arma contra la administración de Maduro.

Para seguidores de la realidad venezolana en esta actitud se reconoce también el propósito de aumentar la influencia territorial que, entre varias posibilidades, implica obtener presupuestos del estado y usarlos como instrumento para captar simpatías momentáneas.

Ateniendo a razonamientos de esta índole, quienes rechazaron de plano participar en estas elecciones regionales, deben estar dándose cuenta del error cometido.  Es un desliz también de los que sí se disponen a participar el no haberse fortificado  asociándose en bloques. Las divergencias son tantas que no lo lograron, aunque no se debe descartar que en el tiempo por delante, algunos lo intenten.

Los que fuera de Venezuela, atizaron y hasta han financiado el proceso desestabilizador, con o sin los contrasentidos expuestos, quedan en evidencia, en inocultable desnudez política.

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