Evocación a Alicia

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Los primeros bailarines Viengsay Valdés, subdirectora artística del Ballet Nacional de Cuba (BNC), Anette Delgado, Sadaise Arencibia y Dani Hernández, figuras insignia de la danza cubana y universal, formularon declaraciones relacionadas con la huella indeleble dejada por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso (1920-2019), miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza, en sus vidas como artistas y seres humanos.

Viengsay Valdés: «Cuba y el mundo hoy están invadidos de tristeza. Nuestra Alicia falleció ayer en su ciudad natal, a los 98 años de edad. Hoy siento el deber y el compromiso aun más fuerte con su legado artístico.

Sus consejos tan acertados en cada momento, los conservo como algo preciado. Aquellos que aprendimos de ella directamente, que conocimos su obra y pensamiento, nos sentimos en el deber de transmitirlo para que se mantenga vivo su ideario.

Foto: Tito Álvarez.

La constancia, la exigencia, la calidad interpretativa y técnica, la pasión por la danza, contagiosa, y la determinación de Alicia, son cualidades que pocas personas reúnen. Desde mi primera clase en el BNC, recién graduada de la escuela, tuve la oportunidad de asomarme al salón Blanco de la compañía, donde descubrí a la maestra [que hacía] sola la barra, mientras un pianista le tocaba melodías. Yo tenía 17 años y no podía apartar los ojos de sus pies. Nítidamente recuerdo que hacía el ejercicio de frappé, llevaba mallas negras y sus zapatillas media punta, color rosa, atadas con cintas. La agilidad del movimiento era asombrosa y tenía 74 años de edad.

Aprendió de los grandes maestros rusos, franceses, italianos; se impuso como única en su manera de bailar. Nuestras características propias de la escuela cubana de ballet fueron esculpidas en ella como modelo. Su gusto estético-artístico y temperamento hoy nos identifica en cualquier parte del mundo.

A partir de hoy, aquellos que de una manera u otra han sentido de cerca su esencia, deberían homenajearla de la manera más respetuosa posible.

A pesar de la inesperada noticia, el BNC no detuvo sus labores, partió hacia Matanzas, provincia occidental de nuestra isla, a cumplir con una de las funciones programadas en el Teatro Sauto. Aquí nos encontramos hoy […].. No hay mejor manera de homenajear a Alicia que esta, la de entregarnos a la escena, a la danza.

Unámonos en un homenaje universal. Mis condolencias a los familiares y luz a nuestra gran heroína de la danza cubana.

Anette Delgado. «Tuve el privilegio de poder trabajar con ella y que me tomara ensayos, me enseñó y me dio consejos extraordinarios, una gran mujer, una  excelente maestra y una insuperable bailarina […].hoy la danza ha tenido una gran pérdida pero Alicia vivirá en cada unos de los cubanos […] Un ejemplo [que debemos] seguir […] hoy ya no se encuentra físicamente pero si puedo asegurar que Alicia no ha muerto, porque nos ha dejado un legado que vivirá eternamente en todos nosotros.»

Sadaise Arencibia. «Es tan difícil y a la vez tan fácil expresar cualquier palabra sobre ELLA en este preciso momento… pero yo prefiero decir que vivirá por siempre porque así es, yo prefiero pensarla y recordarla como la Carmen que ella es. Me siento privilegiada de que me haya tocado vivir en una época de su extraordinaria vida. Alicia es del mundo, pero es nuestra».

Dani Hernández: «Hoy físicamente nos ha dicho adiós la prima ballerina assoluta Alicia Alonso. Es difícil recibir una noticia que nunca quieres que  llegue, el dolor que puede causar la pérdida de alguien a quien has admirado y querido siempre. Es difícil decirle adiós a esta gran mujer que junto a [los maestros] Fernando (1914-2013) y Alberto Alonso (1917-2007) crearon algo tan grande como la Escuela Cubana de Ballet, que gracias a su empeño por llevar la danza a todos los rincones de esta Isla me permitieron llegar a ser el artista que soy hoy en día.

Doy gracias a la vida por permitirme y permitirles a tantas generaciones de bailarines llegar a estar a su lado, escucharla, aprender y adquirir sus conocimientos, entender la razón de por qué y para qué danzamos, conocerla como ser humano y no solo como la estrella que fue y seguirá siendo por todos los tiempos.

Con un grandísimo dolor en el pecho la veo partir y con todo mi corazón le digo que puede ir en paz. Mi generación, las que me precedieron y todas las que están por venir defenderemos y seguiremos como nuestro faro, su  legado, su lucha incansable y perseverancia ante cualquier dificultad, su  afán por poner en lo más alto el nombre del Ballet Nacional de Cuba y la Danza a [escala] mundial».

A este redactor solo le resta decir que Alicia es un cisne que baile y un espíritu que flota en el aire, ya que los genios como ella son inmortales. ¡Que así sea!

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