¿Generosos o mentirosos?

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Resulta, como mínimo, sospechosa, la campaña anticubana más reciente. Esta vez se califica de esclavos a los médicos cubanos que cumplen misiones en el exterior, como si no recibieran estipendio alguno, y, además,  sus salarios nacionales completos, o, aparte, la entrega de una contribución monetaria fija a sus familiares.

Aquellos que en la OEA, o donde fuere, pretenden denigrar a una pequeña isla, bloqueada y bajo asedio permanente, le niegan hasta el derecho a percibir ingresos por prestación de servicios especializados, algo practicado tanto naciones de mucho desarrollo, como cualesquiera otra.

Sería interesante conocer qué la dan a quienes lo necesitan estos ¿benefactores? que acusan a Cuba ante un tribunal internacional y tildan de esclavos a profesionales de primer nivel en un ejercicio avalado por la Organización Mundial de la Salud como digno de ser imitado.

Pero a los detractores  de una experiencia ejercitada con desprendimiento y solidaridad, con libre albedrío de por medio, se les olvida que la permanente posición de Cuba a contribuir con otros, es tema  sobradamente probado. Justo en mayo, pero de 1960, Chile sufrió un fuerte terremoto, con enormes daños. De inmediato, Cuba  ofreció la que puede calificarse como su primera Ayuda Médica Internacional, con el envío de personal médico y 8 toneladas de insumos diversos.

A partir de  ese momento, 36 Brigadas Médicas Emergentes auxiliaron a más de 20 países afectados por diferentes catástrofes. Quienes hoy acusan a La Habana de lucrar,  pasan por alto, intencionalmente, que ese tipo de socorro ante terremotos, epidemias y erupcionesvolcánicas, huracanes u otros, siempre fue gratuito, como la formación docente en distintas ramas para jóvenes tercermundistas, pese a que no nos sobran recursos.

Al contrario, nos aplican férreas restricciones económicas y financieras, en un marco de asechanza múltiple, permanente y engañoso, como la ahora en marcha.

Aunque pretendan lo contrario, la cooperación cubana ante situaciones de desastre no es retribuida, pese a que muchas son de alto riesgo, según lo pruebanactos humanitarios desprendidos, en distintos momentos,  fuere dentro de las excepcionales circunstancias del huracán Mitch que asoló Centroamérica, hacia donde fue enviado de forma inmediata un contingente de 2 mil médicos a Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, y la no menos memorable epidemia de ébola en África occidental, cuando resultó contagiado con el mortal virus uno de nuestros internacionalistas.

Desde aquella primera en Chile hace 49 años,  las misiones solidarias cubanas de carácter emergente, netamente gratuitas quiero repetir,  se practicaron en más de 20 naciones, con entrega y profesionalidad.

Que se olviden de ese altruismo genuino e intenten tergiversar prerrogativas que no cuestionan a nadie más, es, como decía al inicio, más que sospechoso,  una grotesca campaña, otro cerco, de quienes se dicen protectores de derechos que ojalá respetaran realmente.

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