Intringulis en USA

Comentario

Este mundo nuestro

Las legislativas norteamericanas confirmaron la nada oculta impopularidad de Donald Trump entre las mujeres, las primeras en expresarse en masa en su contra desde el mismo inicio de mandato. Ellas se hicieron sentir en estos comicios y lo prueba contar con el mayor número de congresistas de la historia estadounidense. Los jóvenes no se quedaron muy detrás. Pero junto con estas notables características, al propio tiempo, se evidencian las divisiones de criterio existentes en el país dentro de todos los estratos sociales y áreas geográficas.

A notar el éxito obtenido por los demócratas en áreas específicas  (tienen ahora 7 nuevos gobernadores, aumentando a22 el total) , algo significativo a unir con el predominio alcanzado en la cámara de representantes. Y decirlo no es excesivo pues se trata de un factor con influjo suficiente para terciar en asuntos inmediatos (la migración) o futuros, en especial, las elecciones que dentro de dos años propicien el acceso a la presidencia.

A no dudarlo, los hechos no se circunscriben solo a números. En lo adelante, serán determinantes las líneas de actividad que asuman los legisladores en la cámara baja. Hay varios novatos que deben aprender, y pronto, sobre el manejo de las marrullerías propias de estos ámbitos de decisión y, por supuesto, quienes trazan políticas deben decidir (e imponer)  sus estrategias. Según sean estas, así van a sobrevenir los acontecimientos.

Los demócratas emplearonen la campaña temas que captan interés mayoritario. Tal los casos de proteger y ampliar la sanidad pública o favorecer el aborto, pero si bienson asuntos con peso, los congresistas deberán asumir riesgos mayores en lo adelante, referidos a varias materias internas (cómo manejar los reducidos impuestos, por ejemplo) o en qué medida y cómo, influir en busca de mejorar en la agenda exterior estadounidense.

En este momento, las conexiones de Washington con los demás están crispadas y sujetas a diversas diferencias, todas creadas por la administración Trump,  abarcando un amplísimo abanico que va desde las disputas comerciales a la promoción de una carrera armamentista a los postres ruinosa.

Solo tomando este último asunto vale decir que los socios de la OTAN se sienten inquietos pues si bien se sometieron a los deseos imperiales en temas como sancionar a Rusia, y hostilizarla militarmente, Moscú demostró capacidad de sobrevivencia económica y mayor sensatez –con éxito- en sus posiciones sobre los mayores conflictos de esta etapa. Por eso creció su prestigio político, mientras aparecen cada vez insensatos y absurdos los ineficaces actos en su contra.

Como los demócratas fueron los primeros en acusar a los rusos de interferir en las elecciones del 2016, será difícil que abandonen un arma con la cual han estado amenazando al presidente. Si mantienen esa campaña como está o la aumentan, será difícil encarrilar convenientemente una agenda externa más constructiva que la actual y pudieran ser arrastrados a peliagudas situaciones. En el mejor caso, las reparaciones, de emprenderse, serían parciales.

Algo parecido les puede suceder si ganan los adeptos a encaminar un proceso para destituir al mandatario. Pese a las múltiples razones para el deseo de quitarle del cargo, la experiencia histórica indica lo inútil de implementar este procedimiento, (nunca antes resultó triunfó) máxime cuando estamentos definidores, el senado, el poder judicial, están en favor de quien sería enjuiciado.

Además, centrar pujanza en acciones como esa, restaría el brío requerido en pro de asuntos con tantatalla como lo referente a restablecer nexos con otros países lastimados de modo grosero por Trump. Para distintos expertos es conveniente evitar una confrontación entre legislativo y el ejecutivo pues una batalla de ese cariz perjudicaría propósitos domésticos y hasta  es capaz de entrampar a los socios externos de EE.UU., cuando tanto hay pendiente. Por citar parcamente, citemos las definiciones con respecto a Arabia Saudí o Yemen; Turquía o el punto final para Siria y el cauce para el diferendo con China. Todo eso tiene un prolongado etc. colgándole.

Las recomendaciones se dirigen a exhortar una búsqueda de equilibrio entre las partes y si Trump se lo propone puede tender puentes y hacérselo menos difícil a los demócratas, retomando su plan original de mejorar las infraestructuras nacionales o moderando su ofensiva antiinmigrante, para empezar.

Los demócratas tienen contra sí mismos el haber cedido terreno, ideas y porfías, al adoptar proyectos republicanos en contra de sus plataformas habituales. No es una formación homogénea. Los hay muy conservador y otros con talante progresista. En similar medida están aspiraciones, propuestas y tendencias. Sus debilidades les obligan a transcender los marcos de desempeño centrados en intereses de grupo limitados y egoístas. Algo casi imposible dentro de EE.UU. cualquiera sea  la tendencia donde se esté.

Por supuesto. En este mundo y en este tiempo, nada es improbable ni definitivo.

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