La caravana que trajo paz y esperanza al pueblo cubano

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60 Aniversario de la Revolución

La ciudad de La Habana, el 8 de enero de 1959 amanecía  engalanada con adornos y banderas cubanas y del 26 de julio, en las casas y edificios, mientras se escuchaba en las distintas avenidas y calles a las bandas de música, las cuales distinguían aún más el júbilo de los pobladores.

Era un día especial pues se esperaba la llegada de la Caravana de la Libertad, integrada por las tropas del Ejército Rebelde, que habían salido en marcha desde Oriente, encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el líder máximo de la Revolución.

La emoción embargaba a la población que aguardaba al asaltante del Moncada, el expedicionario del Granma y combatiente de la Sierra Maestra, quien junto a sus compañeros barbudos,  habían culminado la lucha contra la sangrienta tiranía y alcanzado la verdadera libertad de la Patria, el primero de enero de ese año, la festejaban con la llegada de Fidel a La Habana.

A través de su recorrido, y acompañado de Camilo Cienfuegos, el pueblo los aclamaba, les daba la mano, le vitorean, porque existía una extremada alegría de todos. Fidel viajaba en un tanque ocupado a las fuerzas enemigas y en su recorrido llegó a Malecón y Prado, y visitó allí el Palacio Presidencial, desde cuya terraza dirigió un breve discurso a la población congregada. Luego continuó su marcha hasta llegar al campamento militar de Columbia, antes guarida del régimen batistiano derrocado, donde hablaría ya al anochecer al pueblo.

Recuerdo que en mi pueblo habanero natal, los moradores estaban atentos, pues sabía que Fidel iba a pronunciar un discurso, y que lo iban a televisar. En mi casa no había televisión, pero mi abuela  me llevó con ella a casa de una amiga a verlo. Todos estaban a la expectativa, no querían perderse sus palabras y su imagen.

Al fin llegó el momento y comenzó a hablar, con Camilo Cienfuegos a su lado. Qué tan importante fueron sus palabras cuando sentenciaba como su mejor tropa  y firme columna, al pueblo cubano. Y de cómo con su carácter jovial decía a su querido compañero «¿Voy bien, Camilo?», frase que quedó para siempre en la historia.

Pero aún más emocionante y como prueba de la llegada de la paz al pueblo de Cuba, fue cuando se le posó una paloma blanca en el hombro a Fidel, la cual nunca se le quitó de encima durante su discurso. Era como si atestiguara que ese primero de enero de 1959 comenzaba la esperanza para el pueblo revolucionario al cual por primera vez  en la historia de Cuba se le entregaba en sus manos el poder  para el bien de todos, dando muestras de que ya era real la libertad de la nación por la cual se había luchado.

En este 8 de enero de 2019, celebramos este día con satisfacción y viviendo cada año como las nuevas generaciones de cubanos rememoran de manera simbólica la efeméride con el mismo recorrido que hicieron los rebeldes en 1959.

Hoy, los cubanos recordamos con alegría esta fecha,  que nos alienta y crea el compromiso como pueblo, de respaldar a la Revolución el próximo 24 de febrero en el referendo, ratificando la Constitución en el año que se cumplen los 150 de la primera Carta Magna del país.

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