La Habana por dentro: El Teatro Tacón

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El antiguo Teatro Tacón es en la actualidad el flamante Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, ubicado en un céntrico sitio de la antigua ciudad, donde confluyen las calles San Rafael, San José, Consulado y el Paseo del Prado.

La hermosa edificación dio sede al Teatro Tacón, uno de los más lujosos de América en su época, y debió su nombre al capitán general de Cuba Miguel Tacón, quien en colaboración con el comerciante Francisco Marty comenzó a construirlo en 1834, y lo estrenó el 15 de julio de 1838.

Era amplio y con capacidad para dos mil espectadores, dotado como los mejores teatros de Europa. Por su escena desfilaron figuras de la talla de Fanny Elssler en 1841 y Sarah Bernhardt en 1887.

El teatro, reconstruido dentro del bello edificio, fue durante muchos años el más grande y lujoso de la Isla. Por su tradición y excelencia, aquí actuaron grandes figuras de la ópera y el ballet, la revista musical y la zarzuela.

El coliseo fue obra del arquitecto Antonio Mayo, quien lo concibió con un estilo ecléctico. Este escenario de gran capacidad se convirtió en el escenario por excelencia de la aristocracia criolla de de los tiempos de la Colonia en el siglo XIX.

En su época, el Tacón fue el teatro más grande y lujoso del continente americano; y por sus cualidades técnicas el tercero del planeta, después de la Scala de Milán y el de la Ópera de Viena.

“…es rico y elegante a la vez […] el telón y las decoraciones ofrecen un brillante punto de vista […] El patio está poblado de magníficos sillones, lo mismo que los palcos, en cuya delantera hay una ligera reja dorada que deja penetrar la vista de los curiosos […] Solo los primeros teatros de las grandes capitales de Europa pueden igualar al de La Habana en la belleza de las decoraciones, en el lujo del alumbrado, y en la elegancia de los espectadores…”, así lo describió en su libro Viaje a La Habana María de las Mercedes Beltrán Santa Cruz y Montalvo, más conocida por la Condesa de Merlín, una de las primeras escritoras de nuestro país.

Una enorme y bella lámpara de fino vidrio, conocida como la Araña del Tacón, pendía del techo sobre la platea traída desde París, capital de Francia, la cual fue dañada por la ira del público por no estar de acuerdo con la calidad de obra una noche de 1863.

En el escenario del majestuoso coliseo han actuado artistas de fama internacional como la bailarina rusa Anna Pavlova, los músicos Arthur Rubinstein y Serguei Rachmáninov, entre otras personalidades de renombre internacional.

Desde 1965 es la sede permanente del Ballet Nacional de Cuba y por iniciativa de la prima balleriana assoluta Alicia Alonso el majestuoso edificio pasó a denominarse Gran Teatro de La Habana, reservándose el nombre de García Lorca para su sala principal. Desde 1960 ha sido principal escenario del Festival Internacional de Ballet de La Habana, prestigioso evento de danza, donde participan bailarines de todos los continentes.

El referido Festival Internacional constituye un acontecimiento en el mundo de la danza, donde se presentan bailarines del Royal Ballet de Londres, de la Scala de Milán, el New York City Ballet y del Ballet del Teatro Colón, de Argentina, entre otras prestigiosas y grandes compañías del género.

En lo que fue El Teatro Tacón desde sus inicios pasaron por su escenario las figuras y las compañías más importantes de la época, tales como Anna Pavlova, Sarah Bernhart y Eleonora Dusse, las sopranos Adelina Patti y Victoria de los Ángeles, el tenor Enrico Caruso, los «bailadores» Carmen Amaya y Antonio Gades, los músicos Arthur Rubinstein y Serguei Rachmáninov y otras muchas personalidades de alto relieve internacional de los siglos XIX y XX, entre ellas Alicia Alonso. Fue el primero en presentar las óperas italianas y las mejores obras españolas de esa etapa.

En el enorme edificio que abarca una manzana completa, junto a San José, había un cuartelito de bomberos y un pequeño salón, donde los asombrados habaneros vieron el inicio de lo que hoy llamamos cine. Por la entrada de San José una hermosa escalinata llevaba al domicilio de Don Pancho y familia.

A su vez, en un entresuelo entre esa residencia y el escenario se hallaban los camerinos y el apartamento de Antonio Meucci y de su esposa, Esther Mochi, ambos de Florencia, Italia. El porqué este matrimonio era tan preferentemente tratado por Don Pancho es fácil de explicar. Meuci se hallaba en Cuba contratado como experto en el manejo de la técnica teatral. Había trabajado muchos años en el Teatro de La Pérgola, uno de los más famosos de Italia.

Por ejemplo, para que hubiese más amplitud para el baile, había inventado unos -gatos- mecánicos que en media hora subían toda la parte del piso donde iban los asientos. Pero la mayor gloria de Meuci fue el invento del teléfono en 1850, que logró 25 años antes que Alexander Graham Bell.

En Nueva York existe una estatua del italiano reconociendo la prioridad suya y de Cuba en el descubrimiento, pues los cuatro primeros teléfonos que funcionaron estaban instalados en el edificio del Gran Teatro Tacón.

l Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, el 1 de enero de 2016. ACN FOTO/Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ

La actual construcción fue inaugurada en 1914, es obra del arquitecto belga Paul Beleu. Este lugar fue adquirido, junto con los terrenos aledaños, por el Centro Gallego para edificar su Palacio Social en 1906.

Fue construido en estilo neobarroco, tomó como modelo las construcciones del barroco europeo, por lo que abundan las tallas y esculturas en piedra. En su fachada principal tiene cuatro grupos escultóricos en mármol blanco que representan alegorías de la Beneficencia, la Educación, la Música y el Teatro, obras de Giuseppe Moretti.

Estos elementos se colocaron de forma equilibrada, y los balcones, ventanas, cornisas, la proporción de sus torres y la unidad de las molduras logran un ritmo elegante. El teatro fue reconstruido dentro del bello edificio.

El inmueble fue sometido a una reparación capital desde el 2013. Los trabajos de remodelación abarcaron todo el edificio y fueron restaurados las fachadas, vestíbulos, palcos, cubierta y tabloncillo.

Asimismo, el teatro cuenta con nuevos mobiliarios, telones, sistema de climatización, acústica, mecánica escénica, salones de ensayos para los bailarines y la orquesta, un estudio de grabación y más de 20 camerinos y baños, mientras que otros locales no adecuados para el teatro fueron retirados. El rescate ha sido total, pero respetando la idea original, y los recursos tecnológicos empleados se han conjugado con el criterio de patrimonio que lo identifica.

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