La Habana por dentro: La Plaza de la Revolución, Memorial José Martí

Comentario

Especiales La Habana 500

En un área bastante amplia y hacia la parte moderna de La Habana se levanta el Complejo Plaza de la Revolución. En sus contornos se hallan las sedes del Consejo de Estado, Consejo de Ministros y Comité Central del Partido Comunista de Cuba. El Palacio de la revolución, otro de los hermosos edificios de la zona, originalmente fue concebido como Palacio de Justicia y Tribunal Supremo.

Sin embargo, mi objetivo es llegar hasta La Plaza de la Revolución José Martí, un sitio de singular valor histórico por haber sido escenario de muchos de los principales acontecimientos de la Revolución Cubana.

En la gran explanada que la conforma, con capacidad para congregar a más de un millón de personas, se han clausurado congresos del Partido y varios eventos internacionales y celebrado actos de solidaridad con pueblos hermanos, aniversarios del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Triunfo de la Revolución Cubana y otras efemérides importantes.

También acogió en su momento las Primera y Segunda declaraciones de La Habana, asambleas generales del pueblo de Cuba, marchas del pueblo combatiente, desfiles obreros, militares y estudiantiles, ceremonias de graduación de estudiantes y de iniciación de pioneros, veladas solemnes y actos de despedida de duelo. Desde su terminación hasta el 16 de julio de 1961 se nombró Plaza Cívica.

Un poco de historia

La idea de construir esta plaza surgió a inicios de la década de los años 40, cuando se convocó a un concurso internacional para levantar un monumento a José Martí en ese sitio de la capital cubana, donde antaño estuvo la Ermita de los Catalanes. Ya para 1943 se emitió el fallo correspondiente, pero transcurrieron varios años antes de hablar nuevamente del tema.

En vísperas del centenario de José Martí (1952), una comisión gubernamental desestimó el proyecto ganador del mencionado concurso y decidió que se erigiera el que había quedado en tercer lugar. Entonces alegaron que su estructura vertical era más apropiada, pero el hecho despertó suspicaces comentarios y una aguda polémica de alcance nacional, toda vez que uno de los autores del proyecto favorecido era nada menos que el ministro de obras públicas y, además, coordinador de las obras de la plaza.

Pero los gobernantes de turno, incapaces de invertir el dinero robado al patrimonio nacional en otra causa más noble que no fuera saciar sus apetitos burgueses, invocaron el nombre de Martí y mediante una recaudación pública forzosa reunieron los fondos necesarios para la edificación del monumento al Apóstol.

Sin dudas queda claro que la generosidad popular y la admiración de los cubanos por Martí fue lo que verdaderamente permitió la construcción de esta obra, concluida totalmente después del triunfo de la Revolución Cubana.

La toma del poder por el pueblo impidió que el régimen dictatorial de Fulgencio Batista afrentara a Martí con un homenaje hipócrita y convirtió el monumento al Héroe Nacional en un verdadero testimonio de respeto y admiración a su memoria.

La significación histórica de la Plaza de la Revolución creció a partir de enero de 1959 al convertirse en lugar de cita del pueblo cubano para festejar o conmemorar acontecimientos. Para mostrar al mundo el espíritu soberano y patriótico y la decisión inquebrantable de defender la revolución a cualquier precio, incluso el de la propia vida.

Por su parte, el Memorial José Martí, con una altura de 112, 75 metros hasta la torre de remate y de 141, 995 hasta los faros y banderas, constituye el punto más alto de la Ciudad de La Habana. Cuenta con un diámetro total de 78, 50 metros. La pirámide, de aproximadamente 28 metros de ancho, cuenta con un elevador interior de 90 metros de recorrido y una escalera de 579 peldaños.

En el área de la base del monumento se encuentra el Memorial José Martí, donde se pueden leer 79 pensamientos martianos grabados con letras color oro, distribuidos en los cinco salones que allí existen. La parte superior es una réplica de la planta baja.

En el piso están reflejadas las distancias existentes entre el monumento y las capitales de 43 países, así como de 8 lugares del territorio nacional. Desde sus balcones, en días de gran visibilidad, se puede divisar el paisaje habanero a una distancia de 60 kilómetros aproximadamente.

Para llegar hasta la cima del complejo monumentario se puede utilizar un elevador ó una escalera de centenares de peldaños. La estatua de José Martí que observamos en los bajos y exteriores del complejo está formada por 52 bloques de mármol y tiene una altura de 18 metros.
Fue colocada en ese sitio en 1958 y está rodeada de 6 pilares que representan las antiguas provincias en las que se hallaba dividido el territorio cubano, con sus respectivos escudos. Desde 1996 es sede del Memorial José Martí.

Este emblemático sitio de La Habana tiene mucha historia que contar. En sus contornos se han celebrado actos políticos de gran trascendencia, así como actividades culturales y deportivas de importancia para el país y el mundo.

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