Lectura imprescindible

Comentario

Este mundo nuestro

Un incompleto resumen de los acontecimientos hoy, obligan a referrise a la demora en Italia para recuperar el Águila, región afectada por un terremoto hace 10 años y pese a la auto propaganda fastuosa del entonces premier,  Silvio Berlusconi, todavía no se repararon los destrozos materiales ni le dieron debido acomodo a los estragos humanos provocados por el evento telúrico.

Dejando claro que ni siquiera dos gotas de agua son iguales, el hecho recuerda al huracán  María en Puerto Rico, cuando traspasaros con holgura los doce meses del fenómeno, Donald Trump asegura que la isla recibió más de cuanto les tocaba, pero sus habitantes se preguntan dónde está eso el envenenado regalo.

Imposible dejar fuera de este limitado, pero relato informativo actual, la marcha de activistas llegados a la Haya en demanda contra el  boicot a los tratados de paz en Colombia, en riesgo de esfumarse por el no acatamiento de lo pactado. Reclaman, además, el cese de los asesinatos de activistas sociales y una franca investigación que esclarezca la verdad sobre los “falsos positivos”, o lo que es igual: muertes de civiles inocentes puestas como enfrentamiento con las guerrillas o subversivos dentro de las ciudades, por parte del gobierno Uribe. Este asunto tiene muchos y macabros capítulos pasados por alto vergonzosamente.

Otra protesta, la minga de campesinos e indígenas,  pese a 10 muertes violentas perpetradas por militares y para policías, no logró que el presidente escuche sus demandas. E es que Iván Duque está muy entusiasmado con maltratar a su vecino, y descuida o no le interesa dilucidar sus graves problemas internos.

Pero la partida no está ganada. Al parecer, Donald Trump prefiere la baza brasileña para su siniestra apuesta para eliminar una experiencia sociopolítica como la venezolana.

Pese a tanto y tanto, aparecen alentadoras noticias dentro de las graves dificultades conocidas. Me refiero a los convenios que acaban de concretar el país bolivariano y Rusia, incluyendo entre muchos,  la dotación de recursos para proteger el saboteado sistema eléctrico nacional y otros servicios, para evitar la repetición de algo tan fuera de toda legalidad como los atentados cibernéticos recientes.

También suscribieron  una decena de acuerdos muy vinculados al proyecto de Caracas, conocido como Plan de la Patria, destinado a remodelar el esquema  que hace depender la economía de proveedores obviamente poco confiables  y, de otro lado, buscando diversificar ingresos sin depender solo de la venta de petróleo, así como evitar vulnerabilidad comercial o financiera.

El nuevo modelo de desarrollo implica, entre diversos aspectos, readecuaciones tecnológicas e inversiones en áreas clave. Las amenazas y pecaminosas estrategias norteamericanas se mantienen intactas y es posible que ante apoyos como los de China y estos otros planes con Moscú, los feroces asistentes del magnate presidente se enrabien peligrosamente. Luego, como dijera Julius Fusik, hay que mantenerse alertas.

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