Luis Ángel Adán Roble: el matrimonio entre iguales es expresión del humanismo revolucionario

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Especiales Reforma Constitucional

«El matrimonio entre iguales se fundamenta —básicamente— en los principios humanistas en que se sustenta la Revolución, así como el nuevo proyecto de Constitución de la República de Cuba, basado —en lo fundamental— en el aforismo bioético: “SÍ a la diversidad, NO a la exclusión”».

Con esas puntuales palabras, comenzó este diálogo con el diputado por el municipio de Centro Habana, Luis Ángel Adán Roble (1997), miembro de la Comisión que, en el Parlamento Cubano, atiende los derechos de la niñez, la familia y la juventud.

Adán Roble, uno de los más jóvenes integrantes de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), es —además— delegado de la circunscripción a la que pertenece en el capitalino barrio de Cayo Hueso, cursa el cuarto año de la especialidad de Medicina en la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, buen estudiante, joven serio, educado, disciplinado y muy responsable con las tareas a él encomendadas, no solo en el contexto parlamentario, sino también en el medio docente-educativo, familiar y social, donde se caracteriza —precisamente— por las óptimas relaciones interpersonales que establece con los compañeros de estudio y amigos del barrio donde reside.

En una ocasión, participó en la Mesa Redonda Informativa, donde contestó —con precisión y exactitud— las interrogantes que le formulara la colega Arleen Rodríguez Derivet, coordinadora de dicho espacio de reflexión y análisis en torno a temas de interés nacional e internacional.

Sin más dilación, le cedo la palabra a mi interlocutor.

¿Podría explicarles a los lectores en qué consiste y cuáles son los objetivos esenciales del artículo Matrimonio entre iguales que propone el nuevo proyecto de Carta Magna de la República de Cuba?

El artículo al cual hacemos referencia es el número 68 del proyecto de Constitución que hoy se debate en nuestro país, en centros de trabajo, estudiantiles y comunidades. En dicho artículo se recoge que el matrimonio es la unión entre dos personas, hecho que deja fuera cualquier limitación por sexo, género, orientación sexual o identidad de género. Abre la puerta al disfrute pleno de la igualdad de derechos para todas las personas. Sus principales objetivos están encaminados a proteger —desde el punto de vista legal— a personas que por su orientación sexual o identidad de género antes no podían unirse en matrimonio, formar una familia aunque esta no necesariamente deba tener descendencia, todo ello será regulado posteriormente en plazo no mayor de un año por la ANPP.

El referido artículo ha provocado cierto recelo, cierta reticencia, sobre todo por parte de los creyentes de las iglesias cristianas y de algunos sectores de la población insular. En su opinión, ¿a qué atribuye esa encendida polémica que ha generado la inserción de dicho artículo en el nuevo proyecto constitucional?

Es un tema polémico a escala mundial, no solo en nuestra pequeña, pero gigantesca isla. Países primermundistas que hoy han aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo han tenido que dar duras batallas contra los estigmas sociales arraigados por siglos, principalmente ligados a la religión, hecho en el cual no se pueden escudar para hacer actos discriminatorios, somos un estado laico socialista de derecho, en el cual se respeta la libertad religiosa y el derecho de cada persona a expresar su personalidad y sexualidad. El estado —como garante para proteger a todos los ciudadanos por igual— tendrá que ir modulando y creando espacios de diálogo para favorecer un escenario de armonía interpersonal, donde prevalezca “el respeto a la dignidad plena del hombre” como expresara José Martí.

La mentalidad de los seres humanos que integran nuestra sociedad ha experimentado grandes cambios, que se corresponden con los tiempos que vivimos. ¿Por qué, entonces, tan marcada resistencia a que se apruebe —desde el punto de vista legal— ese tipo de matrimonio en la nueva legislación que —una vez aprobada por el pueblo y refrendada por el parlamento cubano—  regirá los destinos de nuestra nación? 

Como le decía hace unos minutos, vivimos en una sociedad patriarcal y machista que ha ido avanzando en el empoderamiento de la mujer pero  cambios tan profundos en materia de derecho a favor de personas con orientación sexual diferente (lesbianas, gay, bisexuales, transexuales, LGBT), no son bien recibidos por muchos o percibidos con mucho recelo y preocupación, pero — independientemente de la opinión que pueda tener un sector de la población— son seres humanos que merecen ser tratados como tal, las leyes no se crean para agradar o molestar a unos pocos; sino para proteger a muchos que antes no se sentían tan protegidos por el sistema, como dijo el poeta, escritor y etnólogo Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC): «en el socialismo no hay espacio para la discriminación […].  El amor no tiene sexo».

¿Qué función ha desempeñado y desempeña la diputada, doctora Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), en la elaboración, argumentación jurídica, y posterior inclusión —en el nuevo proyecto de Carta Magna— del controversial artículo 68, relacionado con el matrimonio entre iguales?

Debo aclarar que la doctora Mariela Castro Espín, directora del CENESEX, no fue miembro de la Comisión, integrada por 33 miembros, y encargada de redactar el Proyecto de Constitución. Dicha Comisión tuvo una composición bien variada, en la que participaron todos los sectores de la sociedad. El hecho de inclusión del artículo 68 no es casualidad, la labor realizada —desde 2013— por un grupo de trabajo perteneciente al Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba se encargó de estudiar los posibles cambios a introducir en la nueva Constitución.

Califico de muy relevante la labor de la doctora Castro Espín al frente del CENESEX, una institución que ha sabido ganarse un espacio no solo entre las personas LGBT sino todo el público. Una institución que avanza con pasos sólidos. También destacar los libros y serie animada que salieron de su autoría y la obra que día a día desarrolla creo que es de admirar; bueno, el ejemplo lo trae en la sangre, o más exactamente, en los genes y en el alma.

Algo que desee añadir para que no se le quede nada en el tintero?

No creo tenga nada más que comentar, solo pedirles a las personas que sepan que el 24 de febrero no estarán votando a favor o en contra del articulo 68, sino estarán votando por la Constitución en su conjunto, que es —como la definiera el Apóstol— una «[…] Constitución viva [útil]»; y por otra parte, genuina expresión del humanismo revolucionario.

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1 comment

  1. Sebastian

    Más que un artículo periodístico parece un aval del PCC, es como si los periodistas usarán el copia y pega, “muy responsable con las tareas encomendadas” , con decir que es diputado y colocar la entrevista es suficiente..

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