Martí y Finca El Abra

La Finca El Abra, ubicada en la entonces Isla de Pinos, desde el 28 de enero de 1944 es un museo, que atesora documentos y otros objetos y piezas testimoniales, relacionadas con la estancia en el sitio de José Martí.

Adquirida por José María Sardá, en 1868, las 12 caballerías de tierra poseían magníficas condiciones naturales. En esas fértiles tierras cosechaban maíz, algodón, tabaco y café.

El mejor renglón productivo de la referida finca, sin lugar a dudas, estaba en las canteras de mármol rosado, además de contar con un área destinada a la producción de cal y piedras. Había también una fábrica de tejas, restos que aún se conservan.

Existía, asimismo, en sus predios un barracón para esclavos, y un albergue de trabajadores, con una dotación fundamentalmente conformada por chinos.

José Martí llegó al Abra el 13 de octubre del año 1870, al salir del presidio, donde se enfermó a causa del trabajo forzoso que sufrió en las Canteras de San Lázaro, y terminó su estancia aquí el 18 de diciembre de ese mismo año.

El Maestro recuperó su salud durante los dos meses que permaneció en este histórico lugar. Regresó a La Habana y de inmediato fue deportado a España.

Su padre, Mariano Martí, había conocido a Sardá mientras fungía como inspector de buques en el puerto de Batabanó, a quien le solicitó ayuda para restablecer la quebrantada salud de su joven hijo, tras salir del presidio.

Así comenzó el vínculo de José Martí con Finca El Abra, en la entonces Isla de Pinos (actualmente Isla de la Juventud), quien contaba en ese instante con solo 17 años de edad, prácticamente un niño, pero con la madurez suficiente para darse cuenta de la situación de Cuba, bajo el yugo colonial español.

Transcurridos unos cuantos años, en 1943 llega a la Isla el juez Waldo Medina, quien en uno de sus recorridos visita la mencionada Finca, la que encuentra parcialmente destruida. Se da a la tarea de reconstruir el lugar. Por eso, el 28 de enero de 1944 la habitación ocupada por Martí  durante su estancia en El Abra, quedó inaugurada como Museo Martiano.

Esa casa es de dos plantas, con pocas y pequeñas ventanas. Cuenta con un granero en planta de arriba y debajo con habitaciones para huéspedes, área de costuras y un baño.

El acueducto de la finca, que funcionaba por gravedad, hacía llegar el agua hasta la vivienda.

Se expone la habitación que ocupó José Martí durante su estancia en ese sitio, donde se conservan piezas relacionadas con el tiempo vivido por el Apóstol en la Finca, como algunos objetos personales, muebles y parte del ajuar doméstico que usara mientras estuvo en El Abra.

Los visitantes pueden encontrar, entre otros objetos, un libro autobiografiado por Fermín Valdés Domínguez, la réplica del grillete que llevara el Héroe Nacional en las Canteras de San Lázaro, y el crucifijo que regalara a Trinidad Valdés, la mestiza esposa de Jasé María Sardá que se ocupara de sus cuidados en la mencionada Finca.

Documentos y objetos relacionados con la familia, vida y obra del más grande de los cubanos, así como con la Historia de Cuba también se exhiben en esa Casa Museo.

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Publicado Por: Adrián González

Graduado de la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana, director de programas de radio, editor y periodista de la redacción digital de la emisora Radio Progreso, la Onda de la Alegría.

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