Mentiras cojas

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Especiales Este mundo nuestro

A falta de argumentos y razones aceptables, en Washington siempre acuden a las mentiras. Pero son tantas las descubiertas hasta el momento que obtienen más rechazo y menos crédito.

Los máximos dirigentes de Estados Unidos son los primeros en propalar falsedades. Afirmaron que Nicolás Maduro dejaba el poder, cuando, al contrario, estaba dando orientaciones para sofocar el intento golpista, evitando víctimas.

Aseguraron que había un avión en pista para llevar al presidente hacia Cuba y que los rusos se lo impidieron.

Buscar culpables, confundir, se usa cuando no existe lo básico para justificar actos repudiables, completamente fuera de lo legal. Es un viejo truco y en este caso lo acompañan con medidas arteras para provocar un estallido social.

Desde el 2002 cuando intentaron por primera vez derrocar a Hugo Chávez, hasta la de ayer, se contabilizan más de diez intentos parecidos, hechos y apadrinados por quienes se proclaman artífices y defensores de la democracia. El acompañamiento de una prensa reproductora de cualquier falacia, sin comprobar su veracidad, les convierte en eco y  reflejo de las peores intenciones. El objetivo es impedir simpatías  hacia quienes la merecen y rechazo a quien provoca, sin derecho alguno, hechos despreciables.

Es complicidad y de la peor especie, pues traicionan el deber primero de todo informador que se respete. Siempre hay excepciones, o algunos intentan poner a salvo la honra profesional y dentro de datos malintencionadosdan algunas verdades o estas concluyen revelándose por su propio peso.

El diario La Vanguardia, por ejemplo, admite que lo ocurrido estuvo a cargo de “un grupo reducido de soldados de la base aérea de La Carlota”quienes se sumaron al que, según el autoproclamado, era un levantamiento militar de envergadura. El propio rotativo catalán reconoce que los pocos que se prestaron a actuar,  recibieron el rechazo de “sus propios compañeros dentro del cuartel” adonde fueron engañados.

Solo ese detalle indica que la derecha venezolana y los altos personeros norteamericanos que alimentan desorden y un criminal asedio al pueblo venezolano, no tienen el apoyo popular que aseguran.

Ante el fracaso, subió el tono de las balandronas en la Casa Blanca. Amenazan con una invasión a Venezuela e incrementar el cerco a la siempre amenazada Cuba. Eso tampoco es nuevo. Lo están haciendo hace sesenta añosdesvergonzadamente.

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