Nuevos reveses para presidente guatemalteco

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Sometido a una intensa presión popular para que renuncie a su cargo por sospechas de corrupción, el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, recibió en las últimas horas un importante revés cuando la Corte de Constitucionalidad le ordenó dejar entrar al país al jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG).

Morales anunció hace unos días que no renovará el acuerdo con la ONU que permitió la creación de la Comisión contra la Impunidad, por lo que ésta dejará de funcionar en septiembre de 2019.

Además, aprovechando que el encargado de esa entidad, el magistrado colombiano Iván Velásquez, estaba fuera del país por cuestiones de trabajo, le ordenó a la dirección general de Migración que no le dejase volver por ninguna de las fronteras.

No es la primera vez que entra en rumbo de colisión contra la CICIG, pues ya un año antes el presidente declaró a Velásquez persona no grata y mandó a que lo expulsaran.

En esa ocasión también fue la Corte de Constitucionalidad, el máximo tribunal de la nación, la que ordenó revertir la medida.

¿La causa de toda esta ojeriza? Es muy simple: cuando en 20015 cayó el gobierno de Otto Pérez Molina por malos manejos, Jimmy Morales encandiló a muchos con el lema de “ni corrupto, ni ladrón”, y así ganó las elecciones presidenciales, pero pronto la CICIG demostró que ni una ni la otra cosa eran verdad pues el jefe de Estado, un antiguo comediante de dudosa calidad, estaba aprovechándose del ejercicio del poder.

Los primeros en caer fueron un hermano y el hijo del presidente y en los últimos meses en el Congreso de la República se sigue un antejuicio contra Morales por haber ocultado fondos durante su campaña electoral.

Detrás de las revelaciones estaba la CICIG, una comisión creada por un acuerdo entre el Estado de Guatemala y la ONU para combatir a las mafias enquistadas en el aparato de la administración pública.

Ahora Morales debe permitir el retorno de Iván Velásquez que continuará con sus tareas por lo menos un año más.

Para que la vida se le ponga cuesta arriba al gobernante, renunció la ministra de Trabajo, Leticia Teleguario, quien argumentó que la situación del país no le permite seguir su labor en el gabinete presidencial. Bien visto, a Morales las cosas no le van tan mal, como para que no puedan empeorar un poco más.

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