¿Por qué tanto calor?

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“Es usual que en junio se reporten altos valores de temperatura a lo largo del país”, dijo el investigador Ramón Pérez Suárez, justo en el momento en que el termómetro de la sala de su casa marcaba 33 grados. “Este es uno de los meses más calurosos del año, junto con julio, agosto y septiembre”, agregó.

¿Y el récord nacional de máxima en junio? Según el especialista, el registro más notable se alcanzó en 2004, específicamente el día primero en la estación de Jucarito, en la provincia de Granma: 38.6 grados Celsius. Ramón también recordó –a propósito de la canícula y sus numeritos– que la temperatura media en Cuba en el trimestre junio-julio-agosto se incrementó en 0.8 grados entre 1951 y 2017. ¡El clima se ha vuelto más cálido!

Seguidores de Ráfaga 340, conocimos por medio de Armando Caymares Ortiz, meteorólogo del Centro Nacional de Pronósticos, que el pasado sábado se midieron en Veguitas 37.7 grados Celsius. Aunque se trata de un valor de temperatura relevante, no es superior al obtenido en esa misma localidad granmense en junio de 2017. Veguitas igualmente sobresalió por sus registros máximos en 2015 y 2018.

La temperatura máxima absoluta en cada junio del período 2014-2018. Fuente: Instituto de Meteorología.

Hasta en las noches abruma el calor. Como anunció el Insmet, el domingo las mínimas estuvieron entre 24 y 27 grados Celsius, y las más interesantes fueron: 28.8 (en Varadero), 28.6 (Cayo Coco) y 28.0 (Cabo Lucrecia).

Si no llueve…

La temperatura ambiente tiende a disminuir a medida que se acerca una tormenta de verano y mientras llueve. En cambio, con un cielo despejado o poco nublado durante la mañana y las primeras horas de la tarde –como hemos tenido en gran parte del archipiélago en los últimos días–, el aire que nos rodea se calienta con rapidez. El calentamiento es más fuerte en los territorios apartados de las costas, donde el viento es más débil.

A la par del dominio de las altas presiones oceánicas, sobre Cuba ha estado presente el polvo sahariano. De acuerdo a Rubiera, ello implica la disminución de las lluvias y una sensación de mucho calor.

Imagen del satélite GOES-16, 24 de junio, 3:30 de la tarde/NOAA.

Incluso más de 40

No solo la temperatura que da el termómetro determina la sensación de calor; hay otros parámetros.

A modo de ejemplo, que se alcancen 34 grados Celsius en la estación meteorológica de la Universidad de Oriente. Si en la ciudad de Santiago de Cuba la humedad es elevada, el viento es leve o está en calma y nos exponemos al sol, sentiremos mucho más que esos 34 grados, digamos que 42, 44…

La edad, el sexo, el peso corporal, el nivel de actividad física y el ropaje que llevamos son factores que intervienen en la sensación térmica.

Y no dejar de lado que las paredes y los techos de las edificaciones y las calles pavimentadas absorben fácilmente la radiación solar y expulsan el calor durante la noche.

Consejos para prevenir un golpe de calor

La temperatura ideal en nuestro organismo no debe superar los 37º C. Si se diera la situación de que nuestro cuerpo superase los 40º C y el organismo fuera incapaz de eliminar este exceso de calor, nuestro sistema nervioso comenzaría a alterarse. Y si nos deshidratamos no podríamos sudar lo suficiente como para enfriar el cuerpo. Esto podría llevarnos a un golpe de calor.

Algunos consejos:

  • Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día (de 12 a 5 de la tarde) y, en general, evitar exposiciones prolongadas.
  • En caso de cansancio o mareo, es mejor retirarse a un lugar fresco o ventilado y aflojar la ropa.
  • Refrescarse con baño o ducha de agua fresca.
  • Cubrirse adecuadamente la piel, la cabeza y los ojos con ropa, sombreros o gorros y gafas de sol. Esto ayuda a prevenir tanto los golpes de calor como las quemaduras.
  • Consumir abundante agua, líquidos y bebidas isotónicas. Evitar las comidas pesadas de difícil digestión que hacen aumentar la temperatura interna.
  • Llevar ropa ligera que permita la transpiración, el principal mecanismo de refrigeración de nuestro cuerpo.
  • Prestar especial atención a los ancianos y niños. En concreto, los niños menores de tres años no deben exponerse al sol.
  • En caso de golpe de calor, trasladar a la persona afectada a un lugar a la sombra. Es importante colocarla en posición tumbada con la espalda recta y las piernas levantadas, para favorecer la circulación de la sangre.
  • Humedecer el rostro de la persona que haya sufrido el golpe de calor con una esponja o paño húmedo, pero no darle de beber si se encuentra inconsciente porque podría sufrir un ahogamiento. Si su temperatura no desciende, presenta pulso débil y palidez o sabes que sufre de enfermedades cardíacas, acudir inmediatamente al médico.
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