Raúl Luis Galiano: figura emblemática de la locución cubana

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Progreso por dentro

La muerte golpea con la misma fuerza que el huracán […]: arrastra y destruye, José Martí

Las noticias acerca de las devastadoras secuelas dejadas en la costa norte del occidente de Cuba por el intenso huracán Irma ocupan los principales titulares de nuestros medios de comunicación…, pero hay una, en especial, que ha dejado una honda conmoción en la radio cubana, y concretamente, en las emisoras Radio Progreso y Radio Habana Cuba: el lamentable deceso del carismático locutor Raúl Luis Galiano (1945-2017) (al centro, en la foto), uno de los mejores profesionales de la comunicación en la mayor isla de las Antillas y fuera de nuestras fronteras geográficas.

A Galiano (como se le conocía en el medio radial y fuera de él), me unía una sólida relación profesional y afectivo-espiritual, que adquirió dimensiones considerables cuando tuve el privilegio de ser entrevistado por él en uno de los espacios que conducía en la Onda de la Alegría, donde desempeñara hasta el último aliento la función de presentador estelar de los programas Ritmos, Aires de España y El Sur también existe.

Uno de los rasgos personográficos que focalizaban la atención e interés de los colegas, discípulos (fue maestro de talentosos locutores, cuyas voces identifican a varios espacios de la radio y la televisión cubanas), y amigos del alma, era —precisamente— el sentido del humor que lo caracterizara, aun en aquellos momentos más angustiantes para él, porque estaba luchando con todas las fuerzas de su ser contra los terribles embates de la afección maligna que segó su preciosa vida, dedicada en cuerpo, mente y espíritu a la radiodifusión caribeña. Sin embargo, jamás perdió la capacidad de hacer ingeniosos chistes, que hacían reír a quienes los escuchábamos, la fe, la esperanza ni la energía positiva que irradiaba a través de la palabra hablada, lo mismo en el plano profesional, que en el estrictamente personal.

Para Galiano trabajar en cualesquiera de los programas que conducía, tanto en la Emisora de la Familia Cubana, como en la Voz de Cuba en el Exterior, era una «fiesta innombrable», al decir de José Lezama Lima (1910-1976), ya que disfrutaba al máximo todo cuanto hacía en el universo sonoro insular.

En esta evocación literaria, dedicada a honrar la memoria de Raúl Luis Galiano, habría que destacar la cultura, ancha y lejana (como la pampa argentina), que poseía el ilustre maestro de la comunicación, y que utilizaba con sencillez y humildad para no abrumar a la radioaudiencia ni a los colegas que compartían responsabilidades con él en la realización de los espacios donde participara hasta el ocaso de su existencia terrenal.

¡Sigue en paz, contigo mismo, y con el otro, el viaje que emprendiste hacia ese mundo lleno de música, luz y color, adonde van los buenos como tú, que aman y crean!

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