Todo presente tiene futuro

Comentario

Este mundo nuestro

De atenernos al trabalenguas de ElliotAbrams ante la prensa norteamericana, el diseño de guerra blanda contra Venezuela tiene más huecos que un queso gruyere.

Ante las preguntas de los reporteros, fue incapaz de dar una respuesta coherente, legítima, que explicara cómo es posible que Estados Unidos considere presidente legítimo al autoproclamado, cuando tanto este, como quienes lo reconocen, están faltando a la constitución del país que dice representar.

Que si Maduro no está pero gobierna y no se fue, que si la Asamblea Nacional  determinó aplicar indeterminadamente los treinta días reglamentarios que debió respetar el títere, para llamar a elecciones, como está estatuido y, bien, los informadores no pudieron contener la risa ante tanto absurdo y llegaron a replicarle con sorna al especialísimo encargado de destruir un país del hemisferio, petrolero, desde luego.

Con sandeces y contrasentidos como los exhibidos por Abramsno se llega ni a la esquina, pero con su cara dura de genocida con muchas muertes centroamericanas a la espalda y quién sabe que otras mugres, el señor encargado por Trump para dirigir la agresión contra los venezolanos, inventó susdespropósitos. Lo mismo hacen los Marco Rubio o los Pompeo, cada cual disparatando o anunciando amenazas.

Creerse superiores y con derecho a cuanto les dé la gana, lleva a patinar en el ridículo.

Por demás, les están provocando a sus socios un grupo de problemas. Lo que afirman es nombramiento de diplomáticos en el exterior,choca con la realidad. Carecende medios objetivos  y facultades para cumplir con el cometido que les asignan.

Hace poco, en España se dio la situación de que la cancillería en Madrid tuvo que aplazar los trámites de un embajador espurio. De aceptarlo negarían la validez del existente que sí tiene los debidos nexos con su gobierno en Caracas y está autorizado para realizar servicios consulares o cualquiera de los establecidos por la Convención de Viena, la misma que están violando aquellos que permiten ocupar locales bajo bandera venezolana.

Tal como le ocurrió a España puede sucederle a otras naciones sumadas por simpatía o por sumisión a lo dictaminado en Washingtondonde,como vemos, no se estudiaron bien su propio guión, excepto lo referente al arsenal  asesino de sanciones, bloqueos y sabotajes,tal el recién perpetrado contra el sistema eléctrico nacional y, todo ello sazonado con una campaña difamatoria enorme.

Los periodistas honestos que ingresan a Venezuela reportan realidades muy diferentes a las que cada día publican los grandes medios subordinados al aparato dirigido por el Departamento de Estado y la CIA.Todo eso daña mucho, material y humanamente, y lo peor proviene del peligro creciente de una intervención militar que se usaría cuando se les agoten los golpes económicos y las falsedades en circulación.

Pero si ese momento llegara, está por verse cómo reacciona el Continente, el mismo que hasta ahora –unos más otros menos y las decorosas excepciones- ofenden al país hermano, pero no aceptan una guerra, y que cuando el dilema de las Malvinas supo unir diferencias para rechazar el ataque británico a las islas argentinas.

Nada es igual ni siquiera en sus semejanzas. Tampoco, ya se sabe, del imperio, es recomendable esperar algo constructivo o sano.

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