Trump y el dólar, compleja relación

Comentario

Especiales Noticias
Donald Trump. Foto Cubadebate.

Luego de la II Guerra Mundial las potencias occidentales se dispusieron a reconstruir el mundo a imagen y semejanza de sus apetencias y uno de estos esfuerzos fue la firma de los Acuerdos de Bretton Woods, que regirían el nuevo orden financiero global bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional.

Para que el sistema funcionara, se estableció el precio del oro como patrón de cambios, fijándolo en 35 dólares estadounidenses por onza del metal precioso.

Los países, entonces, garantizaban el valor y fiabilidad de su moneda en base a las reservas de oro que tuviesen acumuladas y buena parte de ellas cuidadosamente depositadas en Fort Knox, Estados Unidos.

En realidad la mayoría lo hicieron así, excepto Estados Unidos que, presionado por el costo de la guerra contra Vietnam, comenzó a consumir parte de esas reservas. Cuando el presidente de Francia, Charles de Gaulle, decidiò en 1969 convertir en oro una cuantiosa suma de dólares acumulados en su banco central el mundo descubrió que no había suficiente metal para entregar a cambio y el sistema voló en pedazos.

Richard Nixon dio el golpe final al oro como taza de cambios en 1971 y surgió el patrón divisa, con el dólar como punto de referencia, lo que ha seguido así hasta nuestros días.

En un mundo ideal esta fórmula habría permitido regular las transacciones financieras en todo el planeta, pero en realidad sólo sirvió para que Washington afincase su hegemonía, utilizando su moneda como herramienta de dominación, imponer sanciones absurdas e intervenir en los asuntos de otras naciones.

Esto ha sido una práctica habitual en las últimas décadas, pero con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca la tendencia se exacerbó y llegó a límites intolerables tanto para países grandes como pequeños.

La paradoja es que con sus excesos el magnate ha conseguido despertar los anhelos de independizarse del uso del dólar en varias economías del planeta.

Rusia, por ejemplo, está negociando con sus principales socios, China y la Unión Europea, un sistema de pagos basado en sus monedas nacionales para evadir al dólar.

El bloque continental europeo piensa cada vez más en serio en potenciar el euro para ir abandonando poco a poco la moneda estadounidense en sus transacciones foráneas.

Incluso el grupo de las llamadas economías emergentes, formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, están creando el BRICS PAY, que les permitiría hacer uso de sus propias monedas en sus intercambios.

Al final del día, quizás tendremos que agradecer a Trump por abrir las puertas para salir de la esclavitud del dólar, que ha servido para cometer tantos abusos e injusticias en todo el mundo.

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

quince − seis =

RSS
FACEBOOK
TWITTER
YOUTUBE