Un asunto muy serio

Comentario

Este mundo nuestro

En una de sus teatrales e infundadas presentaciones, Benjamin Netanyahu dijo en Naciones Unidas que Irán contaba con un almacén nuclear secreto donde estaría refinando material radioactivo para fabricar bombas. No es la única oportunidad en que el premier sionista muestra esquemas y dibujitos de primaria para darle sustento a las nunca probadas acusaciones que suele emitir contra Teherán.

En este 73 período de sesiones, al plantear su infundio, acusaba de modo directo a las autoridades de la Agencia Internacional de Energía Atómica de no realizar adecuadamente su trabajo de inspección y vigilancia, cosa refutada con vigor. El premier anuló, con sus desalmados  pronunciamientos, la labor y las garantías dadas por el organismo encargado de ese control, reforzado tras la firma del acuerdo con la administración Obama y otras 4 naciones europeas. Son, precisamente, los garantes del Viejo Continente, quienes mantienen vivo ese pacto y sus controles, pese al abandono injustificado que de él hiciera Donald Trump.

La imagen del premier israelí está cada vez más dañada y no debido solo a falacias como la interpretada ante la Asamblea General de la ONU, -a pocos engaña- sino por las flagrantes acciones de hostilidad contra posiciones en Siria, so pretexto de neutralizar suministros para la Hezbolá libanesa, pero enfiladas a impedir la paz en el país árabe, o darle cobertura a los planes occidentales para dividirlo.

En ese camino, Tel Aviv llegó al extremo de provocar a Rusia que perdió 15 expertos militares con el derribo de una nave de exploración. La desafiante actitud de Israel implica ir por encima de un acuerdo con Moscú de avisar sobre los movimientos aéreos y otros, para evitar incidentes. Ese trato se hizo a cambio de que el Kremlin no le entregara a Siria el sistema de defensa antiaérea S-300, que, en este momento y en respuesta a la violación judía del compromiso, ya están desplegados y harán bien difícil nuevas incursiones agresivas contra Damasco.

En los hechos, Israel perdió mucho por poco. Este tipo de lesiones no se reparan con facilidad y menos existiendo marcadas diferencias en otros frentes de acción y pensamiento.

El  “impoluto” Netanyahu, que lanza acusaciones según le parece y anda desafiando a quien se le oponga con renovado brío, gracias a su padrino norteamericano, carece sin embargo, de solvencia moral dentro de sus ampliadas fronteras.

La policía ha vuelto a citarlo para un nuevo interrogatorio debido a la investigación sobre sobornos y abuso de confianza que le hicieron. Netanyahu está relacionado con al menos dos causas penales y  los investigadores oficiales recomendaron a la Fiscalía procesar al dirigente por soborno, fraude y abuso de confianza.

Se trata de la décimo segunda interpelación al premier y contiene, según la prensa israelita, demás datos sobre los delitos  cometidos. El principal giro en torno a favorecer las competencias de un grupo mediático con una ley y, a cambio, recibir buena propaganda sobre su gobierno. Sara, la esposa de Netanyahu, también está sometida a pesquisas policiales por causas de transgresión diversa.

Pese a la carencia de suficiente ética en varios temas, el titular hebreo se lanza con fuerza apoyado por los ultra ortodoxos y las tendencias cavernarias de la religión, hacia metas cuestionables: seguir expandiendo Israel a costa de los territorios ocupados y exterminar a la mayor cantidad de palestinos que se pongan cerca de sus militares.

Se conocen sus desmanes  contra los usurpados, pero Europa está demasiado inmersa en sus propios problemas o, simple, tristemente, no es capaz de hacer frente a la maligna alianza Trump-Netanyahu con la necesaria fuerza y eficacia. Este es otro saldo en negativo y sin grandes perspectivas con tendencia a mantenerse en un insufrible coma político-humanitario.

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