A ritmo de bongó bailó la juventud

La juventud, la música y el baile invadieron la famosa esquina de 23 y L en la tarde de este lunes. No hubo una persona que pasara que no se detuviera a mirar, incluso a bailar al ritmo del bongó.

Esta es la canción del bongó:
—Aquí el que más fino sea,
responde, si llamo yo.
Unos dicen: Ahora mismo,
otros dicen: Allá voy.
Pero mi repique bronco,
pero mi profunda voz,
convoca al negro y al blanco,
que bailan el mismo son,
cueripardos y almiprietos
más de sangre que de sol,
pues quien por fuera no es de noche,
por dentro ya oscureció.
Aquí el que más fino sea,
responde, si llamo yo.

Con el poema de Nicolás Guillén La canción del bongó de fondo, una concurrida multitud de jóvenes inundaron la acera de Copelia frente al cine Yara y realizaron un flashmob.

¿Flashmob? ¿Qué es eso? Preguntaban algunos curiosos, que se quedaron con ganas de ver más baile. Pues es exactamente eso, una coreografía relativamente simple que ejecutan varios bailarines por muy breve tiempo, al que se le van sumando personas. La de hoy duró a penas dos minutos.

En esta tierra, mulata
de africano y español
(Santa Bárbara de un lado,
del otro lado, Changó),
siempre falta algún abuelo,
cuando no sobra algún Don
y hay títulos de Castilla
con parientes en Bondó:
Vale más callarse, amigos,
y no menear la cuestión,
porque venimos de lejos,
y andamos de dos en dos.
Aquí el que más fino sea,
responde si llamo yo.

Por La Habana en sus 500 años, por el Día de la Cultura Nacional, por la jornada Camilo-Che, por Alicia, por… ¿cuántas razones nos sobran para celebrar con alegría, energías y fervor revolucionario, la vida?

Esta iniciativa es de la Unión de Jóvenes Comunistas del Instituto Cubano de Radio y Televisión, una de las tantas actividades que los jóvenes del organismos han desarrollado en estos últimos meses. Espere, más adelante, el video completo de la presentación de este lunes.

Habrá quién llegue a insultarme,
pero no de corazón;
habrá quién me escupa en público,
cuando a solas me besó…
A ése, le digo:
—Compadre,
ya me pedirás perdón,
ya comerás de mi ajiaco,
ya me darás la razón,
ya me golpearás el cuero,
ya bailarás a mi voz,
ya pasearemos del brazo,
ya estarás donde yo estoy:
ya vendrás de abajo arriba,
¡que aquí el más alto soy yo!

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Publicado Por: Anabel Candelario Carmona

Filóloga de carrera, Periodista de profesión devenida editora del sitio web de Radio Progreso desde el 2018, Asesora de programas radiales. Fiel a la Onda de la Alegría.

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