Por Nuria Barbosa León
Con una exposición pictórica, Cuba abrió la jornada por la Fiesta de la Primavera y el inicio del Nuevo Año Lunar chino, en esta ocasión guiada por el Caballo de Fuego, vaticinando movimientos constantes y oportunidades de cambio para los próximos meses.

La muestra se expuso en el lobby del Teatro Nacional de La Habana, bajo el título «Al galope: Visiones del Caballo de Fuego», y pretende fortalecer los lazos culturales entre la nación asiática y la mayor de las Antillas.
Así lo afirmó el embajador Hua Xin en sus palabras: «El año 2026 corresponde al Año del Caballo en el calendario lunar, que simboliza la valentía, la fuerza y el espíritu de resistencia» y añadió que los dos países están dispuesto a trabajar juntos en la construcción de la comunidad de futuro compartido entre China y Cuba, y defender la equidad y la justicia internacionales.
Ante la presencia de Alpidio Alonso Grau, Ministro de Cultura, Yanet Hernández Pérez, Gobernadora de La Habana, más otros funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, representantes del cuerpo diplomático acreditado en La Habana, y otros dirigentes, el diplomático chino aseveró: «Cuba es un país de paz, y no es una amenaza para nadie. El pueblo cubano es un pueblo heroico, digno del respeto de toda la humanidad. La parte china expresa nuestro firme rechazo a la nueva escalada agresiva contra Cuba, y siempre seremos compañeros y hermanos confiables para Cuba».
Por su parte Tania Gladys Cardo González, presidenta del Consejo Nacional de Artes Plásticas, comentó que el símbolo del Caballo de Fuego no es casual para el arte porque representa pasión, energía, libertad y creatividad en su estado más puro y transformador, algo que nos convoca al diálogo entre las dos naciones geográficamente distantes pero con lazos históricos y afectivos profundos.

«La historia de la cultura cubana no puede escribirse sin la tinta y el pincel de la herencia de los primeros chinos inmigrantes que trajeron sus costumbres, su teatro, su culinaria y hasta la integración filosófica en nuestro ajiaco nacional. China ha sido un pilar en la construcción de la relación histórica, marcada por el respeto mutuo y la solidaridad, que encuentra en el arte su fluido perdurable», expresó la funcionaria cubana.
Manifestó que la exposición pretende ser un testimonio de ese puente cultural y una conversación a través del tiempo. En ella participan tres artistas cubanos: Juan Arel, Yosvany Martínez y José Miguel Pérez y en sus obras se aprecian la búsqueda incesante de la forma, la luz y la idiosincracia que caracteriza a nuestra plástica contemporánea. «Ellos traen al lienzo la fuerza del presente moderno y la solidez del talento nacional», puntualizó.
La parte cultural se hizo acompañar de los proyectos culturales del Barrio Chino de La Habana y el coro Entre Voces, dirigido por la maestra Digna Guerra. La muestra, que evoca la memoria del fuego y la belleza perdurable, puede ser vista en el vestíbulo de la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba y el público podrá descubrir la unión de dos pueblos, en un puente que puede trasgredir fronteras geográficas y cambios generacionales.
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