La misma piedra

El bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia en 1999, se recoge en la Historia como parte de una guerra no declarada emprendida por la OTAN -bajo patrocinio, claro, de Estados Unidos- contra la República Federal de Yugoslavia. El pretexto: Kosovo. El resultado: cientos y cientos de muertos y heridos inocentes, así como la destrucción de un país para darle vida a otro que antes fuera una de sus provincias.

Tras aquellos traumáticos eventos (tomar por blanco edificios, vías férreas y enclaves citadinos civiles, usar uranio empobrecido en las municiones) dejaron un descompuesto panorama humano y físico que tras 20 años, ni es estable ni ofrece garantía de paz sólida.

En este momento, las fuerzas norteamericanas y británicas se están retirando de Afganistán, país centroasiático invadido en el 2001 que ha costado a los contribuyentes estadounidenses al menos un billón (1.000.000.000.000) de dólares y miles de víctimas.

Fue el antecedente de la invasión de Irak, en el 2003, adonde también fueron con motivos inventados, contradichos posteriormente (armas de destrucción masiva ¿recuerdan?).

Libia fue otro país cuyo orden y desempeño normal fue destruido por coaliciones lideradas por Washington, en tanto desde ahí mismo permitían y hasta costeaban las incursiones sionistas contra los palestinos.Solo Gaza ha sido sujeta a tres grandes agresiones de Israel en el lapso.

Estos no son todos, sino apenas algunos de  los muchos sucesos agresivos y notables de los últimos 30 años. Ese tiempo es la mitad del que lleva en activo el bloqueo contra Cuba.

No existe precedente similar ni siquiera practicado contra países grandes que ofendieron gravemente a la humanidad.

¿Ejemplo? El nazi-fascismo dando pie a la II Guerra Mundial o, si se prefiere, en sentido inverso, la larga, costosa y criminal agresión norteamericana a Vietnam.

Y desde 1991,  hasta los socios de EE.UU. han mostrado su oposición a tan desmesurado e injustificable castigo, en la sesiones de ONU ante las cuales Cuba viene presentando su resolución condenatoria para esa anomalía que ellos llaman embargo y jurídicamente hablando es bloqueo a secas. Mayoritariamente, excepto cómplices directos y aquellos amedrentados o subsumidos por la Casa Blanca,  el rechazo esmacizo.

El bloqueo, según lo contempla el derecho  internacional, es una acción de guerra, solo aplicable durante conflictos armados y nunca suscrito por una unidad de tiempo tan extendida como son las 6 décadas padecidas por los cubanos. Eso supone una violaciónenorme que, es de lamentar, se mantiene intacta pese al cambio de gobierno en enero último.

En la práctica, los demócratas suelen darle continuidad a políticas republicanas cuando resultan convenientes y se avienen a los principios ideológicos compartidos, pero este caso no clasifica en ese esquema.

Fue un gobierno demócrata el que restableció relaciones con La Habana. Barak Obama no fue un devoto del proceso cubano precisamente, pero se percató de lo absurdo e infructuoso de la vieja y atroz medida y preciándose de estadista civilizado, positivamente rupturista en varios temas, y seguro de lo inútil e injusto de mantener ese tipo de castigos a un pueblo, se afilió a otros mecanismos sin perder el objetivo a conseguir.

Donald Trump volvió a los viejos métodos y los recrudece de modolicencioso.

Por eso hay un número nada despreciable de analistas y políticos norteamericanos haciendo llamados a eliminar esa aberración y haciendo notar lo incongruente de mantenerla y, con ello, permitir que se homologue a demócratas y republicanos.

Entre esos críticos se maneja incluso el criterio de que será un baldón en la herencia política de Biden, si mantiene lo hecho por su antecesor, que no fue alguien digno de ser imitado por cierto.

Publicado Por: Elsa Claro

Periodista, poeta, narradora de altos quilates, que ejerce el ejercicio del comentario de manera cotidiana y de una excelencia de referencia. Su obra poética ha sido reconocida por el poeta nacional Nicolás Guillén desde sus primeros títulos líricos. Actualmente, este Premio Nacional de Periodismo José Martí transmite sus trabajos periodísticos en el espacio En Vivo Directo. Correo: elsa.claro@icrt.cu

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

14 + 10 =