Mateo Torriente: figura imprescindible en el arte pictórico y escultórico

Mateo Torriente Bécquer nació en Palmira el 20 de septiembre de 1910,  pero cuando tenía seis años su familia se trasladó para Cienfuegos, donde creció, y estudió del primero al octavo grado y siendo aún muy joven comenzaron sus inquietudes culturales.

Su familia estaba integrada por sus progenitores, el maestro de obras, Luis Torriente y la costurera Carmen Bécquer, además de ocho hermanos.

Después de cursar la primera enseñanza, fue alumno del pintor español Adolfo Meana y Luís Fuentes Quesada, los que tuvieron una gran influencia en su formación académica.

Recibió formación como pintor y escultor en la capitalina Academia de San Alejandro, estudió las corrientes escultóricas con antecedentes universales de muy diversas naturalezas que influyeron en el estudiante apasionado.

Obtuvo en el año 1937 el primer expediente de dibujo y modelado en San Alejandro, en momentos en que aparece fuera del ámbito de la formación artística profesional, el denominado Estudio Libre de Pintura y Escultura.

Al graduarse fue alumno eminente de dibujo y modelado, sus éxitos fueron reconocidos con una beca, para estudiar en el extranjero durante un año.  Conoció Europa y participó en un curso en la Escuela Libre de la Grande Chaumière de París, recorre varias ciudades italianas, donde profundiza en el estudio de los códigos clásicos a la vez que trata de hallar los vínculos entre el arte clásico y los nuevos imperativos de la escultura modernista que tanto ha admirado en Francia, además contactó con las vanguardias artísticas de  Roma, Florencia, Venecia, Nápoles y Bruselas, lo que despierta aún más sus inquietudes artísticas.

Regresó a Cuba en medio de una profunda angustia estilística y halla soluciones técnicas para acercarse a las raíces antillanas; pero la politiquería y los desgobiernos continúan afectándolo más en lo interno que externamente; trabaja una línea expresionista con la que se desmarca de la frialdad técnica y el rígido modelado academicista, como testimonian las obras presentadas en su exposición personal de 1939, en el Liceo de la ciudad de Santa Clara,

De ahí que sus etapas artísticas posean grandes diferencias en sus periodos de creación, todas marcadas por las angustias existenciales y artísticas que no dejan de agobiarle, pero rompe con el academicismo.

Mateo en plena labor creativa.

En su obra están presentes los lenguajes artísticos más modernos que le fueron contemporáneos, fundamentalmente del surrealismo y la abstracción, al tiempo que recogen los elementos esenciales de nuestra nacionalidad e idiosincrasia.

En 1941 fue  nombrado en la Escuela Experimental de Cienfuegos, para laborar como  maestro de Artes Plásticas en ese centro de la enseñanza primaria.

En la década del 50, después de una provechosa estancia en Bruselas y un intenso periplo por varias regiones de México, Mateo Torriente Bécquer se da a conocer en Cuba como una figura sobresaliente dentro del panorama escultórico.

En Cienfuegos le encargaron la creación del monumento a las “Víctimas del Mambí”, barco hundido en la segunda guerra mundial, donde perecieron más de quince cienfuegueros, la obra titulada Estrella con caracola y cuerno, fue inspirada en una leyenda marítima y se encuentra en el parque situado al finalizar el malecón de la Perla del Sur, a la entrada del Centro Recreativo Los Pinitos.

En esta etapa crea  el  original Balcón Escultura, colocado en la fachada del Museo Nacional de Bellas Artes.

Se desempeñó como profesor de artes plásticas en Cienfuegos, en la etapa de 1954-1959, fue nombrado Profesor de dibujo y modelado de la Escuela Normal para Maestros de Cienfuegos, que fue el inicio de una intensa labor  pedagógica.

Al triunfo de la Revolución labora en Cienfuegos como profesor de Artes Plásticas y de la Escuela Técnica Industrial, convirtiéndose en el  pionero de la enseñanza de la plástica en la edad escolar y ejerce notable influencia artística entre la juventud sureña

A parir de 1960 realizó durante varios meses investigaciones sobre dibujo en escuelas de Francia y España referidas a planes de programas y técnicas.

Por su labor como maestro, se le considera uno de los pioneros en la enseñanza de las artes plásticas con niños y jóvenes en Cuba, pero según prestigiosos autores, su labor educativa, no ha sido estudiada ni sistematizada con suficiencia, al no existir una investigación integral de esta obra, a pesar de lo necesario de tal conocimiento para la educación por el arte en la escuela cubana.

Mateo tenía una manera peculiar de impartir las clases, y por ello lograba la creación de nuevas forma y con esas experiencia, aportó nuevas maneras de mirar, nuevas maneras de concebir la vida.

Entre sus obras más importantes en Cienfuegos sobresale la realización del monumento funerario a los Mártires del 5 de septiembre en el Cementerio Tomás Acea de Cienfuegos.

En 1965 fue responsable de la restauración del Teatro Tomás Terry, en cuanto a la parte ornamental. En septiembre de ese año sufrió una grave enfermedad, pero al recuperarse cooperó en el ornato de la ciudad con motivo de celebrarse en Cuba la Conferencia Tricontinental.

En 1962, el Consejo Nacional de Cultura, crea la escuela taller de Artes Plásticas de Cienfuegos y la Galería de Arte. Al año siguiente fue elegido por el Consejo Nacional de Cultura para realizar un viaje de intercambio cultural, visitando varios países, entre ellos, la  República Democrática Alemana, República Popular de Bulgaria, República Popular de Polonia, República Popular China y la República Popular de Corea, con rango de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario.

Durante su quehacer artístico y docente, participó en diversas exposiciones colectivas y personales en Cuba y el extranjero.

En 1966, fue designado para la Comisión Nacional de Monumentos, por lo cual se trasladó para La Habana, donde se encontraba realizando con todo éxito trabajos de investigación sobre decoraciones en pinturas murales, realizadas en el siglo XVII en las antiguas casonas de la Habana Vieja.

Le fue  adjudicado un estudio taller en la calle Galiano 103 donde murió el 21 de agosto de 1966.

Su cadáver fue  trasladado a Cienfuegos y sepultado en el Cementerio Tomás Acea de esta ciudad que tuvo el honor de tenerlo como uno de sus más importantes artistas, al que le había otorgado el título de Ciudadano Distinguido  por sus méritos en las artes plásticas.

Pero Mateo Torriente, de quien tuve el privilegio de ser alumno y amigo, fue siempre ese hombre reservado, humilde, generoso y angustiado, a veces incomprendido, que realizó obras imperecederas en el arte escultórico.

Fuentes:

Boletín de Mateo. Museo Municipal Palmira,

Investigación sobre  Labor educativa de Mateo Torriente Becquer, desde la Educación por el Arte de los profesores Hugo Torres, Silva Vázquez y  Ramón Cabrera.

La sensibilidad estética en Mateo Torriente, articulo publicado por la Universidad de Cienfuegos.-

Monografía de Mateo Torriente Bécquer, de Samuel Feijóo

Trabajo del periodista e investigador Andrés García Suárez

Publicaciones de la Dirección Provincial de Patrimonio en Cienfuegos, Oficina del Conservador de la Ciudad y Ecured.

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Publicado Por: Manuel Varela Pérez

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