Asfixia energética: La cadena del cerco a Cuba

Mientras Cuba enfrenta una compleja situación en su sistema electroenergético, con apagones que afectan la vida diaria de su población, una causa subyacente se erige con crudeza ineludible: el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos y la persecución del combustible. Este cerco, lejos de ser una política abstracta, ejecuta una persecución sistemática contra el arribo de combustibles a la Isla y niega el acceso a piezas y tecnologías vitales, estrangulando deliberadamente un sector esencial para el desarrollo y la estabilidad nacional.

El gobierno de Donald Trump evalúa actualmente la imposición de un bloqueo total a las importaciones de petróleo de Cuba, una medida extrema que buscaría precipitar un colapso energético integral y un cambio de régimen por hambre energética, según reveló una presunta filtración del medio Politico. Esta escalada, denunciada enérgicamente por el viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, no es un hecho aislado, sino la culminación de una política deliberada de asfixia económica y la causa principal de la crítica situación del sistema electroenergético nacional, cuyos cortes de electricidad han afectado a la población en los últimos días.

«Esta pretensión es un asalto brutal contra una nación pacífica que no representa amenaza alguna para Estados Unidos», declaró Fernández de Cossío, quien subrayó que tales medidas son «la prueba irrefutable de que las carencias económicas que enfrenta el pueblo cubano están principalmente provocadas y diseñadas desde Washington».

Historia que se repite: El fantasma de 2019 y la irresponsabilidad de una política fallida

El viceministro recordó el precedente histórico: en 2019, figuras como Marco Rubio y John Bolton ya impulsaron una medida similar, logrando que Trump la ordenara, antes de que agencias de seguridad nacional estadounidenses la frenaran por considerarla «irresponsable y peligrosa». La reactivación de esta amenaza en 2026 no solo evidencia la obsesión de sectores de la ultraderecha estadounidense, sino también la naturaleza cíclica y recrudecida de una hostilidad que ignora el costo humano.

La posible prohibición total de petróleo no haría más que agravar exponencialmente una crisis ya creada por el bloqueo. Los recientes y severos cortes de electricidad en Cuba son el síntoma directo de una infraestructura energética dañada por seis décadas de cerco económico. Este vínculo queda irrefutablemente demostrado en el Informe de Cuba sobre la Resolución 78/7 de la ONU (2025), que cuantifica el daño al sector:

Estrangulamiento financiero y logístico: El bloqueo persigue a los barcos petroleros, encarece los fletes mediante sanciones extraterritoriales y dificulta el pago de combustibles. Esto genera inestabilidad crónica en el suministro de petróleo y diésel, esenciales para las termoeléctricas y los grupos electrógenos de respaldo.

Asfixia tecnológica: El informe destaca que las pérdidas del sector energético superaron los 496 millones de dólares en un año, debido fundamentalmente a la imposibilidad de importar piezas de repuesto, equipos de control y tecnología moderna para el mantenimiento de las centrales eléctricas. Empresas de terceros países se niegan a vender a Cuba por miedo a las represalias de EE.UU.

Efecto dominó: La combinación de escasez de combustible y paralización de termoeléctricas por falta de repuestos obliga a sobrecargar otras unidades generadoras, deriva en paradas técnicas forzosas y, finalmente, se traduce en los apagones que afectan a hogares, hospitales, escuelas y la economía nacional.

Una política de colapso: Más allá de lo económico

Buscar un «bloqueo petrolero total» tras años de obstaculizar el acceso a piezas de repuesto es una política que trasciende lo económico: es una estrategia de guerra híbrida que tiene como blanco el bienestar básico de la población. Al atacar la energía, se ataca la refrigeración de alimentos y medicinas, el bombeo de agua, la iluminación, la conectividad y la productividad. Es un intento de generar malestar social mediante el sufrimiento artificialmente inducido.

La advertencia de Fernández de Cossío se enmarca en un contexto más amplio: la resistencia del Sur Global frente al unilateralismo agresivo de una administración republicana que recicla políticas fracasadas. La comunidad internacional ha condenado 31 veces en la ONU este bloqueo, reconociéndolo como el principal obstáculo al desarrollo de Cuba.

La amenaza de un cerco petrolero total es la confirmación de un manual de asfixia. Demuestra que los cortes eléctricos no son un problema técnico aislado, sino el resultado calculado de una guerra económica de amplio espectro. La respuesta de Cuba, como señaló el viceministro, será la de una nación pacífica pero soberana, que resiste y construye, aun a oscuras, frente a la agresión. La luz que el bloqueo intenta apagar es, precisamente, la que la solidaridad internacional y la tenacidad del pueblo cubano se empeñan en mantener encendida.

(Tomado de Razones de Cuba)

Like (0)

Publicado Por: Radio Progreso

Radio Progreso es la emisora de radio cubana en idioma español. Fundada el 15 de diciembre de 1929, ofrece desde entonces programas musicales y culturales. El eslogan de Radio Progreso es La Onda de la Alegría

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

17 − trece =