17 de junio Día Internacional contra la Desertificación y la Sequía

Detener el proceso de degradación de las tierras:   Un imperativo para la humanidad. La Organización de las Naciones Unidas cada año celebra el Día Internacional contra la Desertificación y la Sequía y lo hace con la perspectiva de  propiciar un cambio en  las actitudes públicas hacia las principales  causas de esa realidad y la degradación de las tierras.

El organismo mundial destaca que  el crecimiento demográfico, el aumento de la población urbana  y sus  ingresos   intensifican la demanda de tierra para producir alimentos, forrajes y fibras. En tanto, la salud y  la productividad de la tierra cultivable existentes están disminuyendo, produciéndose un desplome que se  empeora por el cambio climático.

Asimismo,   la pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el  sobre pastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo

Se trata pues, de concientizar de hecho a la desertificación como concepto en primera instancia al ser en síntesis, la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas,   causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas.

La degradación de los suelos es un proceso complejo, en el cual varios factores naturales o inducidos por el hombre inciden en la pérdida de su capacidad productiva y provoca además,  afectaciones en el aspecto socio-político con la inmigración de personas hacia lugares más productivos. También,   en el orden medio ambiental influye en  la contaminación de las aguas, la extinción de las especies y el incremento de áreas desérticas.

Por otro lado, si se prevé contar con tierras productivas suficientes para satisfacer la demanda de 10 mil millones de personas en 2050,  se precisa entonces, una transformación del  actual estilo de vida.

De acuerdo a los  datos del programa de Naciones Unidas para el medio ambiente PNUMA,  la desertificación  cuesta al mundo más de 42 mil millones de dólares al año y afecta a la quinta parte de la población mundial.

En Cuba como en la mayoría de los países el proceso de degradación de la tierra  se manifiesta por el manejo inadecuado y explotación de los suelos además de las condiciones climáticas que han dado lugar a la erosión entre fuerte y media, en tanto la salinidad  propicia la pérdida de materia orgánica y la fertilidad.

De hecho, los suelos  de nuestro país presentan problemas de erosión y con ella la disminución del rendimiento agrícola.

La erosión hídrica, o lo que es lo mismo, la pérdida de la parte superior del suelo al ser arrasadas por las aguas   es uno de los procesos más dañinos y extensivos que ha ocurrido en  Cuba y el mundo; debido a él se han perdido millones de hectáreas de suelos  que en la actualidad han quedado improductivos.

Cuba No escapa a esa problemática global, es por ello que para expertos del Ministerio de Ciencia, Tecnología  y  Medio  Ambiente  es apremiante trabajar en el uso adecuado de los diagnósticos y  las medidas para contrarrestar los efectos. Y en correspondencia, también se priorizan  las  investigaciones del Instituto de suelos Forestales, las provenientes de la Universidad Agraria de La Habana  y otras instituciones del país.

Es decir, de manera práctica, en la nación ya se impulsa  la fertilización con materia orgánica y se construyen canales de drenaje y tranques de agua,  a esto se suma las siembra de frutales y especies forestales y otras protectoras del suelo.

También, el Programa  de Acción Nacional a largo plazo permite llevar adelante junto con las comunidades afectadas, los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales., las acciones necesarias para detener el proceso de degradación de las tierras y rehabilitación  en  las zonas ya dañadas.

Depende de todos neutralizar la erosión, la salinidad, la acidez, la compactación y el bajo contenido de materia orgánica  que repercuten en la degradación de la tierra y continuar con la   búsqueda de soluciones y cooperación a todos los niveles y así eliminar aquellos  factores limitantes de la agro productividad, elemental para el incremento de la producción de alimentos que requiere el país.

Hoy  se avista con certeza que el lema Suelo sano=gente sana promovido por la Convención para combatir la Desertificación  alcanza dimensiones reales.

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Publicado Por: Laudelina Manzano Bell

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