Agroindustrial Ceballos: Ajustadísimas matemáticas

De ninguna manera estaría la Empresa Agroindustrial Ceballos, líder del polo productivo y exportador de Ciego de Ávila, entre las 426 entidades que podrían terminar con pérdidas en 2021, según la estimación realizada por la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos y explicada por su jefe, Marino Murillo Jorge. Alba Elizabeth González Rodríguez, Directora General de la entidad avileña, tampoco lo quiere creer, pero el primer mes del año concluyó con números rojos.

Ceballos pasó de ser la “preferida” de la población por sus demandados productos, en diciembre, a la villana de la película del ordenamiento en enero, cuando, después de la primera quincena, finalmente salieron a la venta algunas de sus producciones. En las redes sociales en Internet, y en la calle, al pie de la tablilla de precios, se criticó sin miramientos. Las botellas de jugos de frutas habían cuadruplicado su valor (de 5.00 pesos a 22.00); las barras de guayaba también (de 8.00 a 33.00).

Hubo quien buscó la fecha de fabricación para saber si, como en otros lugares, cobraron con precios “ordenados” lo elaborado en tiempos “desordenados”. Algo a lo que la directiva antepone una lógica irrebatible:

“Terminamos 2020 casi sin existencias en los almacenes, porque el fin de año nos “desangramos” y cumplimos con el encargo de la provincia de comercializar todo lo posible, como conclusión de un período muy complejo en el que, no obstante, llegamos con nuestros productos a muchas comunidades aisladas por la COVID-19 con cinco camiones diarios. Hoy estamos poniendo a la venta lo producido en las minindustrias, pues el combinado acaba de arrancar, a propósito de la llegada de los envases”.

Lo que no sabe el consumidor es que esos 22 días iniciales de enero sin vender se convirtieron en 31 al final del mes, cuando los 5 000 trabajadores de la empresa cobraron el salario básico, pues no se generó utilidades.

Tampoco conocen los avileños —asombrados, preocupados o indignados frente al mostrador de los mercados donde vende la Agroindustrial Ceballos— que varias comisiones provinciales certificaron los precios después del Día Cero. Antes y ahora, los directivos y especialistas están totalmente abiertos a la revisión de expertos y autoridades, para que les demuestren dónde se han equivocado.

Como quien aclara antes de que le pregunten, Claudio Enrique Delgado Montes, Director de Capital Humano, dice que con la reforma salarial de la Tarea Ordenamiento los salarios en Ceballos aumentaron solo dos veces (cuando la media nacional fue de 4,9), pues ya allí se había experimentado con las nuevas formas de pago a destajo. “Por tanto, el despegue de nuestra empresa en los salarios debe venir de la mano de las utilidades, que es lo que es incierto hoy”.

Los porqués

En la tercera semana de enero Ceballos salió al mercado con los nuevos precios. Foto: Eric Yanes/ Invasor.

Pero, ¿por qué Ceballos no tuvo utilidades al concluir enero, si los precios minoristas se cuadruplicaron en los productos más demandados? ¿Aplicaron en todos los casos los precios máximos? ¿Por qué hoy sus especialistas están diciendo que algunas producciones son irrentables? ¿La Tarea Ordenamiento en realidad está ordenando?

Tanto Alba González como Eumelio Alberto Donis García, Director Contable Financiero, confían en que la Tarea Ordenamiento era necesaria y logrará, a mediano y largo plazos, los objetivos de estimular la productividad y elevar la eficiencia en la economía cubana, aunque en estos primeros momentos se produzcan nudos gordianos que precisen ser cortados, más que desatados.

“Uno de los componentes del ajuste, la unificación monetaria, permitirá, por primera vez en mucho tiempo, conocer el costo real de las cosas, y derivará en mayor salud financiera”, dice Eumelio Donis, a sabiendas de que cuando circulaba el CUC no podía ser tan categórico como ahora. El problema, según parece, es exactamente que el costo real de las cosas entra en conflicto con la decisión expresa de no aplicar terapias de choque y proteger el poder adquisitivo de la gente. Pero si importante es no afectar al consumidor, también lo es mantener la rentabilidad.

Como decíamos, la empresa no arrancó el 2021 el 1ro. de enero, sino 20 días después, esperando la conformación total de los precios de los insumos y las materias primas para luego establecer los suyos (más de 200). Esto no quiere decir que Ceballos tendrá pérdidas al final del año, pero ahora tendrá que hacer en 11 meses lo que correspondía a 12. Asimismo, es un excelente botón de muestra sobre lo que podría estar sucediendo con otras empresas del territorio.

“Hubo una preparación a través de los seminarios y lo legislado, que debía evitar lo que está sucediendo hoy”, explica Donis García y añade que se trabajó con los precios de 2019, pues los de 2020 ya estaban “alterados”, en un contexto de escasez y demandas insatisfechas.

La Resolución 324 de 2020 del Ministerio de Finanzas y Precios “Tratamiento a aplicar por las entidades, a los precios mayoristas descentralizados en pesos cubanos, en los primeros 6 meses a partir de decretarse el Ordenamiento”, estableció para la actividad económica de producción y procesamiento de frutas y vegetales un único índice máximo de 5.63.

“A algunas producciones se les dieron dos plazos y a otros solo uno, que es el caso nuestro. Desde la primera propuesta, los precios multiplicados por este convertidor fueron solamente los de la guayaba y sus subproductos, debido al elevado precio centralizado de la fruta (más de 11 500.00 la tonelada, lo cual representa un incremento de seis veces en el precio anterior). Comenzamos a buscar la información sobre los nuevos precios del resto de los insumos para actualizar nuestras fichas de costo, y en eso se nos fue el mes de enero. Todavía las estamos revisando, porque en el camino han sufrido variaciones los precios de la electricidad, del azúcar, entre otros”.

En consecuencia, unos productos solo aumentaron una vez su precio, y otros dos, tres o cuatro. “En ninguno nos excedimos más allá de lo permisible. Siempre estuvimos dispuestos a negociar con Comercio, Acopio, con el que fuera, a bajar los costos”.

Sobre el nuevo importe del jugo embotellado, Alba González explica que aquí en Ciego de Ávila siempre se comercializó a 5.00 pesos por una disposición del gobierno provincial, aunque en otros territorios tenía un monto mayor. “Antes esa botella nos costaba 0.70 pesos y hoy vale de 2.90 a 3.00 pesos. Suma, a partir de ahí, la fruta, el azúcar, los combustibles, la electricidad, el agua…”. En la conformación de esos precios se incluye, además, el margen comercial del 10% y los impuestos a las minindustrias, que de un 5% pasaron al 10.

El asunto de los envases va más allá de las botellas. Donis García, el Director Contable, habla de 289 000 latas asignadas de una demanda de 11 millones y se le nota el desasosiego.

“Si la tengo que importar (o aportar la divisa), los precios están entre 1.17 y 1.40, al multiplicarlo por 24 la lata más barata sale en 28.00 pesos. Cuando eso llega al pueblo, después de ponerle dentro la mermelada o lo que sea (que también tiene sus costos) la cuenta no da, porque la lata no se come, y el consumidor estaría botando 28.00 pesos”.

Caso Guayaba

La inversión en el fomento de frutales (mango y guayaba) de Ceballos ha sido y es millonaria. Foto: Empresa Agroindustrial Ceballos/ Facebook.

El caso específico de la guayaba ha tensado las cuerdas de la Agroindustrial Ceballos, al ser uno de sus principales rubros y haber experimentado un incremento notable en los precios máximos de compra y acopio. Lo mismo ha sucedido con el mango.

Si se le pregunta a Miguel Ángel Pérez Leiva, Especialista en Gestión Comercial de la UEB Comercializadora, no se corta para afirmar que la guayaba, ahora mismo, genera pérdidas a la empresa con ese precio astronómico fijado centralmente. “Si el productor de guayaba debe pagar los nuevos costes de los insumos agrícolas, del agua, la electricidad, el combustible, no le deja utilidad. Esto es una cadena; parte de la base y, si la agricultura es costosa, la cadena de valor va incrementándose”.

—¿Otras empresas agroindustriales del país están experimentando problemas similares?

—Deben estar en peor situación, porque no tienen mejores condiciones industriales que nosotros. Sus índices de consumo son mayores. La tonelada de mermelada de mango en Sancti Spíritus anda por los 50 000.00 pesos y nosotros la tenemos a 26 000.00; ese precio también da pérdidas.

Las matemáticas de Ceballos, como ya ha quedado escrito, andan ajustadísimas. Eumelio Donis amaga con bajarse el nasobuco para ser más enfático.

“Casi no podemos hacer pasta de tomates, por ejemplo, porque subieron el quintal de tomate a 262.00, pero nos toparon la lata de 3,2 kilogramos a 96.97 pesos (precio mayorista). Eso no cubre el costo de la materia prima. Olvídate de la corriente, el agua, la semilla…”.

¡La semilla! Un kilogramo de simientes de tomate, de la variedad Skyway 687 F1 híbrida, utilizado en las casas de cultivo, cuesta nada más y nada menos que 834 000.00 pesos, a razón de 72 000.00 por hectárea. La preocupación con este insumo imprescindible es tal que, en el caso del pimiento, probarán a seleccionar la semilla de los mejores ejemplares, para ahorrar y abaratar costos por ese concepto. Pero con el tomate no se puede hacer lo mismo, porque esas simientes degeneran.

De cara al imperativo de exportar, las cuentas también están constreñidas. Poniendo por delante su confianza en que se revisará todo lo que deba y pueda ser revisado, Domingo Escalante Pérez, Director de Comercio Exterior en la Agroindustrial Ceballos, dice, con pesar, que hoy la actividad exportadora no es rentable.

“Es imposible, en términos de costos, exportar y ser rentables. Las materias primas con precios centralizados subieron cinco veces. Si eso es así con el mango y la guayaba, ¿qué podríamos hacer nosotros con la piña o los cítricos (más costosos en su producción)? Los precios fijados para los insumos hacen irrentable cualquier producción”.

Con las facturas en la mano Eumelio Donis hace cálculos mentales que ya corrió en sus softwares contables. Pero es matemática de bodega, insiste.

“Solo en enero, en el acto de exportación, estamos perdiendo un millón de pesos, porque exportamos 6.9 millones y nos está costando 7.6 millones. Por concepto de estadía en el Mariel, donde tenemos 338 contenedores, nos cobran diariamente 216.00 pesos por cada uno, amontonados uno encima del otro, al sol. Y no somos responsables por esa demora.

“Me cuesta lo mismo producir el carbón, la pulpa de mango o de guayaba, que mantener un mes los contenedores en el puerto. Y eso nos pasa con todo. No hay quien riegue un cultivo en Cuba, porque pierde. Por tanto, si no se revisa la cadena desde el inicio, no hay quien la empate, porque el productor no va a sembrar para perder ni la empresa va a comprar esa materia prima para perder.

“En el resto de los cultivos nosotros formamos el precio y hemos ajustado hasta donde se puede. Por ejemplo, el precio de la piña debe ser elevado, por encima del mango y de la guayaba, si queremos que Ciego de Ávila siga siendo la Tierra de la Piña. Es un cultivo más sensible y complejo, demora un año para la cosecha. Si no se estimula esa producción el campesino no la va a sembrar. Entonces, ese precio será elevado y, en consecuencia, los subproductos también”.

Mientras escribimos, las fichas de costos están siendo revisadas otra vez. Y aunque podemos confiar en que el análisis de las autoridades competentes velará por el bolsillo del pueblo, no es recomendable albergar esperanzas sin fundamentos. Los precios no volverán a ser lo que fueron, muchísimo menos en un ambiente de reforma salarial, unificación monetaria y devaluación. La directora general de la empresa lo tiene muy claro: “Nuestra posición es hacer lo que está establecido y mantener la salud financiera de la entidad”.

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Publicado Por: Cubadebate

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