Diálogos con la danza

Como parte de los homenajes por el centenario del natalicio de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso (1920-2019), he decidido reseñar el libro Diálogos con la danza, de la autoría de la eximia ballerina, publicado por la editorial hispana Cumbres, para beneplácito de los amantes de la vida y la obra de quien fuera columna vertebral de la Escuela Cubana de Ballet, una de las mejores del orbe, y del Ballet Nacional de Cuba (BNC), Patrimonio Cultural de la Nación.

En las más de cuatrocientas páginas de ese texto, estructurado —desde la vertiente metodológica— en tres abarcadores capítulos (Recuerdos y reflexiones, Textos mínimos, Diálogos con la prensa); y una Galería de Fotos— Alicia relata los más íntimos secretos que la acompañaran en el fascinante mundo del arte danzario, donde ella se ha convertido por derecho propio— enuna verdadera leyenda, rodeada de música, danza, poesía, luz y color.

En dicha obra, en la que prevalecen los valores históricos, ideo-estético-artísticos, culturales, humanos y espirituales que el lector podrá descubrir mediante la lectura serena y reflexiva de Diálogos con la danza, Alicia explica —con un lenguaje accesible al lector no especializado— cómo el bailarín debe dominar no solo la técnica académica (requisito sine qua nonen el contexto del ballet clásico), sino también el arte de la interpretación teatral, así como espiritualizar esos indicadores fundamentales en que se sustenta —básicamente— el arte de las puntas, porque —según la autora— para alcanzar el virtuosismo técnico-interpretativo en el ballet clásico, hay que entregarse a su ético ejercicio en cuerpo, mente y alma, como ella lo hiciera durante su fecunda trayectoria vital.     

Entre otros temas de puntual interés, vuelve la mirada hacia los orígenes, ya que está muy consciente de que «quien no conoce la historia del ballet, no conoce el ballet mismo»; por esa razón, es indispensable conocer —en nuestra plataforma insular— la historia del Ballet Alicia Alonso, y después de la alborada revolucionaria, BNC, devenido una de las mejores agrupaciones a escala internacional.

En la humilde opinión de este cronista-reseñista, uno de los capítulos más sustanciosos es el relacionado con las conversaciones que estableciera con los colegas de la prensa nacional y foránea, quienes perciben la entrevista periodística como un «pie forzado» que se le ofrece al interpelado para que este se desarrolle desde los puntos de vista artístico-profesional, intelectual, humano, espiritual; en consecuencia, sea capaz de mostrarnos una «radiografía psicológica», no solo de Alicia como la genial artista, caracterizada —en esencia— por la integralidad e integridad que la identificaran en cualquier escenario del mundo, sino también como ser humano único e irrepetible.

Por otra parte, la Galería de fotos muestra, en imágenes signadas por su empaque estético-artístico, la forma sui generisen que Alicia fue escribiendo la leyenda profesional y personal que es, en el centro mismo de la danza universal.

Por último, me agradaría finalizar con una frase antológica de Alicia Alonso, en respuesta a una pregunta formulada por el poeta, escritor y cantautor Amaury Pérez Vidal, en el espacio televisivo Con dos que se quieran:

«Voy a vivir doscientos años. No sé si es suerte o no, porque quiere decir que estaré insistiendo doscientos años en la cultura de Cuba, en la cultura del mundo entero, en relación con lo que es la danza, y en especial, el ballet». 1

Nota

1 Alonso, Alicia. Citada por Amaury Pérez Vidal. «Pláticas informales». En: Diálogos con la danza. La Habana: Editorial Letras Cubanas, [p. 437].

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Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

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