El rostro de los días o de la sociedad cubana contemporánea

El rostro de los días,  ha dado en el blanco en lo que a telenovelas de producción nacional se refiere.  Con guión del dúo de escritores Angel Luis Martínez 1 – Sergio Svodoba, y dirección general de la realizadora Nohemí Cartaya, que se  trasmite —en horario estelar— el Canal CubaVisión, constituye un reflejo de algunas de las aristas de la sociedad cubana contemporánea.

El discurso que centra la atención e interés de los autores gira alrededor del envejecimiento de la población insular y el poco índice de natalidad en la mayor isla de las Antillas.

De ahí, que —como resultado de una exhaustiva investigación realizada por Angel Luis Martínez— la maternidad y la paternidad responsables devengan un leitmotiv en la trama de dicha telenovela, estructurada en 83 capítulos, donde prevalecen un buen guión y excelentes actuaciones.

Matrimonios que no pueden tener hijos, embarazos no deseados y madres solteras. Ese audiovisual relata una historia inspirada en casos reales y una gran parte de la acción dramática se desarrolla en un hogar materno, donde están ingresadas gestantes con factores de riesgo: mujeres que no conocen cuál es la alimentación más adecuada durante el embarazo, futuras madres entradas en años o adolescentes en estado de ingravidez.

El elenco artístico es de lujo, y está integrado por los actores Tamara Morales, Yasmín Gómez y Erdwin Fernández, quienes configuran el núcleo o eje central de una historia que comienza en el pasado y se extiende hasta el presente.

Las primerísimas actrices Luisa María Jiménez y Daisy Granados, Premio Nacional de Cine, tienen actuaciones como artistas invitada y especial, respectivamente.

Otros actores consagrados de la pantalla chica son: Fernando Hechavarría, Nancy González, Ulik Anello, Rubén Breña, Juan Carlos Roque Moreno, Teherán Aguilar, Tamara Castellanos y Obelia Blanco.

Participan, entre otros, Roxana Broche, Niu Bring, Yía Caamaño, Alicia Hechavarría y Denys Ramos. Actúan algunos estudiantes de la Escuela Nacional de Arte (ENA) y tres niños; de ellos, los dos mayorcitos se desenvuelven con naturalidad, lo cual da la impresión de que se encuentran en su medio familiar.

En esta crónica, solo voy a destacar lo que considero más sobresaliente —desde la vertiente estético-artística— en torno a El rostro de los días: la maestría de Erdwin Fernández Collado, quien caracterizó a un paciente con epilepsia, que presenta una crisis convulsiva generalizada (quien escribe estas líneas trabajó durante 15 años en el campo de la Epileptología, y cuando presenció la actuación de Fernández Collado no le quedó la más mínima duda de que se trataba de una genuina crisis epiléptica, porque combinó realidad y actuación con impecable profesionalidad).

Por otra parte, Fernández Collado le prestó piel y alma a un sujeto fría y emocionalmente encallecido, capaz de realizar las acciones más abyectas concebibles en un ser humano. Tanto es así, que despierta aversión en la teleaudiencia, lo cual es expresión legítima de que el personaje desempeña ese papel con excelencia artístico-profesional digna del más cálido elogio.

En esa misma línea, Daisy Granados, «el rostro del cine cubano», representó a una señora dominante, con una personalidad básicamente hístero-paranoide, que llega a incursionar en el campo de la psicosis, no por ver frustradas las malsanas aspiraciones de retirarle la patria potestad al padre de su biznieto, sino por los sentimientos de culpa que la torturan por saber que es la única responsable del fallecimiento de su nieta y madre del encantador pequeño príncipe en disputa legal.

Sin duda alguna, Daisy Granados ha llegado a la esencia íntima del personaje, al que se le ha marchitado el espíritu por alimentar odio, amargura y deseos de venganza, entre otros sentimientos negativos que envía al espacio exterior y el universo se los devuelva de la misma forma.

El tratamiento de la diversidad sexual en El rostro de los días ha sido enfocado con indiscutible profesionalidad y respeto, como debe ser: son dos hombres que libre y soberanamente han decidido establecer una relación erótico-sentimental, y como en toda pareja (hetero u homosexual) deben enfrentar conflictos y situaciones problémicas.

Al principio, hubo chispazos homofóbicos por parte de la ex esposa de uno de ellos, pero con el discurrir de la trama fue desapareciendo esa neoplasia social, al decir del colega Frank Padrón Nodarse.

En la construcción psicológica de esa pareja del mismo sexo no hay lugar para los estereotipos preconcebidos o la caricatura, que no se corresponde —en modo alguno— con la realidad que se vive en el actual contexto socio-histórico. He ahí, un paradigma para tratar el tema de la diversidad sexual en ulteriores dramatizados producidos por la Televisión Cubana.

Las imágenes de la Ciudad Maravilla configuran un personaje más en esta telenovela, como un homenaje —muy merecido— a los cinco siglos de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana.     

No me asiste la más mínima duda de que El rostro de los días constituye un reflejo —desde una óptica objetivo-subjetiva por excelencia— del rostro de la sociedad cubana contemporánea.

Nota

Dueñas Becerra, Jesús.  Ángel Luis Martínez: desde que era un adolescente me fascina la actuación. www.radioprogreso.icrt.cu (Culturales)

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Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

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