Juan Carlos García del Vallín: laureado profesional de la radio cubana

«Hombre es ser más que torpemente vivo es entender una misión, ennoblecerla y cumplirla. Si alguien interioriza e incorpora a su peculiar estilo de trabajo ese aforismo martiano, es —sin duda alguna— el realizador, director y periodista, Juan Carlos García y del Vallín (como suele presentarlo ante la audiencia la maestra Lilia Rosa López, Premio Nacional de Radio.

Al también intelectual caribeño le ha sido conferida la categoría de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), por sus valiosos aportes al desarrollo de la radiodifusión insular, así como por su entrega en cuerpo, mente y alma a ese medio de comunicación, que ama con todas las fuerzas de su ser espiritual.

Conocí a Juan Carlos cuando solo tenía 18 años de edad, y comenzaba a escribir su fecunda leyenda profesional y personal en el fascinante mundo de las ondas hertzianas.

El laureado radialista es, además, Premio a la Excelencia Artística del Instituto Latino de la Música, licenciado en Comunicación Social por la Universidad de La Habana, miembro activo de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Ha incursionado, además, en la pequeña pantalla, así como  en el campo de la musicología.

Desde hace casi una década, García del Vallín jerarquiza el espacio estelar Juventud 2000, en Radio Progreso, la Onda de la Alegría, donde nació, creció y fructificó la relación profesional y afectivo-espiritual que nos une desde hace varias décadas.

El espacio mensual Moviendo los caracoles, que auspicia la Sección de Crítica e Investigación de la UNEAC, y tiene su sede habitual en la sala Villena de nuestra cincuentenaria organización, le dedicó una sesión de trabajo a tan popular programa

Juventud 2000 le ofrece al radioyente música cubana y foránea, noticias confeccionadas por los redactores del Sistema Informativo o en las voces de los reporteros y corresponsales de todas las provincias del país, una sección histórica dedicada a divulgar la obra poético-literaria y periodística de José Martí, a cargo del profesor e investigador titular, doctor Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, y una sección cultural que atiende la crítica y periodista, doctora Sahily Tabares.

De acuerdo con Juan Carlos, «la radio es el lenguaje del sonido», 1 o como dijera el maestro Manolo Ortega (1921-2003), «sonido para ver».

Según el principal artífice de ese espacio matutino, «la radio es inmediatez y los contenidos que transmite reflejan la realidad objetivo-.subjetiva que nos circunda; por ende, deviene una acuciosa necesidad defender mucho más la presencia de la radio en los hogares de quienes viven, aman, crean y sueñan en la mayor isla de las Antillas, y consecuentemente, hacer la programación radiofónica cada vez más inclusiva».2

En esa misma línea de pensamiento, el musicólogo y periodista Guillermo Vilar, Premio Nacional de Radio, propone respetar la profesionalidad y la excelencia artístico-profesional de los que hacen la radio en el archipiélago cubano, y cita como paradigma al colega García del Vallín, quien dirige Juventud 2000; programa que ha sido exaltado a límites insospechados de radio audiencia nacional y por audio real en Internet, según los hallazgos de las encuestas realizadas por las instancias pertinentes.

Por otra parte, Vilar precisó que «el director del espacio radial es el máximo responsable de lo que acaece durante la transmisión del programa […] En resumen, el director de un espacio [radiofónico] debe ser, ante todo, un artista [] y a mí no me asiste la más mínima duda de que Juan Carlos lo es en toda la extensión y vastedad del término».3

García del Vallín estima que «la radio cubana siempre ha sido inclusiva y socializadora, y además, contó con el apoyo irrestricto del Comandante Fidel Castro Ruz (1926-2016), quien era un fiel admirador y defensor de la radio y de sus infinitas posibilidades reales y potenciales».4

Por otra parte, sustenta el criterio de que es «el medio masivo de comunicación que llega, sin dificultad alguna, a todos los rincones del territorio nacional y fuera de nuestras fronteras geográficas» 5.

Por último, manifiesta —con la sencillez y la humildad que lo caracterizan desde el punto de vista personográfico— que él, «antes de dirigir Juventud 2000 desde hace casi 10 años, se percibe —ante todo— como oyente».6

Antes de finalizar esta crónica, quiero destacar el hecho de que durante un buen lapso tuve el privilegio de compartir labores profesionales con Juan Carlos García del Vallín mientras se desempeñó como director del noticiero vespertino RP-Noticias, que salía al aire por las ondas nacionales de la Emisora de la Familia Cubana.

Contexto en el que se destacó como un experimentado profesional de la prensa, signado no solo por la idoneidad que lo identifica para dirigir espacios radiales de todo tipo, sino también por percibir la praxis periodística como fuente nutricia de ética, humanismo, patriotismo y espiritualidad.

Notas

  1. García del Vallín, Juan Carlos. Citado por Jesus Dueñas Becerra. «Juventud 2000 mueve los caracoles». www.uneac.org.cu (Noticias)
  2. Ídem.
  3. Vilar, Guillermo. Ibídem.
  4. García del Vallín. Ibídem.
  5. Ídem.
  6. Ídem.

 

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Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

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