Linnet González Li retorna a las tablas en La Danza Eterna

El espacio La Danza Eterna, con guión y conducción del crítico y periodista Ahmed Piñeyro, y la dirección de la realizadora Nohemí Cartaya, que sale al aire —en horario estelar— por el Canal Educativo de la Televisión Cubana, llevó a los amantes del arte de las puntas un programa de lujo que acarició —con creces— la mente y el alma de la teleaudiencia.

Dicho espacio estuvo dedicado a la artista Linnet González Li, maître primer nivel del Ballet Nacional de Cuba (BNC), a quien se le confiriera —en fecha reciente— la Distinción por la Cultura Nacional.

En ese contexto audiovisual, se proyectaron varios fragmentos de obras, de los más variados estilos, en los que la ex primera solista de una de las mejores agrupaciones danzarias del orbe desempeñara varios papeles que la consagraron como una de las más prometedoras bailarinas en el seno del BNC, Patrimonio Cultural de la Nación.

Las secuelas de una intervención neuroquirúrgica de que fuera objeto, la alejaron para siempre de las tablas, y la encaminó hacia el ejercicio de la docencia artística en la sede capitalina de la emblemática compañía, que dirige la primera bailarina Viengsay Valdés, y que conserva —cual preciado tesoro— la fecunda herencia intelectual y espiritual legada a la danza y la cultura universales por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso (1920-2019), cuyo centenario celebramos este año.

La también miembro de la Asociación de Artes Escénicas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), durante un periplo por las agrupaciones europeas, donde se desempeñó como bailarina, asimiló lo mejor de la técnica académica y la interpretación teatral que las identifica en el  universo danzario.

Conocimientos teórico-prácticos que Linnet fusionó, en cálido abrazo, con los adquiridos en la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso, que jerarquiza la maestra Ramona de Sáa, Premio Nacional de Danza.

Indicadores de los cuales se nutrió e incorporó a su forma sui generis de danzar que aprendiera en la Escuela Cubana de Ballet, fundada por los maestros Alicia, Fernando (1914-2013) y Alberto Alonso (1917-2007), a finales de los años cuarenta de la pasada centuria.

La invitada especial a La Danza Eterna tiene una manera muy peculiar de interpretar el ballet clásico, ya que no solo alterna —con elegancia y precisión dignas del más cálido elogio— lo vivenciado en las agrupaciones europeas en las que permaneció durante aproximadamente un quinquenio, con lo experimentado, y luego llevado al proscenio, en las aulas, en la barra, en los ensayos y en las clases magistrales que recibiera tanto en la academia como en el BNC.

Por otra parte, Linnet fue capaz de captar —al vuelo de una mariposa— las enseñanzas impartidas por el maestro Fernando Alonso, quien en cada clase, en cada ensayo, en cada encuentro en el ámbito docente-educativo o fuera de él, les reiteraba a los discípulos que debían «espiritualizar al máximo los sentimientos [o estados subjetivos del bailarín] para convertirlos en movimientos corporales», una de las bases fundamentales en que se sustenta el ballet clásico.

Según el doctor José O. Suárez Tajonera (1928-2008), profesor emérito de Estética de la Danza en la Universidad de las Artes (ISA), la grácil bailarina tiene muy en cuenta

« […] La necesidad de estudiar el movimiento, que en la danza —como en las demás artes— existe como una relación hacia, desde y con el cuerpo-instrumento que, al no reducirse a lo meramente físico, exige del intérprete estar afinado, lo cual significa estar en perfecta armonía con la tríada cuerpo-mente-espíritu».

Por lo tanto, felicitamos al equipo de realización de La Danza Eterna por evocar el tránsito de Linnet González Li por los escenarios nacionales y foráneos, donde nos dejara su arte único e irrepetible, fuera ovacionada por el público nacional y extranjero, así como elogiada por los colegas de la prensa especializada, quienes descubrieron en su peculiar manera de bailar que «las cualidades de los [grandes maestros] quedan registradas en el espíritu de los [buenos discípulos]», parafraseando una frase antológica de José Martí.

Please follow and like us:

Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cuatro × cuatro =