MIL DIEZ: La emisora del pueblo

La radiodifusión cubana contó con una representatividad proletaria y progresista en la década del 40 del pasado siglo y, por estos días de mayo se cumplió el aniversario 72 de su salida forzosa del aire. Se trata de la Emisora del Pueblo, Mil Diez.

Con los nuevos aires de modernidad, adelantos tecnológicos, la era de internet, y las redes sociales volver la vista a ese tiempo resulta ineludible siempre, porque de esa historia parte nuestra esencia en el medio, del quehacer de aquellos hombres y mujeres que   dejaron su impronta, en  el modo de hacer radio en Cuba.

El  surgimiento de Mil Diez, halla su fundamento en las concepciones del Partido Comunista que,  desde su fundación por Carlos Baliño y Julio Antonio Mella supo calibrar el papel social de la radiofonía, su importancia como medio de comunicación con las masas, su poder de impacto especial para la agitación, fuera anuncio, advertencia  o comentario.

En 1940, durante la Asamblea Nacional del Partido, Blas Roca al exponer las perspectivas políticas de la organización plantea dos propósitos: hacer el mejor periódico Nacional, dotado de talleres propios y crear una potente emisora que actuase como voz del partido de los trabajadores y del pueblo.

A través de campañas populares de recolección de fondos se obtienen los objetivos. En el orden de los términos de producción y desarrollo de los medios de comunicación ya en 1943 el periódico Hoy aparecía como uno de los más leídos del país, porque era el más repasado y más discutido.

En tanto, al costo de 100 mil pesos, se pudieron comprar las instalaciones de  la empresa radial C.M.C.X. la Casa Lavín, situada en la calle Reina No. 314, la que de ahí en adelante fuera denominada Mil Díez según su señal en el dial.

El primero de abril de 1943 se lanzó al aire la primera programación diaria de 18 horas de producción de radio Mil Diez, La Emisora del pueblo. Funcionaba efectivamente como “Canal libre internacional” y ostentaba este lema: Todo lo bueno al servicio de lo mejor.

MIL Diez constaba de una planta de onda larga, C.M.C.X. frecuencia de 1010 kilociclos y otra de onda corta, C.O.C.X que transmitía en banda de 30 metros. Sin embargo, por derechos establecidos en convenios internacionales la banda de onda corta operaba en un “Canal libre internacional”, esto es, no podía tener interferencia.

La  emisora del pueblo se dio a conocer por esa vía en el mundo y por ella estalló la admiración a su cultura y calidad y, sobre todo al contenido de su decir y hacer, a su arte e ideología.

Por lo tanto, al inaugurarse programáticamente MIL Diez, pudo exhibir por primera vez en Cuba y en el mundo esta titulación que ningún Partido Comunista fuera del poder y en constante lucha había podido emplear con autoridad: Mil Diez, La emisora del pueblo, único Canal libre internacional.

La presentación de la planta, en la voz de Bellita Borges, quizás la mejor timbrada y agradable de nuestra radio, era:

..¡Aquí Mil Diez, La emisora del pueblo, C.M.C.X, en onda larga y C.O.C.X en onda corta, Único canal libre  Internacional!

Las condiciones técnicas de la nueva emisora eran excepcionales, tan es así, que era considerada como la tercera en la categoría de las radioemisoras del país y se escuchaba en toda la república sin estar en cadena con otras emisoras.

La emisora del pueblo, representa una de las empresas más interesantes de la época: es el único caso existente en que una emisora, sin capital, sin hacer negocio, es decir, sin comercialización en combate abiertamente antiimperialista, enfrentándose a tribunales, cuerpos de policía, realiza una revolución en la radio.

La programación de Mil Diez conceptualmente era muy variada y lógicamente, en todos sus aspectos, se diferenciaba de las existentes en la capital y el resto del país, en ella se incluía espacios informativos, dramatizados, infantiles y musicales.

El Noticiero MIL Diez tenía cuatro emisiones diarias, una al abrir la planta, otra al mediodía, la tercera a las 7 de la noche y el Resumen. Todos estos espacios duraban 27 minutos y en las horas en punto y en las medias horas se ofrecía un servicio de último minuto.

A través de este noticiero, se escucharon por primera vez a través de la radio que en Cuba había huelgas, demandas obras, atropellos de la guardia rural, desalojos urbanos y campesinos, etc.

La información deportiva ocupaba un espacio aparte y en transmisiones directas por control remoto se ofreció un tiempo la pelota y fue su narrador el destacado locutor Manolo Ortega.

En la programación dramatizada destacaron programas como Desfile de titanes, Forjadores de la victoria y  La novela Mil Diez, mientras, entre los libretistas  sobresalieron  Félix Pita,  Juan Herbello, Honorio Muñoz, Marcos Behemaras, Luis Felipe Rodríguez y otros.

El elenco de actores estaba compuesto por muchas  artistas de alto nivel como Elvira Cervera, Antonio Palacios, Paco Alfonso y luego Raquel Revuelta, Alfredo Perojo, Agustín Campos, Reinaldo Miravalles, Ángel Toraño, etc.

Espacios de audiencia destacada fueron los infantiles, con Ronda Infantil y el campesino Dímelo cantando.

La utilización de la música fue otro de los aspectos significativos de la programación de Mil Diez. El hecho de que contara con su propia orquesta fue un factor importante. El maestro Enrique González Mantici fue el encargado de integrarla y dirigirla; a él le siguieron con el tiempo Adolfo Guzmán, Félix Guerrero y Roberto Valdés Arnau.

Definitivamente en música, dramaturgia e información  se pudo hacer mil veces más de lo que se hizo en la época y mostró que el factor deteminante no era el  potencial financiero, ni necesariamente la gran magnitud de los equipos, ante todo impuso la radio como función social y como tal se entendió todo lo que se hacía en Cuba y en extranjero y que esa fue la función que definió  la obra de Mil Diez, La emisora del pueblo.

 

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Publicado Por: Laudelina Manzano Bell

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