Oliver, un niño con derechos en Cuba

Oliver, que el venidero 25 de enero cumplirá sus tres años de edad, es uno de esos infantes beneficiados con el humanitario sistema social cubano, que a pesar de los sinsabores y la austeridad en que se ha visto obligado a subsistir, no ha perdido desde enero de 1959 los valores de justicia y equidad.

El pequeño, natural del municipo Majagua, en Ciego de Ávila, fue diagnosticado a los cuatro meses de nacido con vitiligo, enfermedad de la piel en la que se produce una perdida progresiva de la pigmentación y aparecen manchas blancas.

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Pero él, como el resto de los niños de Cuba, desde que estaba en la barriga de mamá recibió atención de muchas maneras.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Cuba se incluye entre los países que brinda mayores protecciones a sus niños, pues no existe la explotación del trabajo infantil y ningún menor practica la mendicidad, ni se prostituye.

La salud es uno de los 10 derechos fundamentales que todos los menores de edad en el mundo deben disfrutar, reconocidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los tratados y convenciones internacionales que los desarrollan.

En Cuba este derecho deviene en tema sagrado para el Gobierno, el cual no escatima esfuerzo para que su infancia crezca feliz.

Por eso Oliver, que es todo un remolino en su casa y en el círculo infantil, recibe cada seis meses consulta sin costo alguno en el Centro de Histoterapia Placentaria, prestigiosa institución cubana dedicada a investigar, producir y aplicar de forma terapéutica los medicamentos y cosméticos, extraídos de la placenta humana.

Esta dolencia que hoy lo aqueja la sufre el uno por ciento de la población mundial, generalmente se relaciona con un trauma físico o emocional, previo a su manifestación, y en el caso de este chiquitín de pelo rubio apareció luego de sufrir el síndrome de Coqueluche, infección aguda contagiosa de las vías respiratorias altas causada por la bacteria Bordetella pertussis.

Su mamá Dianelys dice que, con mucho amor, es atendido por especialistas  en dermatología, quienes le realizan una evaluación clínica de las manchas en su cuerpo, y a ella la asesoran en la forma que debe aplicarle la melagenina, producto netamente cubano, obtenido de la placenta humana y que se vende por prescipción médica a un precio de seis pesos.

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El doctor Ernesto Miyares Díaz, quien dirige la institución hace 32 años, explicó recientemente que entre los productos insignes de la institución destaca la melagenina, medicamento que ha demostrado eficacia en el mejoramiento de la pigmentación de más del 85 por ciento de los pacientes tratados.

Oliver está en ese grupo que se recupera, pues las dos manchas localizadas no muestran signos de crecimiento y según los exámenes que le hacen, la piel va pigmentando de nuevo.

Rostros como los  de Oliver con su mamá y jugando a ser pintor, dan fe de cuánto se hace en Cuba para que sus niños y niñas crezcan felices, porque desde la Constitución de la República se les asegura la posibilidad de desarrollar libre y creadoramente su personalidad, sus aptitudes y capacidades, así como el disfrute de una vida plena.

Por ésta y muchas razones Cuba puede celebrar hoy con resultados concretos el Día Internacional de los Derechos Humanos,  en coincidencia con la fecha en que, en 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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Publicado Por: ACN

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