Pasión y amor por la vida humana: Así, es Fidel

Las dimensiones humanas de un líder se palpan en la capacidad de integración con su pueblo, el  conducir con sabiduría cada minuto de  la vida para proveer el bienestar y la satisfacción de quienes en la individualidad tejen sueños y esperanzas. Así, es Fidel.

Cuando en 1995 la estelar corredora Ana Fidelia Quirot  sufre un accidente doméstico que puso en riesgo su vida, el Comandante en Jefe, no sólo se interesa inmediatamente sino que acude al centro hospitalario para, de primera mano, obtener la información especializada  e indagar acerca de los aseguramientos para salvarle la vida. Fueron largos días en vigilia.

El líder histórico de la Revolución así lo narra: “Algo puedo decir puesto que viví muy de cerca esta historia desde los primeros momentos, cuando llegaron las noticias realmente dolorosas, dramáticas, de la situación en que se encontraba Ana Fidelia, y donde lo que se discutía en esos momentos era si podía salvársele la vida o no. Así que en aquel momento la lucha por la vida de Ana Fidelia, no se podía pensar en otra cosa, y su estado era muy delicado…”

La afición de Cuba y el mundo siguen expectante el acontecimiento, envía notas, llamadas telefónicas mientras, el Comandante prosigue con la actualidad del expediente médico al detalle.

Seguidamente Fidel realza la proeza de los médicos que preservaron la vida de Ana y lo cataloga como un triunfo de la medicina y enfatiza en que en esta oportunidad se juntaron dos cosas: un milagro de la ciencia y la técnica con un milagro de la voluntad humana.  Y sigue paso a paso la rehabilitación de la atleta.

Pero, a decir del propio Fidel,…es precisamente lo que viene después lo que convierte ese triunfo en un triunfo excepcional…” Ana vuelve a las pistas.

“Admirábamos a Ana Fidelia por su voluntad de hierro y el colosal esfuerzo para obtener el título de campeona mundial de 800 metros, que viene a ser un premio merecido a uno de los actos de solidaridad, a la más grande hazaña deportiva que hemos realizado, y a uno de los esfuerzos más grandes que se hayan hecho en el deporte jamás. La Historia del deporte se lo agradecerá…”

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Publicado Por: Laudelina Manzano Bell

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